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| Hemos tratado de decirle al país:
la historia quedó atrás, vamos a volver la página
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¿Cuál es el crimen de ser un
liberal? La acusación es torpe, producto de la ignorancia |
Ana Burgos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Nos recibe
en uno de los despachos de su bufete. Rodeado de libros y piezas arqueológicas,
hoy ha cambiado el saco y la corbata por una camisa sencilla.
Se excusa por no haberse podido afeitar. Con una taza de café en
la mano, toma asiento y va desplegando sobre la mesa las líneas
generales de su programa político.
Hablan de un renacer de la Democracia Cristiana. ¿Hacia dónde
encaminan sus pasos?
Queremos alistar gente nueva, generar un nuevo compromiso con la sociedad
y convertirnos en una fuerza determinante. Hemos tratado de decirle al
país la historia quedó atrás, vamos a volver
la página para no cometer los mismos errores. En cuanto a
la definición, insistimos en la defensa del derecho a la vida desde
el instante de la concepción, el tributo inalienable de la libertad
y el valor de la familia.
Creemos que, en buena medida, el Estado se ha olvidado del individuo.
A modo gráfico, el sector informal no sólo vive alejado
de los beneficios de la civilización. Es más, si son ciudadanos
salvadoreños, es sólo porque tienen partida de nacimiento,
pero, fuera de eso, no tienen absolutamente nada. ¿Cómo
puede tolerar eso el Estado?
¿Qué programas van a plantear?
Hay que privilegiar el esfuerzo humano bajo reglas de competencia y de
igualdad de oportunidades. Pero el Estado también debe tender la
mano a los sectores vulnerables. Un ejemplo es la situación de
la mujer. Un cuarenta y tanto por ciento de los hogares son sostenidos
por mujeres en solitario. Es una de las cosas que hay que resolver o,
de lo contrario, vamos a tener súper manos duras por
décadas. El origen del problema, junto al tema genérico
de la desintegración, es la absoluta irresponsabilidad de los varones
en El Salvador. Y eso se tiene que corregir.
¿Qué lección sacaron de las elecciones del 21
de marzo?
Para decirlo con claridad, la más grande y más dura es la
derrota. Eso es lo que sufrimos, una derrota. Si nos hubiéramos
quebrantado, demostraríamos que no merecemos seguir luchando por
nuestro país. Al contrario. Ante esa prueba, estamos dando muestras
de perseverancia, que yo diría que es una característica
propia del demócrata cristiano. La democracia cristiana no se puede
llevar sólo en la boca.
¿Están preparados para una posible cancelación
del partido?
Nosotros ya entramos en un proceso de refundación. Además,
estamos convencidos de que, partiendo de la jurisprudencia, el sistema
está previsto para el pluralismo político, no para el bipartidismo
y menos cuando en uno de los polos se encuentra el que ha demostrado ser
un partido antisistema. La esencia de la democracia es que las minorías
puedan expresarse a través de los partidos. Nuestro caso está
en manos de algunos de los mejores juristas del país.
¿Cómo valoraría la fundación del partido
Cambio Democrático, sus antiguos socios en la coalición?
Creo que en el país cada quien tiene el deber de dar un poco más
de sí. Ellos están buscando dar un poco más de sí.
Eso no lo puedo catalogar como algo negativo, tengo que ser objetivo.
Pero también creo que es importante que la clase política
no crea que, en lo personal, cada quien es un iluminado y que no puede
haber nuevas generaciones que puedan y deban aportar algo mejor y efectivo
a lo que otros han intentado y no han logrado.
El PDC va a celebrar una asamblea general en noviembre.¿Sería
posible un acercamiento con el grupo de René Aguiluz?
No nos vamos a detener en cuestiones personales. Hay gente que ya dio
lo que podía dar y el partido tomó una decisión.
Ya publicamos un comunicado en los medios, firmado por todos los alcaldes
y secretarios departamentales, en el que ratifican que ya no quieren saber
más de cierto pasado. El mensaje está bastante claro.
En alguna ocasión, Aguiluz ha declarado que usted es un liberal,
que no sigue el espíritu del partido.
¿Y? ¿Cuál es el crimen de ser un liberal?
La acusación es bastante torpe,
es producto de la ignorancia. Yo siempre he dicho que me considero liberal.
Pero hay personas que acusan sin ni siquiera saber qué significa
esa palabra, dónde nació o cuál es su origen. Y,
¿qué voy a hacer yo? No puedo detenerme ante lo burdo y
lo primitivo. Yo solamente me tengo que detener ante los problemas que
tiene mi país. Lo demás, francamente, ni me despeina ni
me quita el sueño.

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