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En nicaragua
¿Qué pasaría si destituyeran al Pdte. Bolaños?

Las malévolas acusaciones que pesan sobre don Enrique son graves y más aún si tomamos en cuenta que tiene en su contra la Asamblea Legislativa, dominada totalmente por orteguistas y alemanistas.

Publicada 04 de noviembre 2004, El Diario de Hoy


Manuel J. Aguilar Trujillo
El Diario de Hoy

marvingaleas@ yahoo.com.mx

No había pasado mucho tiempo desde que don Enrique Bolaños Geyer ascendiera al sillón presidencial en Nicaragua, gracias a unas elecciones que se distinguieron por su transparencia y la gran cantidad de electores que llegaron a emitir su voto, cuando el candidato derrotado (por tercera vez), el ex guerrillero y destructor moral y económico de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, unas veces en forma solapada y otras abiertamente, en compañía del ex presidente, el actual reo Arnoldo Alemán Lacayo —convicto por haber saqueado al país, llevándose cantidades mayores que la deuda total que Nicaragua tenía con Estados Unidos y que hace poco le fue condonada— le tienden feroz cerco, para impedirle llevar a cabo los programas que presentó durante su campaña presidencial.

Hoy este cerco se ha convertido en rígido arco de acero, tratando por todos los medios, sin excluir ninguno por alevoso que sea, de destituirle y llevar al poder, no a alguno de ellos dos, sino a alguien de sus testaferros, para tratar de cubrir lo que bien se puede tipificar como golpe de Estado.

Lo que actualmente está sucediendo, en Nicaragua, no me ha sorprendido en lo absoluto, este “golpe” había sido avisado con el debido tiempo para poder ser esquivado o anulado, lo que sí me ha extrañado es que el ingeniero Bolaños, asesorado por el equipo que tiene, no haya tomado con el debido tiempo las medidas del caso y presentado las pruebas, que con toda seguridad posee, para cerrar la boca de personajes que no tienen estatura ni solvencia moral tan siquiera para acusar a Al Capone.

Las malévolas acusaciones que pesan sobre don Enrique son graves y más aún si tomamos en cuenta que tiene en su contra la Asamblea Legislativa, dominada totalmente por orteguistas y alemanistas, por lo que la situación, si don Enrique no presenta cuentas claras y contundentes, por más que tenga el apoyo de su pueblo, de la OEA y de todos los presidentes de Centro América, es y será muy delicada, propiciada no únicamente por orteguistas y alemanistas, sino por la poca importancia que se le ha dado a lo actuado por don Enrique en el manejo de los fondos de su campaña presidencial.

Si bien es cierto que no sólo orteguistas y alemanistas están felices en el brete que han metido a don Enrique, los que aún creemos en el Estado de Derecho, en la democracia y no comulgamos con ruedas de molino, esperamos que don Enrique salga bien y que Ortega Saavedra y el reo Arnoldo Alemán Lacayo continúen, el uno, lejos de la presidencia de su país, y el otro, cumpla los treinta años de cárcel, que por milagro le recetaron por imitar en su patria a los gángsters de Chicago.

Que Cristo Rey, el Santo Patrono de Nicaragua, se apiade de un pueblo que, como diría Rubén: “A través de las páginas fatales de su historia, está hecho de vigor y de gloria, está hecho para la libertad”.

¿Qué pasaría si Ortega y Alemán destituyeran al Presidente Bolaños en Nicaragua?, la respuesta no puede ser más clara y pone los pelos de punta.

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