William Alfaro
El
Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Para Juan José Gómez la racha negativa en su carrera como
profesional es una prueba que Dios ha puesto en mi vida.
Haciendo un breve recuento de los últimos meses, a Juanjo le ha
pasado casi de todo. Desde una lesión por la que tuvo que ser operado
hasta la marginación del Águila, equipo con el que saboreó
las mieles del triunfo.
Gómez disputó el último partido de un campeonato
oficial el 30 de mayo, cuando Águila enfrentó a FAS en el
duelo de ida de las semifinales. Encajó un gol de Ernesto Góchez,
el último con el suéter emplumado.
Todavía tuvo oportunidad de ver actividad con la Selecta y jugó
el partido de ida contra Bermudas que finalizó 2-2, el 20 de junio.
Días después fue operado de su rodilla izquierda y viajó
a los Estados Unidos, donde se recuperó.
La noche del miércoles Gómez recibió un voto de confianza
del técnico Saúl Rivero y salió a defender por primera
vez la cabaña del San Salvador, pero el debut duro sólo
34 minutos.
Una pelota aérea provocó que El halcón
aterrizara estrepitosamente apoyando todo el peso de su cuerpo en su meñique
izquierdo. El resultado fue lamentable: fractura del dedo y 5 semanas
fuera de las canchas.
Si bien la lesión lo golpeó emocionalmente, Juan José
dijo que la había asimilado con una buena dosis de confianza en
Dios.
Gómez recordó un partido bajo la dirección técnica
del hondureño Ramón Maradiaga contra Dragón, en el
que terminó jugando casi 30 minutos como delantero y puso un par
de asistencias en la goleada 7-0 a los verdolagas.
Sería lindo jugar como delantero porque ya lo hice anteriormente.
Pero conociendo al profesor Rivero las oportunidades pueden ser pocas.
No hay que obviar la calidad de mis compañeros. Ahí está
Obregón, Fajardo, Pablo César; está muy difícil,
manifestó Gómez.
Mucho apoyo
Cuando me veo la mano me da un poco de rabia, de cólera.
Pero es cuando sé que mi fe es más grande. Tuve mucha tranquilidad
cuando me dijeron el diagnóstico. Yo sé que ésta
es una prueba que viene de Dios. No puedo hacer nada enojándome,
así no puedo solucionarlo. Ahora sólo me queda apoyar a
mis compañeros, confesó Juanjo.
Cuando estaba en el hospital recibí una llamada de Darío
Larrosa quien me dijo: no entiendo cómo es que te pasan estas
cosas a vos que estás tan cerca de Dios. Hubiera preferido que
me pasara a mí y no a vos. Yo le dije que Dios tiene un buen
propósito en mi vida, subrayó.

|