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La nota del día
Puentes derrumbados y el “atasco social”

Mucho puede ayudar, en caso no se haya hecho, un mapeado desde el aire del flujo vehicular de la zona, para detectar dónde están los puntos que se congestionan, y poner allí agentes

Publicada 02 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El colapso del puente sobre el Bulevar del Ejército ha dado origen a descomunales atascos de tráfico, ya que las vías alternas no son suficientes para mover al gran número de vehículos que a determinadas horas van en uno u otro sentido. Fue previendo tales problemas que el gobierno inició la construcción del periférico, proyecto que en gran parte los comunistas descarrilaron.

Nadie debe extrañarse de la oposición al periférico. Los comunistas, a juzgar por lo que vienen haciendo desde hace cuarenta años, adoran los atascos. Hubo épocas en que casi cada tarde, a las horas pico, marchaban sobre las principales calles de San Salvador, ocho en fondo en frentes espaciados. En tal manera quinientos o seiscientos sujetos eran capaces de paralizar la Rubén Darío y provocar grandes embotellamientos. La gente llegaba o tarde a sus empleos, o tarde a su casas, amén de los graves problemas causados a la ciudadanía honrada, a los transeúntes, a los negocios del centro capitalino y a la economía en general.

Ahora están intentando retomar esa táctica de “lucha social”, pues inclusive marcharon en las inmediaciones del Salvador del Mundo mientras la Asamblea aprobaba las reformas fiscales. Mejor deberían de hablar de “atasco social”.

Lo lamentable es que en tantos años de padecer atascos y embotellamientos, no parece que haya una estrategia de tránsito para minimizar el problema. Esto se vio con la caída del puente: en los primeros días la policía dirigió el tráfico, pero al final de la semana los agentes desaparecieron. Es de esperar que en lo sucesivo se mantengan en sus puestos hasta que la reparación del puente finalice.

Es obvia la necesidad de destacar policías en las inmediaciones del puente, pero eso no basta. Hay que tenerlos a lo largo de las rutas alternas, pues en ellas se producen otros atascos, especialmente en los puntos de cruce. La policía va desviando tráfico a otras calles, pero se descuida de que en las secundarias no haya obstáculos, que en las intersecciones funcionen los semáforos o se cuente con agentes dando en forma alternada el paso.

Retómese el plan del periférico


Mucho puede ayudar, en caso no se haya hecho, un mapeado desde el aire del flujo vehicular de la zona, para detectar dónde están los puntos que se congestionan, y poner allí agentes. Esa es la tarea pendiente que en los muchos años que tenemos de conducir por San Salvador, hasta la fecha no hemos visto resuelta. Lo más molesto es ver agentes dentro de sus vehículos, o en las aceras, contemplando los atascos sin que se les ocurra ponerse a dar vía. El cuerpo debe hacer inspecciones en motocicleta para moverse en medio del tráfico y llegar hasta los puntos donde se les requiera.

Ayudaría mucho prohibir el estacionamiento de vehículos en las vías alternas mientras dure la emergencia. También es del caso remover rápidamente vehículos que por fallas mecánicas se hayan quedado.

Lo importante, empero, es retomar la construcción del periférico, más ahora que la gente está sufriendo día a día los efectos de no contar con esas calles. Después de inaugurada la nueva “Carretera de Oro”, los ciudadanos se dan cuenta de lo muy importante que es el plan del periférico.

 

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