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| Con música. Antonio Ábrego
toca melodías dedicadas a los muertos.
Foto EDH |
Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com
Las velas se encendieron al caer la noche e iluminaron al Niño
Dios que posaba su mano sobre una calavera, a un delgado crucifijo y a
la Santa Cabeza que es el rostro de la Virgen de Dolores.
Todos esos sagrados elementos, decorados con dos palmas de coco, flores
y gallardetes de color amarillo y negro, conformaron el Altar de Muertos
que se instaló en un restaurante a las afueras de Izalco, Sonsonate.
A las 7:00 de la noche, el mayordomo de la cofradía del Justo Juez,
Manuel Pasasin, su esposa Ana y el dueño del lugar, Ricardo Salazar,
se acercaron al altar para colocar los presentes: pan dulce de tusa, ayote
en miel, tamales, agua y aceite.
La comida es para que los muertos se la coman. Y el aceite encendido
es para que su camino esté alumbrado, explicó Ana.
Los demás detalles también tienen su razón. Se
ponen flores negras y amarillas que representan el luto y la prosperidad
para los que seguimos vivos, agregó mientras terminaba el
altar.
Símbolos
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| Los pidones. Los niños son
parte de la tradición. Foto EDH |
La Santa Cabeza explicó el líder de la cofradía se
coloca para que los agonizantes mueran en paz y sin dolor. Mientras que
el Niño Dios vela por los pequeños muertos, y el crucifijo
representa a Jesucristo.
Adicional a estos elementos, los izalqueños y turistas que se hospedaron
en el restaurante Los Cheles pusieron fotos de sus seres queridos.
Así, Salazar colocó el retrato de Miguel Anaya, un lugareño
que regaló una imagen religiosa a principios del siglo XX y que
hace tiempo dejó de vivir.
Hace unos 40 años, esta tradición era muy popular entre
la localidad. Sin embargo, se había dejado de realizarse debido
a las secuelas de la matanza de indígenas en 1932.
La gente empezó a guardar sus imágenes y ya no lo
continuaron, recordó Ricardo Salazar.
Para sacarla del olvido, los miembros de la cofradía y de la asociación
turística decidieron revivirla hace tres años, pero con
algunas variantes. Una de ellas es el uso de la calabaza como elemento
decorativo, antes se ocupaba el morro.
Y por cualquier mala conjetura, don Manuel aclara que los cambios no aminoran
el tributo y el recordatorio para los que ya partieron.
Tradición izalqueña
- El altar de muertos es una costumbre con raíces españolas
y prehispánicas.
- Los izalqueños la practican desde tiempos coloniales.
- Se dejó de practicar luego de la Independencia. Fue retomada
en 1864. Por la matanza indígena de 1932, los pobladores guardaron
sus imágenes.

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