José
Iglesias Etxezarreta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
 |
| No voy a aceptar ni un día más
el liderazgo del partido que tres años. Me bastan para promover
una nueva generación de líderes.
Ilustración EDH |
¿Qué hubiera pasado
en las elecciones si Schafik hubiera liderado el partido y usted la candidatura?
Es hipotético decirlo porque hubieran sido campañas
y, sobre todo, estilos distintos. Estaba convencido que una opción
nuestra para la candidatura hubiera generado resultados distintos.
¿Ya no hay abrazo de Vergara
posible?
Debe haber un espacio de concertación y diálogo permanentes,
y cualquier liderazgo futuro no puede operar con una parte del partido.
El éxito radica en volcar todas las energías para poder
convertir al FMLN no sólo en una verdadera opción para municipios
y Asamblea, sino para el Ejecutivo.
¿Pero qué impide el acuerdo?
Parte de la propuesta que representamos es que en el partido debe
haber un enfoque más abierto, una dinámica que rescate el
debate, que convierta la diversidad en una riqueza, que la diferencia
de ideas no represente un problema, sino la posibilidad de construir mejores
propuestas, y es una de las diferencias que hemos tenido con los últimos
liderazgos en el FMLN, porque pareciera ser que la diversidad, la diferencia,
el debate es un problema. Yo no lo veo como un problema, lo veo como una
oportunidad. Siempre he estado en la lógica de vernos dentro del
FMLN como compañeros, no como adversarios. Incluso hoy participo
en la jornada democrática interna con esa misma concepción,
pero que también le mande un mensaje al país de que ya el
tiempo de los caudillos, de los caciques, en el que una persona determinaba
todo, está quedando atrás. Sí creo en que después
de cerrados los procesos internos hay que cerrar filas, respetar el mandato
de la militancia y ponerse a trabajar.
Pero en este sentido, la postura de Medardo en este mismo diario no era
demasiado conciliadora..
Ese es un enfoque que el compañero tiene, y precisamente es algo
que nos diferencia. No creo que sea saludable el que a partir de que en
una contienda interna alguien gane el respaldo mayoritario inmediatamente
tenga que empezar a conducir el partido desde una concepción destruyente.
Me parece que son de las cosas que hay que superar tremendamente en el
partido. Si queremos ser opción de poder y un partido para largos
años, que siga haciendo transformaciones en El Salvador y, sobre
todo, que le podamos legar cosas importantes a nuestros hijos, tenemos
que entender que el FMLN no es sólo de todos sino que también
es una fuerza política que se debe a los ciudadanos, que siempre
tiene que estar lista a escuchar y atender ese clamor y esas demandas.
¿Pero qué les diferencia?
Cuando entro a un proceso interno, no soy muy dado a estar hablando de
mis compañeros candidatos, pero creo que lo que diferencia es la
experiencia y una visión mucho más abierta de cómo
analizar las coyunturas políticas y, sobre todo, la capacidad de
comunicarse con la gente. Si se produce lo que yo espero un apoyo mayoritario,
vamos a tener después de 24 años un relevo de liderazgo
que, habiendo transitado todo el conflicto, representa un punto de quiebra
y una nueva era.
¿Pero qué relevo? Al fin y al cabo, Medardo y usted lucharon
juntos en el frente paracentral...
Uno de los planteamientos más fuertes que he hecho es el
compromiso de que, como futuro líder del partido, vamos a preparar
deliberamente a una nueva generación de líderes que sean
mejores que nosotros, con los mismos grandes compromisos, pero más
formados, y que sean capaces de llevar al partido por el camino de la
victoria. Nos hemos tardado un poco, debió haber pasado ya no ahora
sino ayer, pero hoy tenemos la posibilidad si ganamos. No porque los que
estamos no podamos seguir aportando nuestra experiencia, que lo debemos
seguir haciendo.
¿De qué plazo me está hablando?
Uno es electo para tres años, y a mí me bastan. No voy a
aceptar ni un día más el liderazgo para poder promover,
junto al gran equipo que me va a acompañar, una nueva generación
de líderes. La izquierda necesita permanentemente estar desarrollando
una promoción de liderazgos, no sólo dentro del partido,
sino también con una fuerte presencia nacional. Ese el otro tema
que tiene que resolver el FMLN y que perfectamente lo podemos resolver.
