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El Salvador en perspectiva
El futuro de nuestra economía

Es una triste verdad, pero con el correr de los años, no nos atrevemos a aventurar o adivinar en cuánto tiempo la industria maquilera textil desaparecerá en El Salvador y en muchos otros países.

Publicada 31 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

La historia reciente —en especial con la globalización— nos comprueba que la mano de obra barata desplaza a los demás trabajadores.

La industria de textiles en Estados Unidos primero abandonó las regiones de Nueva York, Pensylvania, Connecticut y Massachusetts y se trasladó a los estados del sur en busca de mano de obra barata.

Luego se fue más al sur, principalmente al Estado de Texas y a la región fronteriza de México, donde se establecieron muchas familias mexicanas.

Ahora el New York Times dedica un espacio para informar de los problemas que afrontan los trabajadores con el traslado de las empresas manufactureras a China continental, que tiene salarios aún más bajos.

Algunas empresas maquileras de textiles vinieron a El Salvador y todavía se encuentran aquí, pero todos los años algunas se van con la aprobación de los tratados de libre comercio, al trasladar sus actividades a China.

Es importante tener presente la amenaza que representa la entrada de China a la Organización de Comercio Mundial (WTO), que abre las puertas de todos los mercados del mundo a productos chinos.

Ya los televisores, computadoras y textiles chinos han llegado a dominar los mercados de Estados Unidos, y aunque no nos damos cuenta, aquí, en El Salvador, consumimos una gran variedad de productos chinos, que se encuentran en los supermercados, ferreterías y zapaterías, sin mencionar la ropa.

Es una triste verdad, pero con el correr de los años, no nos atrevemos a aventurar o adivinar en cuánto tiempo la industria maquilera textil desaparecerá en El Salvador y en muchos otros países.

Esto ya se ve, y no se puede negar que la mano de obra barata desplaza a los demás trabajadores. Podemos preguntar ¿a qué se dedicarán los obreros desplazados?
Hay males que traen beneficios, además de desgracias.

Un puente que se cae se repone con uno de mayor capacidad y más fuerte, por más inconvenientes que cause. Veamos la desgracia de la caída del precio del café. Lo mismo pasó en 1929-1930, cuando el precio de la bolsa de café cayó a seis colones.

Hubo una revolución crediticia, el general Maximiliano H. Martínez decretó la moratoria y el grano se recuperó y las siembras aumentaron. Ahora hay pocas esperanzas de una recuperación, porque la caída del precio se debe a la sobreproducción, mientras que en los años 1929-1930 se debía a la famosa “depresión” causada por la debacle de los mercados de valores en Estados Unidos.

Pero la actual caída del precio del café ha traído el beneficio de acabar con el monocultivo del que vivía el país desde que Gerardo Barrios impulsó la siembra del grano, hace casi dos siglos.

Antes toda la vida financiera del país se movía alrededor del café, ahora el país no depende de una sola actividad, algunos capitales de los ex cafetaleros se han invertido en una gran variedad de actividades y el monocultivo ya no es el factor más importante en la economía del país.

Inevitablemente lo mismo tiene que suceder con la maquila. Por suerte, la maquila nunca ha sido el factor más importante de la economía nacional. Pero no se le debe restar importancia, ha dado trabajo y ha sostenido miles de familias. Si desaparece la maquila por la competencia de la República Popular de China, es seguro que otra actividad manufacturera vendrá a sustituirla.

Por el momento, lo que sostiene la economía nacional en gran parte son las remesas y es más que seguro que seguirán creciendo.

Lo que sí nos preocupa es que los burócratas parecen creer que la población y los impuestos que pagan sirven para sostener al Gobierno y no al revés, como debe ser en una democracia, donde el Gobierno existe para servir a los habitantes, supliendo los servicios como educación, salud e infraestructura.

Un sátrapa exprime al pueblo para lograr sus gustos, no un gobierno electo democráticamente como el nuestro.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.


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