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| Foto Javier
Aparicio |
Leyre Ventas
El Diario de Hoy
lventas@elsalvador.com
El contacto visual de Flor duró segundos, y no se volvió
a repetir. La dificultad de que un niño autista fije su mirada
en la de su interlocutor le caracteriza.
También el aleteo de sus brazos, el habla en tercera persona, la
obsesión por ciertos temas, la desconfianza ante lo y los desconocidos,
la repetición constante de lo escuchado.
La niña cursaba prekinder cuando una profesora llamó a Roxana,
la madre. Flor se enojaba cada vez que no entiende un juego,
se le explicó.
Lo que no comprendieron los encargados del centro fue la causa de los
enfados de la alumna.
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| Mirada. Difícilmente cruzan
los ojos con su interlocutor. Foto Javier Aparicio |
En el Hospital Benjamín Bloom, donde los padres acudieron preocupados,
se le diagnosticó el trastorno de desarrollo.
Desde entonces, seis años ya, Flor asiste cada lunes y jueves al
Programa de Autismo del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación
de Inválidos (ISRI).
La niña desarrolló alguno de los aspectos trabajados en
el centro. No hablaba, y con la terapia de lenguaje tiene hasta
soltura, comentó la madre.
La fluidez la guarda para familiares, los recién conocidos deben
conformarse con un hola seguido de salú.
A Flor se le considera un caso funcional, con potencial para la integración.
Todo lo contrario que a María de los Ángeles. El hecho de
que la niña se siente aparte, mientras el grupo celebra en círculo
y con retraso el Día del Niño, resulta significativo.
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| Funcionales. Casos con potencial
para la integración. Foto Javier Aparicio |
El Parque de la Familia fue el marco de la salida educativa. El
objetivo es que socialicen, explica Jeannete de Montoya, una de
las dos educadoras del proyecto. La pequeña prefiere manosear con
insistencia un palito que acabará en su boca.
Lo suyo es la motricidad minuciosa, comenta la coordinadora
del programa en los dos últimos años, Norma Evelyn Morán.
Que estos niños vivan en un mundo propio, los exime
de distractores, por lo que pueden explotar una habilidad hasta convertirse
en expertos. En el caso de María, en manipulación de objetos
minúsculos.
Los 52 menores inscritos en el programa reflejan el espectro humano completo:
los hay quienes son buenos en matemáticas, algunos deportistas,
unos habilidosos y la mayoría torpes, otros locos por la música.
Trastorno no enfermedad
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| Socializar. Es el fin de las excursiones.
Foto Javier Aparicio |
Según Margarita Mendoza-Burgos, siquiatra infantil, el autismo
más que una enfermedad se trata de un problema genético
de desarrollo.
Dicho trastorno comienza a ser evidente con el tiempo. Es cuando los padres
se percatan de la lentitud en el desarrollo del lenguaje y en el aprendizaje,
y acuden a un profesional.
Los diagnósticos son tardíos: entre los 18 meses y 3 años
de edad. Además, el comportamiento de un paciente autista puede
llegar a confundirse con el que sufre problemas de audición. Para
que un resultado sea acertado es necesario que se le practique un examen
físico y otro neurológico.
Nada se tiene en claro con respecto a causas concretas. La hipótesis
más aceptada es la genética: el niño nace autista.
Si existen problemas en el embarazo, el bebé será
más inquieto, añade Mendoza-Burgos. No son dichas
complicaciones las que determinan el síndrome.
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| Motivar. Los juegos son terapéuticos.
Foto Javier Aparicio |
En lo que los expertos no tienen duda es que el autismo no se cura. Ningún
estudio ha podido respaldar lo contrario.
Integración consciente
Mendoza Burgos no tiene hoy pacientes autistas en su agenda. Casi
ninguno se trata en consultas privadas, todos se refieren al ISRI,
justifica.
El instituto no da abasto. Dos educadoras para 52 niños no
es suficiente, razona la coordinadora del Programa de Autismo, y
se queja de la falta de profesionales especializados en el área.
A ello atribuye el establecimiento de una edad mínima de 5 años
para acceder al proyecto. Según Morán, los pacientes deberían
ingresar en el centro inmediatamente después de ser diagnosticados.
La causa por la que los integrantes deban abandonar la terapia una vez
cumplidos los 12 no difiere de la anterior.
El Programa de Autismo es un apoyo a la educación regular. Todos
los niños inscritos acuden a colegios comunes y complementan el
aprendizaje acudiendo a las terapias de mediodía a 6:00 de la tarde.
Hemos tenido problemas con algunas escuelas, porque no aceptan alumnos
autistas, dice la encargada .
Flor pasó ya por tres colegios, y va camino del cuarto, porque
en el Nuestra Señora del Rosario de San Marcos no le quedan más
semestres que cursar.
Mendoza-Burgos cree en la integración educativa, pero como producto
de dos grupos conscientes y preparados para dicho sistema. Aquí
hay aulas integradas, pero no se explica bien a los implicadoslos
autistas y el grupo en el que se insertarán de qué
trata el proyecto. Por ello, la siquiatra aboga por una educación
individualizada, con terapias constantes y paciencia.
En el país todo lo que se refiere a la salud mental es estigmático,
opina la especialista.
Hay familias que mantienen el autismo de sus hijos en secreto, y otros
ni siquiera saben de qué se trata; los hay quienes los consideran
loquitos, y en la calle, los que no les quitan ojo o prefieren no mirarlos.
Casi como Flor, contacto visual de un minuto.
Consejos para padres
El Programa de Autismo, además de trabajar con los niños,
apoya moralmente a padres, para que entiendan el trastorno de desarrollo
de sus hijos y aprendan la mejor manera de tratarles.
La pauta es la siguiente:
- El autismo no se cura, no es una enfermedad. El autista adulto necesitará
ser guiado siempre para evitar que entre en crisis.
- Celebre de forma llamativa las reacciones acertadas.
- Persiga el contacto visual y trate de alargarlo.
- El contacto con gente es beneficioso, ya que ésta funcionará
de modelo para el niño que imita conductas. Para asegurar que la
relación sea satisfactoria, debe estar supervisada por un adulto
conocedor.
- No se debe avergonzar de los sonidos que emita ni los gestos que haga
constantemente. Son cuestiones que el niño controla, y reprenderlos
puede significar generarles ansiedad.
- Es conveniente estimularle, dejar que viva sus experiencias.
- Los berrinches y enojos son reflejo de la mejora en la capacidad comunicativa
del niño autista.
- No le regañe por malas palabras y conductas que consideren incorrectas.
Lo mejor es ignorarlas.
- Si el niño puede elegir qué actividad realizar, su motivación
e interés serán mayores.
- El autista-genio es un mito. Estos niños pueden desarrollar habilidades
en función
de su inteligencia y la motivación.
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Cifras
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| 52 en
aumento es el número de niños que se atiende este año
en el Programa de Autismo. En 2002, eran 22. |
4 Niños de
cada 10,000. La cifra de arriba es el número de casos de autistas. |
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Tome nota
Si desea mayor información sobre las actividades del Programa
de Autismo del ISRI, llame al 270-1385 y 270.1383. Pregunte por Norma
Evelyn Morán. |
Lo más
doloroso para los padres es que estos niños no interactúan
y muestran cariño de forma equitativa
Margarita Mendoza-Burgos
Siquiatra infantilß |
Los autistas
tienen un proceso mental diferente. Si no le hallan lógica
a algo, no pasan a la acción
Norma Evelyn Morán
Coordinadora del Programa de Autistas |

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