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Asombra una niña que no sufre ningún dolor

Anestesia genética. La pequeña puede sentir hambre y el abrazo de sus padres, pero no puede sentir frío o calor

Publicada 02 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Enferma. Una maestra vigila a Ashlyn siempre, manteniéndola alejada del peligro. Si se cae, nunca llora. Foto EDH/AP


El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Ashlyn Blockers, afectada por un raro trastorno genético, es una pequeña de 5 años que no suda ni siente el dolor, por lo que sus familiares y maestros deben vigilarla permanentemente para evitar que se haga daño y no se dé cuenta.

La insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis (ausencia de sudor) es un trastorno que se caracteriza por la ausencia de la reacción a los estímulos nocivos como golpes, cortes, pinchazos o el contacto con temperaturas muy altas o muy bajas.

Nadie sabe exactamente cuántas personas tienen este trastorno en todo el mundo.
Para los familiares y maestros que rodean a Ashlyn, el trastorno se expresa en una cualidad inquietante: la intrepidez.

La niña, que es normal con respecto a sus otros sentidos- puede palpar monedas o sentir el peso de los objetos, por ejemplo- no se detiene ni llora cuando se cae o se golpea.
Y dado que su cuerpo no percibe ni el frío ni el calor, tampoco reacciona de la forma habitual del cuerpo humano para refrescarse: no suda.

Ashlyn vive en la localidad de Patterson en el sur de Georgia y sus padres John y Tara Blocker jamás habían escuchado de ese trastorno de la sensibilidad hasta que la llevaron al médico cuando tenía 8 meses porque tenía un ojo hinchado.

El doctor puso algunas gotas en el ojo de Ashlyn para teñir cualquier partícula que pudiera causar la irritación, y mientras la tintura mostraba una herida notable en su córnea, la infante permaneció sonriendo en el regazo de su madre.

Otros exámenes demostraron que Ashley tiene el trastorno que causa lo que algunos médicos llaman anestesia genética cuya causa no se conoce.

Uno de los problemas comunes en los niños con este trastorno es que se hieren a sí mismos sin percibirlo: durante la dentición Ashlyn se mordía los labios hasta sangrar mientras dormía, y en una ocasión se metió el dedo en la boca y se arrancó trozos de piel sin darse cuenta.

“Algunas personas dicen que eso es algo bueno. Pero no lo es”, dice Tara Blocker, la mamá de Ashlyn. “El dolor existe por una razón. Permite que el organismo se entere que algo anda mal y que necesita ser arreglado. Daría cualquier cosa porque ella sintiera dolor”. (EFE, AP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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