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“Sería lindo jugar como delantero”

Juan José Gómez, cancerbero de San Salvador, habló de su nueva lesión

Publicada 05 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

William Alfaro

El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Para Juan José Gómez la racha negativa en su carrera como profesional “es una prueba que Dios ha puesto en mi vida”.

Haciendo un breve recuento de los últimos meses, a Juanjo le ha pasado casi de todo. Desde una lesión por la que tuvo que ser operado hasta la marginación del Águila, equipo con el que saboreó las mieles del triunfo.

Gómez disputó el último partido de un campeonato oficial el 30 de mayo, cuando Águila enfrentó a FAS en el duelo de ida de las semifinales. Encajó un gol de Ernesto Góchez, el último con el suéter emplumado.

Todavía tuvo oportunidad de ver actividad con la Selecta y jugó el partido de ida contra Bermudas que finalizó 2-2, el 20 de junio.

Días después fue operado de su rodilla izquierda y viajó a los Estados Unidos, donde se recuperó.

La noche del miércoles Gómez recibió un voto de confianza del técnico Saúl Rivero y salió a defender por primera vez la cabaña del San Salvador, pero el debut duro sólo 34 minutos.
Una pelota aérea provocó que “El halcón” aterrizara estrepitosamente apoyando todo el peso de su cuerpo en su meñique izquierdo. El resultado fue lamentable: fractura del dedo y 5 semanas fuera de las canchas.

Si bien la lesión lo golpeó emocionalmente, Juan José dijo que la había asimilado con una buena dosis de confianza en Dios.

Gómez recordó un partido bajo la dirección técnica del hondureño Ramón Maradiaga contra Dragón, en el que terminó jugando casi 30 minutos como delantero y puso un par de asistencias en la goleada 7-0 a los verdolagas.

“Sería lindo jugar como delantero porque ya lo hice anteriormente. Pero conociendo al profesor Rivero las oportunidades pueden ser pocas. No hay que obviar la calidad de mis compañeros. Ahí está Obregón, Fajardo, Pablo César; está muy difícil”, manifestó Gómez.

Mucho apoyo


“Cuando me veo la mano me da un poco de rabia, de cólera. Pero es cuando sé que mi fe es más grande. Tuve mucha tranquilidad cuando me dijeron el diagnóstico. Yo sé que ésta es una prueba que viene de Dios. No puedo hacer nada enojándome, así no puedo solucionarlo. Ahora sólo me queda apoyar a mis compañeros”, confesó Juanjo.
“Cuando estaba en el hospital recibí una llamada de Darío Larrosa quien me dijo: ‘no entiendo cómo es que te pasan estas cosas a vos que estás tan cerca de Dios. Hubiera preferido que me pasara a mí y no a vos’. Yo le dije que Dios tiene un buen propósito en mi vida”, subrayó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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