elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

El mito se hizo Héroe

El Cipitío que interpreta Rolando Meléndez fue creado como un defensor de los derechos de los niños.

Publicada 31 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Su mamá. La Siguanaba, interpretada por Silvia de Ruiz, es su fiel acompañante. Foto EDH
Javier Maldonado
El Diario de Hoy
jmaldonado@elsalvador.com

Es una tarde muy fresca en la ciudad de Berlín, en Usulután. Más de 500 niños esperan con ansias al invitado a la celebración del Día del Niño. Se trata de El Cipitío; no el de la leyenda, sino el de Canal 10, “el que sale en la televisión”, asegura uno de los pequeños.

Y es que para ellos es un orgullo que un personaje como este ponga un pie en su escuela para desafiar y derrotar, como cada presentación, al malvado Brujo Barbujo.

Es increíble el magnetismo que une a los niños con el personaje al que da vida Rolando Meléndez desde hace 16 años y que ha popularizado en sus aventuras.

Igualmente inexplicable es cómo un personaje de la cultura popular, que se contaba para infundir temor, ha logrado convertirse en el héroe varias generaciones.

La fórmula, según Meléndez, comenzó en la década de los 80, cuando él cursaba sus estudios en literatura en la Universidad de El Salvador.

Concluyó que la literatura infantil tiene sus raíces en la leyendas, los cuentos, en las adivinanzas. En toda la tradición oral.
En Berlín. Más de 500 niños usulutecos aplaudieron al “Cipe” de Meléndez. Foto EDH
Desde ahí comprendió que a los niños les interesaba este personaje, y que merecía acercarlo, aunque para ello habría que cambiarle la personalidad.

“Cuando salí de Cipitío nadie se acercaba. Ahora sí, pero el factor más importante ha sido el poder adaptarlo, hacerlo amigo de los niños, asegura.

“A nivel del mito físicamente, como ya hemos escuchado, lo describen como un niño que anda desnudo nada más con un sombrero, caricaturizado, diferente, con las alas caídas.

Casi como un hongo. Lo describen que lleva los pies al revés, que tiene una enorme panza y dice que habla como hombre”.

El mal. El Brujo Barbujo es interpretado por Benjamín Jiménez. Foto EDH
El Cipitío de Meléndez es hiperactivo, panzón, comelón de guineos majonchos y no come ceniza, la utiliza para hacer magia.

Eso bastó para que el hijo abandonado de La Siguanaba consiguiera popularidad y dejara de ser temido.

“Como empezó a mostrarse amigo de los niños, entonces ahí fue donde empezó a borrarse aquella imagen negativa que teníamos nosotros, digo, porque yo también crecí con ese mito que decían que asustaba o le salía a los niños y que había que tenerle miedo”, aclara el actor”.

Además de la ingenuidad y valentía que lo hace el estelar en Las aventuras de el Cipitío, Meléndez dice que tuvo que agregar algunos detalles para cautivar más a sus fanáticos.

“Como soy cantautor y la música atrae a los niños, se la metí. Le metí la voz de niño. Ciertos sonidos como de carritos, que son actuaciones propias de un niño”, enumera.

Es así como desde 1990 sus vivencias en la zona rural y sus guiones preparados para promover la defensa de los niños o para tratar problemas sociales han transformado a un Cipitío oculto por uno defensor y simpático.

Un “Cipe” que no se detiene

Desde 1990, cuando “La Aventuras de El Cipitío” aparecieron en la programación educativa de Canal 10, éste no ha parado de ser un personaje indispensable en las veladas escolares o fiestas populares.

De acuerdo con Rolando Meléndez, desde sus breves apariciones en el recordado programa “Fantasía”, se convirtió en toda una celebridad.

“La primera vez que yo lo recreé fue hace 16 años, pero fue hasta en 1990 que comenzamos con él en aventuras”.

De la primera serie, asegura este actor, se produjeron 37 aventuras que se repitieron por más de una década.

Luego dejó de producir y volvió en 2001. Por el momento llevan 11 nuevos programas, y en ellos “estamos tratando de que se enfoque en problemas sociales”, dice.

Desde su nueva aparición en 2001, este actor y productor 52 años dice que su empatía con la familia sigue creciendo, tanto que se presenta en vivo de cuatro a tres veces por semana.
“A veces tengo que vestirme hasta tres veces”, comentó.

Al cuestionarle si no se cansa del personaje, no tarda en advertir que no.

“Sí me cansa el interpretarlo tantas veces y el trabajo, pero cuando asumo el personaje me siento bien y disfruto viendo reír a los niños. Eso supera la fatiga”, admite.

Rolando Meléndez se considera privilegiado al haber logrado que todos le reconozcan como El Cipitío, y acepta que es una gran responsabilidad que está dispuesto a cargar por muchos años.

En el ojo

El actor admite que al principio “podía pasar desapercibido y nadie me identificaba, pero ahora que tengo más contacto con la gente ya me identifican con facilidad”.

Meléndez se ha destacado como productor de programas educativos, además de compositor musical y maestro.

Su programa se transmite los martes a las 11:30 y 2:30 de la tarde y los sábados a 8:30 de la mañana y 2:30 p.m.



elsalvador.com WWW
Xs