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Tomando la palabra
¿Por qué un centroamericano al frente de la OEA?

Es hora de dejar a un lado los revanchismos ideológicos y el subdesarrollo provinciano en lo político, y comenzar a pensar en el bien común que nos acarrearía el tener a un centroamericano con visión

Publicada 01 de noviembre 2004, El Diario de Hoy

Francisco Imendia*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

La crisis provocada tanto en la sociedad costarricense como a nivel panamericano por la renuncia de Miguel Ángel Rodríguez, fugaz secretario general de la Organización de Estados Americanos(OEA), plantea la posibilidad de seguir contando con un candidato centroamericano para que ocupe la vacante en ese organismo regional.

La carrera por la silla del secretario es algo así como haber pisado un hormiguero. La movilización de políticos y diplomáticos en el plano hemisférico ya es intensa, según los despachos internacionales de prensa. Se dice que Honduras, El Salvador y Guatemala tienen varios candidatos para ocupar la máxima posición en el organismo regional; que desde Suramérica se plantea una estrategia para que sea un caribeño el nuevo secretario, dado que posee 14 de los 34 votos, y con cuatro más lo consigue. Y por último se mencionan los nombres de los ex presidentes de México y Brasil Ernesto Zedillo y Henrique Cardoso.

De lo que no se ha hablado es de que en los 56 años de existencia de la OEA, nunca un centroamericano ha dirigido ese organismo. Sin tomar en cuenta los 15 días que ejerció como secretario el desafortunado costarricense, Centro América tiene derecho a reponerlo, pese a que se dice que nuestra región perdió su turno, como si se tratara de perder el puesto en una fila de trámites de oficina pública.

Centro América no debe dejar pasar la oportunidad de tener un digno representante a la cabeza del organismo regional, en virtud de la importancia geopolítica que eso significa para nuestra región. En ese orden, los cancilleres centroamericanos reunidos recientemente en nuestro país acordaron proponer un solo candidato para la OEA.

La candidatura o cualquier propuesta aislada es como la golondrina que no hace verano, sobre todo en temas de política exterior. El consenso centroamericano en este caso nos hará fuertes en el cabildeo para lograr nuestro objetivo.

¿Por qué es importante un centroamericano al frente de la OEA? A nadie escapa que el mundo cambió después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. El terrorismo es parte de la agenda global y el organismo hemisférico puede cooperar en ese tema desde esta región del mundo.

Si los países del hemisferio queremos ayudar a combatir el flagelo del terrorismo, tenemos la oportunidad de hacerlo con los instrumentos jurídicos internacionales con que cuenta la OEA. Igualmente, si los latinoamericanos queremos acuerdos sólidos y mejor trato para nuestros emigrantes, que suman millones, qué mejor que un representante centroamericano para abordar esos temas de la agenda hemisférica.

Por otra parte, la subregión centroamericana, después de tantos años de conflictos internos, hoy vive en paz. El proceso democrático, desde Contadora, Esquipulas II, hasta los Acuerdos de Paz, abrió el camino a una nueva sociedad con instituciones sólidas, que garantizan el Estado de Derecho. Desde esta perspectiva, Centro América puede aportar mucho al hemisferio con sus propias experiencias en el tema de la democracia y los derechos humanos.

En cuanto al comercio, todavía tenemos una agenda inconclusa a nivel regional y subregional. El ALCA y el CAFTA se tienen que concretar, y la instancia de la OEA juega un papel determinante en esas iniciativas comerciales. Un centroamericano puede y debe impulsar políticas laborales y sociales, que beneficien a los países menos favorecidos de nuestro hemisferio, a través de la promoción de las inversiones.

¿Por qué un centroamericano? Porque un centroamericano incidiría favorablemente en la subregión en temas tales como la educación, el desarrollo sostenible, la cultura, el combate a la pobreza, además de los asuntos relacionados con la democracia, los derechos humanos, la lucha contra las drogas, el combate a la corrupción y la preservación del medio ambiente.

Hoy tenemos la brillante oportunidad de aprovechar el foro hemisférico, constituyéndolo en una nueva ventana para promocionar nuestros valores como sociedad centroamericana y, al mismo tiempo, ser la sede de importantes foros internacionales. Si antes nos conocieron como sociedades divididas donde imperaba la ley del fusil, ahora que nos conozcan como una Centro América en paz, que practica la democracia, que permanece unida, que trabaja por su desarrollo integral y busca la prosperidad.

Es el momento de exaltar los valores cívicos y cerrar filas. Desacreditar a un candidato regional no tiene sentido. El divisionismo amparado en la deshonra es miope y un fatídico bumerán para toda la región. Es hora de dejar a un lado los revanchismos ideológicos y el subdesarrollo provinciano en lo político, y comenzar a pensar en el bien común que nos acarrearía el tener a un centroamericano con visión, valores y capacidad probada en la máxima instancia de conducción de la OEA.

*Embajador de El Salvador en México.


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