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El mito se hizo Héroe Publicada 31 de octubre 2004, El Diario de Hoy |
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El Diario de Hoy jmaldonado@elsalvador.com Es una tarde muy fresca en la ciudad de Berlín, en Usulután. Más de 500 niños esperan con ansias al invitado a la celebración del Día del Niño. Se trata de El Cipitío; no el de la leyenda, sino el de Canal 10, el que sale en la televisión, asegura uno de los pequeños. Y es que para ellos es un orgullo que un personaje como este ponga un pie en su escuela para desafiar y derrotar, como cada presentación, al malvado Brujo Barbujo. Es increíble el magnetismo que une a los niños con el personaje al que da vida Rolando Meléndez desde hace 16 años y que ha popularizado en sus aventuras. Igualmente inexplicable es cómo un personaje de la cultura popular, que se contaba para infundir temor, ha logrado convertirse en el héroe varias generaciones. La fórmula, según Meléndez, comenzó en la década de los 80, cuando él cursaba sus estudios en literatura en la Universidad de El Salvador. Concluyó que la literatura infantil tiene sus raíces en la leyendas, los cuentos, en las adivinanzas. En toda la tradición oral.
Cuando salí de Cipitío nadie se acercaba. Ahora sí, pero el factor más importante ha sido el poder adaptarlo, hacerlo amigo de los niños, asegura. A nivel del mito físicamente, como ya hemos escuchado, lo describen como un niño que anda desnudo nada más con un sombrero, caricaturizado, diferente, con las alas caídas. Casi como un hongo. Lo describen que lleva los pies al revés, que tiene una enorme panza y dice que habla como hombre.
Eso bastó para que el hijo abandonado de La Siguanaba consiguiera popularidad y dejara de ser temido. Como empezó a mostrarse amigo de los niños, entonces ahí fue donde empezó a borrarse aquella imagen negativa que teníamos nosotros, digo, porque yo también crecí con ese mito que decían que asustaba o le salía a los niños y que había que tenerle miedo, aclara el actor. Además de la ingenuidad y valentía que lo hace el estelar en Las aventuras de el Cipitío, Meléndez dice que tuvo que agregar algunos detalles para cautivar más a sus fanáticos. Como soy cantautor y la música atrae a los niños, se la metí. Le metí la voz de niño. Ciertos sonidos como de carritos, que son actuaciones propias de un niño, enumera. Es así como desde 1990 sus vivencias en la zona rural y sus guiones preparados para promover la defensa de los niños o para tratar problemas sociales han transformado a un Cipitío oculto por uno defensor y simpático. Un Cipe que no se detiene Desde 1990, cuando La Aventuras de El Cipitío aparecieron
en la programación educativa de Canal 10, éste no ha parado
de ser un personaje indispensable en las veladas escolares o fiestas populares. En el ojo El actor admite que al principio podía pasar desapercibido
y nadie me identificaba, pero ahora que tengo más contacto con
la gente ya me identifican con facilidad.
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