|
La nota del
día
Los cuarentones contra los sesentones
...porque el FMLN tiene
claro cuál es su fundamentación. Mira, tenemos unos estatutos,
tenemos una carta de principios, tenemos un conjunto de valores, tenemos
un programa. Lo que estamos decidiendo en esta elección interna
no es exactamente cuál es el contenido ideológico del partido.
Lo que estamos decidiendo es que se va a elegir un nuevo liderazgo...
Oscar
Ortiz, candidato a coordinador general del FMLN.
Publicada 03 de noviembre 2004, El Diario de Hoy
|
|
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Hay enconadas rivalidades, purgas, persecución
de adversarios, celos mortales y luchas que pueden llegar al exterminio
del contrario, pero comunistas son todos. Como señala
Ortiz, estatutos, principios, valores y programas quedarían
inalterables, tan anclados en el dogma que Marx estableció hace
siglo y medio, como en los resentimientos sociales y la confusión
mental de la mayoría del FMLN.
Para disputarse puestos, candidaturas, prebendas y pequeñas cuotas
de poder, los militantes llegan a cogerse del pelo y darse de sillazos
en público, como el país entero lo ha visto en diarios y
noticieros televisivos. Que nadie suponga, empero, que discuten sobre
la real conveniencia del periférico o los problemas que acarrea
a la población no aprobar los presupuestos. Nada de eso.
Es una fiera batalla de cuarentones contra sesentones, una lucha por salarios
y empleos dentro de las estructuras que por hoy controla la gerontocracia,
la misma que viene desde la Década de los Setenta. El último
cambio se dio cuando los sandinistas suicidaron a Cayetano Carpio en Managua,
al mítico e histórico secuestrador.
Cuentan los antropólogos que el pitecántropo, un homínido
que vivió entre dos millones de años y trescientos mil antes
de nosotros, inventó el hacha manual, pero que en su larguísimo
paso por la tierra no se le ocurrió sujetarla a un palo para hacerla
más eficiente.
Es seguro que si la humanidad vive cinco millones de años más,
los comunistas de aquí a esas fechas seguirán aferrados
a los mismos principios y valores de los que habla
el señor Ortiz. La doctrina no admite el mínimo cambio,
ya que, como con los talibanes, de una sola vez los señores Marx
y Lenín descubrieron las más absolutas y excelsas verdades.
A partir de ese glorioso momento, al resto de mortales no les queda otra
cosa que, o bañarse en esa luz de suprema sabiduría, o caer
en la vil condición de infiel, burgués, lacayo del imperialismo,
explotador, gusano de perversos sentimientos, etcétera. Como Castro
endilga a los exiliados cubanos radicados en Miami pero que son libres.
Vayan a Pekín a aprender
La gran interrogante es: ¿Llegará el instante en que a la
militancia y la dirigencia efemelenista se les ocurra modernizar el hacha
que agarran? Al derrumbarse el Muro de Berlín y quedar a la vista
el trepidante desastre del paraíso socialista, se llegó
a creer que en estas tierras se haría una revisión del dogma,
como la que tuvo lugar entre varios de los partidos comunistas del resto
del mundo.
En la sociedad global de hoy, la posesión de los medios de
producción y conceptos como la explotación
simplemente no encajan, ni mucho menos las ideas marxistas sobre el
proletariado.
Los chinos continentales tiraron todo eso a los basureros de la Historia
y emprendieron el camino del neoliberalismo socialista que
les está sacando de la miseria a la que les llevó Mao con
su comunismo agrario.

|