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Encerrados Olvidados en el Psiquiátrico

Sus parientes no responden. Casi una tercera parte de los pacientes, de los 343 internos del hospital de Soyapango, no tendría que estar recluida. Para los psiquiatras, este tipo de abandono es como “un suicidio mental”.

Publicada 31 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Ronald Jovel
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Llegaron un día acompañados de sus familiares con la promesa de recuperarse pronto de la crisis temporal que padecían.

A otros los llevó la policía por andar en las calles sin rumbo fijo. Los menos entraron con una orden de un juez en la que se recomendaba su internamiento por un tiempo.

Hoy, después de cinco, diez y hasta 40 años, como el caso de Carlos P., siguen ahí, “enfermos” a la fuerza, sin un pariente que se acerque a traerlos, menos aún a visitarlos.

De los 343 pacientes del Hospital Psiquiátrico de Soyapango, 163 están clasificados como crónicos institucionalizados.

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Guadalupe de Velásquez, jefa de este servicio, es clara al afirmar que más del 70 por ciento de los pacientes no debería estar dentro.

“Muchos de ellos podrían estar en su comunidad, interactuando con el entorno social porque pueden adaptarse y ser tratados de forma ambulatoria”, dijo Velásquez.

Pese a que la naturaleza del centro no es retener al paciente sino darle un tratamiento asistencial, la negativa de apoyo por parte de los familiares termina por dejarlos internos, lo que hace que el remedio termine siendo peor que la enfermedad.

El siquiatra Nelson Miranda, especialista de la institución, razona esta aseveración. “Un paciente no requiere únicamente de tratamiento médico Psiquiátrico, también necesita estar en su ambiente natural, con su familia”, explicó Miranda. El médico dice que cuando se deja al enfermo encerrado, “su enfermedad se hace crónica, se deteriora”.

Proceso judicial

El área social del Psiquiátrico ha llegado a localizar a familiares, pero aún así no ha conseguido que se responsabilicen. Incluso se han seguido procesos judiciales, apunta Miranda.

“El abandono es como un suicidio social, se les niegan sus derechos. El hecho de verse rechazados por su familia,... puede volverles agresivos”, manifestó el siquiatra.

Esquizofrenia, retraso y trastornos mentales son las enfermedades más comunes. Sólo uno de los 163 enfermos crónicos padece de demencia. El experto no duda que algunos de ellos sí tienen conciencia del abandono, aunque se han acostumbrado a pasar su vida entre paredes y barrotes.

Abandonar el hospital sin la ayuda de los familiares es casi imposible. La mayoría terminará su vida encerrado; sólo unos pocos “privilegiados” tienen la opción de llegar a un asilo.

En los últimos cuatro años, unos 14 han logrado salir a diferentes centros de atención. “Es una verdadera lucha, porque ninguna institución los quiere aceptar”, apuntó el siquiatra.

La jefa del área de crónicos dice que ocho pacientes sobrepasan los 70 años y perfectamente podrían ir a una casa para ancianos, pero por padecer enfermedades secundarias “les han cerrado las puertas“.

Ocuparles es la mejor terapia
Desde 1932, el Hospital desarrolla tareas como talleres orientados a la recuperación de las habilidades de los pacientes.
Hacer atarrayas
Jardineros
Dibujo y pintura
Higiene y Salud
Nuevos tejedores. El ejercicio de coser es una práctica ideal para recuperar las habilidades motrices. Si algún día salen, puede ser también su medio de subsistencia. Destreza. A pesar de la enfermedad que padecen, los internos son capaces de manipular maquinaria como podadoras. Se encargan de dar el mantenimiento a los jardines del hospital. Expresión. Entre los olvidados existen también a quienes se les descubre dotes artísticos. Esa terapia está orientada a que ellos puedan expresar sus pensamientos a través del dibujo. El aseo. Es uno de los hábitos que más trabajan en la institución. Por la naturaleza de la enfermedad, a muchos se les olvida cómo y por qué tienen que asearse cada día.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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