¿Sin un cambio ideológico?
No, es importante no confundir. El partido tiene unos estatutos, un programa,
un carácter. No veo por qué tiene que cambiar. Somos un
partido de izquierda democrático. Ha contribuido a generar las
bases para un nuevo país, en el cual van a vivir nuestros hijos
y nietos. El FMLN nació, creció y se fortaleció producto
del heroísmo y sacrificio de miles y miles de patriotas, fue determinante
en los acuerdos de paz y hemos avanzado como opción electoral,
pero todavía no suficiente, no estoy conforme todavía, y
no lo voy a estar hasta que el FMLN sea la opción de poder que
la gente soñó, no sólo un partido en la oposición,
sino capaz de estar en el Ejecutivo para profundizar transformaciones.
El programa no es un problema, el carácter no es un problema, el
punto está en la estrategia, en cómo lograr que el FMLN
se quede en el corazón y la mente mayoritaria del electorado.
Con su historia, ¿por qué se han dejado criminalizar?
Son de los retos que no hemos trabajado suficiente, la comunicación
total con los ciudadanos. Ahí hemos dejado mucho espacio para que
los grupos más recalcitrantes y atrasados hayan ido construyendo
una imagen, que lejos de recuperar la fuerza histórica del FMLN,
lo han llevado al punto casi de ponerlo como una fuerza política
que más que aporte al nuevo país que estamos construyendo
ha supuesto un retraso. Este es uno de los grandes desafíos que
tiene el nuevo liderazgo, plantearse una estrategia que permita que el
ciudadano y el electorado nos vea con un lente, no sólo más
objetivo, sino más emotivo.
¿Por qué cree que esa gente le va a respetar más
que a Schafik?
Conociendo a estos grupos más reaccionarios de la derecha, incluso
diputados de ARENA, no van a abandonar la campaña sucia, pero es
un verdadero desafío como izquierda derrotar esa manera incorrecta.
Cuando entramos a la Asamblea, la campaña que desarrolló
la derecha era que éramos una fuerza que, si llegábamos
a ganar diputados o alcaldías, (íbamos a) quitarle los vestiditos
a la gente, las casitas, si tenía dos chuchitos le íbamos
a quitar uno, que los niños se los íbamos a quitar a la
familia, que iba a estatizar todo... Esa campaña poco a poco fue
siendo derrotada. La derrota de esta manera tiene que ser al más
corto tiempo, y eso es precisamente a lo que le vamos a apostar tratando
de generar no sólo planteamientos contundentes, sino también
desarrollar una comunicación más agresiva con
los ciudadanos para que entiendan exactamente de qué estamos hablando,
ya no se le puede sorprender a la gente con mentiras ni difamación,
el ciudadano cada vez va teniendo una mayor capacidad de análisis
y a eso es lo que hay que apelar.
¿Acercándose a los medios?
La opinión que tengo de los medios no es de ahora. Siempre he creído
que para comunicar tus propuestas tienes que ser capaz de hacerlo tanto
en terreno amigo como adversario. Además, que la base debe ser
el respeto mutuo. Hay medios, igual que periodistas, muy buenos, medio
buenos y, como en todas partes, muy malos. A lo que apelo siempre es que
el país pueda contar con medios que desarrollen una actividad lo
más transparente y honesta posible. No me inquieta que un periódico
o televisión me haga cualquier tipo de pregunta, pero me parece
que no es lo mismo que te encuentres con un medio o periodista muy agudo
a con uno que te deforma o miente. Cuando eso sucede, lo que tienes que
hacer es seguir siendo consistente, nunca perder de vista que con quien
tiene que comunicarse es con el ciudadano y buscar todos los medios de
inteligencia para hacerlo. Uno puede caer en la provocación de
pelearse y, aunque algunas veces puedes tener la razón, no creo
que sea la estrategia correcta, porque al final el medio es el medio,
y es el ciudadano el que tiene que ver la manera seria y respetuosa en
que tú abordes a los medios.
En este tema, ¿ganaron la guerra y perdieron la paz?
