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De otro planeta

Una genialidad de Ronaldinho le dio la victoria al Barcelona sobre el final.

Publicada 03 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Genio y figura. Ronaldinho celebra su gol ante un Nou Camp repleto. Atrás, Deco, Belleti, Puyol e Iniesta también festejan. El brasileño recibió una tarjeta amarilla por quitarse la camisa. Foto EFE

EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El Barcelona se presentó en sociedad como un firme aspirante a luchar por la Liga de Campeones, tras derrotar al Milan (2-1) y ofrecer un gran recital futbolístico, resuelto en el último suspiro con un espectacular gol de Ronaldinho, que llevó el delirio a un Camp Nou prácticamente lleno por primera vez esta temporada.

Ronaldinho se encargó de poner la puntilla a un partido que parecía estar a punto de acabar con empate a uno, tras recibir un pase de Samuel Eto’o y romperle la cintura a un defensa milanista antes de batir de un potente zurdazo a Dida.

El Barcelona había hecho méritos sobrados hasta entonces para ganar el partido, tras verse sorprendido en la primera mitad por un gol de contraataque de Andrei Shevchenko, igualado posteriormente por Eto’o, y acorralar sin tregua a los italianos durante la mayor parte del partido.

Sobre el césped del Camp Nou había lo mejor de dos conceptos del fútbol totalmente distintos: el espectáculo ofensivo de un Barcelona con jugadores desequilibrantes de medio campo hacia adelante y el contraataque letal de la mejor escuela italiana.

Y pese a que por puntos merecieron sobradamente la victoria los locales, el encuentro estuvo a punto de acabar en tablas hasta que apareció Ronaldinho para rematar la faena.

El guión comenzó según lo previsto, con el equipo catalán tomando el mando y el transalpino encerrado pacientemente a la espera de sus oportunidades.

Llegó el gol del Milan, en el minuto 18, tras un pase larguísimo, de más de cincuenta metros de Andrea Pirlo hacia Andrei Shevchenko, quien le ganó la espalda a Oleguer Presas, sin que éste pudiese derribarle, y batió a placer a Valdés.

Pero este Barcelona tiene madera de campeón y, pese a parecer durante un tiempo un boxeador sonado, supo levantarse rápido de la lona. Y así vino el empate tras una asistencia de Xavi hacia Eto'o dentro del área, quien remató de primeras a bocajarro para batir a Dida.

El Milán parecía muerto, pero seguía esperando agazapado el momento de hacerse con su presa.

El tiempo se acababa y el Barcelona empezaba a perder gas. Frank Rijkaard hizo ingresar a Henrik Larsson, pero el que apareció en el último instante fue Ronaldinho para batir a Dida y conseguir el 2-1 final.

El gol hizo estallar de júbilo el Camp Nou, que ya no cesó en su festejo hasta que se agotó el tiempo reglamentario y el descuento. La comunión entre jugadores y público fue total.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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