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El mejor lugar para enterrar a Castro

Más que un sistema político comunista, el régimen cubano es un cruel experimento de un hombre cuyo objetivo es el poder. Los discípulos del comandante deberían reflexionar sobre sus paradigmas y ver el mundo desde otra óptica

Publicada 05 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


Miriam Mixco*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

¿Cuál sería el mejor lugar para enterrar a Fidel Castro?, pregunta la maestra a sus alumnos. En la Plaza Roja, junto a Lenín, dice Roberto. En Francia, cerca de la tumba de Napoleón, responde Mario. En el Santo Sepulcro, junto a Cristo, agrega Juanito. ¡No, no maestra, por favor!, dice Pepito, allí sí que no, porque podría resucitar al tercer día.

Al margen del sufrimiento o los problemas de salud que un septuagenario pueda padecer, los viejos chistes acerca de la muerte de Fidel Castro se han puesto de nuevo de moda, tras la caída que sufrió el dictador cuando bajaba unas escaleras del podio donde pronunció un discurso de una hora, ante estudiantes egresados de las disciplinas de arte. Sufrió fracturas en una rodilla y un brazo.

Vestido con su tradicional uniforme verde oliva, Castro, de 78 años, sudaba copiosamente y con visible cara de dolor tomó el micrófono para pedir disculpas por “el mal rato” a los cubanos y el “posible sufrimiento que les ocasioné con esto”. El acto era difundido en vivo por la radio y la televisión estatales. Las imágenes dieron la vuelta al mundo.

El 23 de junio de 2001, Castro sufrió un desmayo en medio de un largo discurso a pleno sol. Unas horas después compareció ante la televisión nacional, burlándose de sus detractores, que le daban por muerto.

¿Qué día morirá Fidel Castro? Algunos astrólogos dicen que morirá un día de fiesta nacional. Lo cierto es que, aunque la salud de este dictador es un secreto de Estado en Cuba, su suerte está íntimamente ligada al futuro de los cubanos, quienes llevan casi medio siglo sin conocer las bondades de la libertad. Viven literalmente aislados del mundo, del progreso que experimentan las naciones con economías de mercado y sistemas políticos democráticos.

A pesar de que la religión está restringida en Cuba, la mayoría de la población de la isla cree que Adán y Eva fueron cubanos porque no tenían ropa, andaban descalzos, no les dejaban comer manzanas y les insistían que estaban en el Paraíso. Este “paraíso comunista”, el último en Occidente, inquieta a propios y extraños, ya que muchos dan por sentado que Raúl Casto, hermano del comandante en jefe –quien según muchos además de ser adorador de su hermano es adorador de Baco—, tomará las riendas del poder para seguir los lineamientos de la revolución.

Ciertos líderes mundiales, entre ellos el Presidente del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, esperan que la caída vaya emparejada a una “reflexión”. Pero otros, como la vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacios, consideran que la única solución “para Cuba es que Castro desaparezca”. Añadió que “todos estamos esperando a que se muera”, porque “dudo que cambie mientras viva”.

Todos sabemos que el lema del régimen castrista es “revolución o muerte”, frase que resume el pensamiento comunista. Después de observar la trayectoria sombría de Castro y su lucha por aferrarse al poder a como dé lugar, sin importarle el bienestar de su gente, es muy difícil pensar que podría cambiar antes de su muerte, sobre todo porque estamos ante un dictador que no cree en Dios y tiene valores éticos y morales diferentes a los de la mayoría de las personas.

No obstante, todavía existen ciertos políticos latinoamericanos —entre ellos algunos salvadoreños, que también rondan más de siete décadas de edad—, que toman de referente político a Fidel Castro y sueñan con un El Salvador al estilo cubano, con un paraíso de hambre y miseria. Es obvio que estos esquemas de pensamiento no son aceptados por la mayoría de salvadoreños, quienes rechazan el comunismo.

¿Qué sucederá después del fallecimiento de Castro? Como dice el escritor Carlos Alberto Montaner, es probable que quien herede el poder en Cuba, inclusive si se tratara de su hermano Raúl, se concentre en mantener el control de los calabozos en la isla y se olvide de las aventuras planetarias, es decir, no continuar apoyando políticos de extrema izquierda en América Latina.

Más que un sistema político comunista, el régimen cubano es un cruel experimento de un hombre cuyo único objetivo es el poder. Los discípulos del comandante en jefe deberían reflexionar sobre sus paradigmas y ver el mundo desde otra óptica para adaptarse a la realidad mundial.

*Lic. en Derecho. mmixco@hotmail.com.sv


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