Esas son de las cosas de la estrategia que vamos a cambiar. Si en el conflicto
fuimos capaces de tener voz en medio de situaciones dramáticas,
peligrosas, cómo es posible que en tiempos de paz no vamos a tener
la capacidad de construir instrumentos para que nuestra voz se escuche.
Tienes que invertir en tu política comunicacional como inviertes
en una campaña, en tus locales. Lo que no se comunica, no existe.
Si en la guerra no hubiéramos sido capaces de comunicar, no hubiéramos
logrado el acuerdo de paz que logramos.
El hecho de que vista camisa rosada, ¿es un símbolo
de moderación?
No soy de los que creo que un revolucionario o que un militante de izquierda
auténtico se mida porque en la cachucha lleva una foto del Ché
Guevara, aunque a mí me encanta, o porque lleva una camisa los
siete días de la semana roja. Como se mide un verdadero transformador
es por sus hechos más que por su retórica. Me siento orgulloso
de ser un transformador de este país que, más que retórica,
ha empeñado su vida a demostrar con hechos lo que se debe hacer
y lo que es posible alcanzar.
Entonces, no se va a ir del rojo al rosa, como el Lula o el PSOE...
No, en el partido van a ver cambios, pero no de filas, no de programas,
no del rojo que todos llevamos orgullosamente puesto. Los cambios que
vamos a operar es para tener un FMLN más audaz, más oportuno,
más conectado con la gente, más ciudadano, más comunicativo,
que integre más, y sobre todo un FMLN que no sólo sea capaz
de unir en la acción a sus militantes, sino de unir al país.
Esos conceptos que en los últimos años han venido siendo
utilizados por muchos dirigentes de izquierda en América Latina
de creer que un cambio de color o nombre sirve para dar un salto es totalmente
errático. De mi conocimiento de la transición española,
el PSOE es el PSOE, y ha sufrido transformaciones importantes, como las
que estamos planteando nosotros, no al estilo del PSOE porque es un partido
que tiene su propio contexto en Europa, es una transición distinta.
Lula es PT y llegó con el PT. Ahora, sabía perfectamente
que para llegar al poder tenía que plantearse una estrategia muy
inteligente, audaz incluso, llevar de vicepresidente a un representante
importante del sector privado, hacer un proceso de cambios graduales.
Soy de los que creo que para unir al país hay que tener una plataforma
amplia, hay que hacer concertaciones, pactos importantes, hay que aprender
a sumar y no a restar. No basta que la izquierda gane elecciones, hace
falta que además tenga un gran respaldo ciudadano y sea capaz,
junto a otros actores, de hacer las transformaciones que el país
requiere. No creo que el FMLN solo las va a hacer. Por más auténtica
que sea mi demanda, si me quedo solo, lo más seguro es que se convierta
en una propuesta inviable.
¿Eso incluye al sector privado?
El FMLN es un partido que siempre ha creído en que el pastel de
la riqueza se tiene que ampliar. En este país lo que tenemos que
promover son más empresarios, su pastel tiene que crecer, ser mucho
más competitivo. El problema fundamental es que hemos tenido un
pastel donde el 95% ha estado concentrado en pequeñas argollas
económicas y el resto ha sido excluído. El FMLN, de manera
más clara, debe apostarle a un empresariado nacional fuerte, sólido,
competitivo y sobre todo con un gran compromiso social. A mí no
me asusta que en este país haya más empresarios, lo que
me preocupa es que no sean exitosos. Ese es el desafío que tenemos
como nuevo liderazgo del FMLN, que se rompa ese tabú. Ningún
programa económico, ningún programa social en los próximos
veinte años en este país va a ser viable si no es capaz
también de integrar toda esa energía empresarial, toda esa
inteligencia salvadoreña que le aporte a la calidad de vida de
la familia, pero también que le aporte al país.
| Debe
haber un enfoque que convierta la diversidad en riqueza. No veo el
debate como un problema, sino como una oportunidad |
Hemos
avanzado, pero no suficiente. No estoy conforme, y no lo voy a estar,
hasta que seamos la opción de poder que la gente soñó |
No
es un cambio ideológico. El partido tiene unos estatutos, un
programa, un carácter.
No veo por qué tiene que cambiar |
Necesitamos
un empresariado sólido. No me asusta que haya más
empresarios, lo que me preocupa es que no sean existosos
|

|