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José
Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La Asociación
Bancaria Salvadoreña (Abansa) aseguró ayer estar de acuerdo
con que se incremente la recaudación fiscal, pero adversó
que ciertas reformas se hagan con dedicatoria a ciertos sectores, tales
como el financiero.
A juicio de la institución, con las disposiciones aprobadas el
jueves, la banca deja de ser el sector estrella y tenderá a salirse
de la plaza regional, para concentrarse únicamente en el mercado
local.
La reforma que más preocupa a los financistas está relacionada
con la disposición de gravar las rentas provenientes de préstamos
otorgados por bancos salvadoreños en el extranjero, porque con
eso el sistema financiero queda en desventaja ante las ofertas crediticias
de otras entidades del área.
Dejaríamos de ser competitivos en la región porque
mientras la banca salvadoreña pagaría 25% de impuesto sobre
la renta por cada colocación, los bancos de cada nación
adonde se compita no pagarían, dijo el director ejecutivo
de Abansa, Claudio de Rosa.
Ejemplificó que si en la actualidad se cobran cuatro puntos porcentuales
de intereses por préstamo colocado, en un mercado en donde las
tasas compiten entre el 4.1% y 4.2%, al pagar gravamen en lugar de cobrar
4% los entes salvadoreños deberán exigir el 5%.
Con esto el negocio que nos había permitido regionalizarnos
y la aspiración de convertir a El Salvador en plaza financiera
regional se esfuma, ya que la banca internacional opera con exención
de impuestos, recalcó.
Encarece crédito
Además, aunque haya gente dispuesta a financiarse al 5% esta no
será cliente tipo A, por lo cual la Superintendencia
solicitaría constituir más reservas, lo cual al ponerle
más riesgo a los recursos encarecería el crédito.
Lo grave es que al perder el mercado centroamericano, la banca para recuperar
esas utilidades tendría que concentrarse en el mercado doméstico
aumentando los tipos de interés. Se calcula que las tasas podrían
subir entre uno o dos puntos porcentuales por ese concepto.
De Rosa, también señaló que era inaudito que los
bancos extranjeros no residentes fueran eximidos de cancelar impuestos
sobre los intereses de créditos, ya que las licencias o permisos
que se ha planteado cobrarles son una ilusión.
Por qué un banco de Nueva York cancelaría $25,000
de licencia para operar, si puede comprarle un pasaje de avión
a su cliente para que vaya a Miami o Panamá, y firme allí
su documento; o podría enviarle por correo los términos
del contrato y esperar que se avale con una firma electrónica.
En este caso, ¿viajarán a Miami o a Hamburgo a cobrarle?,
cuestionó.
Añadió que plantear ese tipo de medidas es no darse cuenta
cómo ha cambiado el mundo, y más bien es tener una mentalidad
de mitades del Siglo XX.
Otro de los puntos que no le parecen a Abansa es el requerimiento para
que los empresarios presenten estados financieros y la declaración
de renta cuando tramiten préstamos. Habíamos solicitado
un límite para préstamos menores de $25,000 para que los
microempresarios no tuvieran problemas, pero la moción no fue aceptada.
Además existen impuestos ocultos que se deben cancelar, apuntó.

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