
Miriam
Mixco*
El Diario de Hoy
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elsalvador.com
¿Cuál sería
el mejor lugar para enterrar a Fidel Castro?, pregunta la maestra a sus
alumnos. En la Plaza Roja, junto a Lenín, dice Roberto. En Francia,
cerca de la tumba de Napoleón, responde Mario. En el Santo Sepulcro,
junto a Cristo, agrega Juanito. ¡No, no maestra, por favor!, dice
Pepito, allí sí que no, porque podría resucitar al
tercer día.
Al margen del sufrimiento o los problemas de salud que un septuagenario
pueda padecer, los viejos chistes acerca de la muerte de Fidel Castro
se han puesto de nuevo de moda, tras la caída que sufrió
el dictador cuando bajaba unas escaleras del podio donde pronunció
un discurso de una hora, ante estudiantes egresados de las disciplinas
de arte. Sufrió fracturas en una rodilla y un brazo.
Vestido con su tradicional uniforme verde oliva, Castro, de 78 años,
sudaba copiosamente y con visible cara de dolor tomó el micrófono
para pedir disculpas por el mal rato a los cubanos y el posible
sufrimiento que les ocasioné con esto. El acto era difundido
en vivo por la radio y la televisión estatales. Las imágenes
dieron la vuelta al mundo.
El 23 de junio de 2001, Castro sufrió un desmayo en medio de un
largo discurso a pleno sol. Unas horas después compareció
ante la televisión nacional, burlándose de sus detractores,
que le daban por muerto.
¿Qué día morirá Fidel Castro? Algunos astrólogos
dicen que morirá un día de fiesta nacional. Lo cierto es
que, aunque la salud de este dictador es un secreto de Estado en Cuba,
su suerte está íntimamente ligada al futuro de los cubanos,
quienes llevan casi medio siglo sin conocer las bondades de la libertad.
Viven literalmente aislados del mundo, del progreso que experimentan las
naciones con economías de mercado y sistemas políticos democráticos.
A pesar de que la religión está restringida en Cuba, la
mayoría de la población de la isla cree que Adán
y Eva fueron cubanos porque no tenían ropa, andaban descalzos,
no les dejaban comer manzanas y les insistían que estaban en el
Paraíso. Este paraíso comunista, el último
en Occidente, inquieta a propios y extraños, ya que muchos dan
por sentado que Raúl Casto, hermano del comandante en jefe quien
según muchos además de ser adorador de su hermano es adorador
de Baco, tomará las riendas del poder para seguir los lineamientos
de la revolución.
Ciertos líderes mundiales, entre ellos el Presidente del gobierno
italiano, Silvio Berlusconi, esperan que la caída vaya emparejada
a una reflexión. Pero otros, como la vicepresidenta
de la Comisión Europea, Loyola de Palacios, consideran que la única
solución para Cuba es que Castro desaparezca. Añadió
que todos estamos esperando a que se muera, porque dudo
que cambie mientras viva.
Todos sabemos que el lema del régimen castrista es revolución
o muerte, frase que resume el pensamiento comunista. Después
de observar la trayectoria sombría de Castro y su lucha por aferrarse
al poder a como dé lugar, sin importarle el bienestar de su gente,
es muy difícil pensar que podría cambiar antes de su muerte,
sobre todo porque estamos ante un dictador que no cree en Dios y tiene
valores éticos y morales diferentes a los de la mayoría
de las personas.
No obstante, todavía existen ciertos políticos latinoamericanos
entre ellos algunos salvadoreños, que también rondan
más de siete décadas de edad, que toman de referente
político a Fidel Castro y sueñan con un El Salvador al estilo
cubano, con un paraíso de hambre y miseria. Es obvio que estos
esquemas de pensamiento no son aceptados por la mayoría de salvadoreños,
quienes rechazan el comunismo.
¿Qué sucederá después del fallecimiento de
Castro? Como dice el escritor Carlos Alberto Montaner, es probable que
quien herede el poder en Cuba, inclusive si se tratara de su hermano Raúl,
se concentre en mantener el control de los calabozos en la isla y se olvide
de las aventuras planetarias, es decir, no continuar apoyando políticos
de extrema izquierda en América Latina.
Más que un sistema político comunista, el régimen
cubano es un cruel experimento de un hombre cuyo único objetivo
es el poder. Los discípulos del comandante en jefe deberían
reflexionar sobre sus paradigmas y ver el mundo desde otra óptica
para adaptarse a la realidad mundial.
*Lic. en Derecho. mmixco@hotmail.com.sv

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