Pedro
Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Complementando las recomendaciones que para ahorrar combustible
se están publicando, y ojalá que la gente las esté
poniendo en práctica, quiero describir otras, que pueden ayudar
a reducir el gran desperdicio de combustible que producimos
entre todos en la capital y las ciudades aledañas, y seguramente
también pueden ser útiles para el reordenamiento conceptual
del peligroso tráfico en el que diariamente nos movemos.
Fíjense en lo que sucede cuando dos vehículos tienen un
pequeño accidente en una de las calles congestionadas: Se paran
y bloquean el tráfico en uno o en dos carriles. A veces sucede
que aun habiendo consensuado sobre la culpabilidad del accidente, continúan
ahí plantados hasta que llega la policía. Mientras tanto,
cientos o miles de personas se retrasan y se consumen innecesariamente
miles de litros de combustible.
¿Cómo es en otros países? La gente se baja, se saluda
y apartan los vehículos lo más pronto posible a un lugar
fuera de riesgo, donde hablan y cada una rellena su reporte de accidente
para su compañía de seguros.
Si en el accidente no ha habido golpeados y los vehículos
no se mueven, al llegar la policía les multa a los dos por estar
bloqueando el tráfico. ¿Qué hay que hacer aquí?
Lo mismo, que se aparten lo más pronto posible para desbloquear
el tráfico y, si no, multarlos por obstrucción del tráfico.
En las horas punta, los ve- hículos que entran por una avenida
no dejan incorporarse a los otros en el redondel. Bloquean la entrada
de las otras dos avenidas por tanto tiempo hasta que alguien, arriesgando
su vida, se mete a la fuerza y se arma el lío en la otra dirección.
¿Cómo funciona en los países civilizados? Fácil,
igual que una cremallera. Entran en el redondel, uno a uno, de todas las
avenidas y así, aunque el tráfico se vuelve lento, no se
para. ¿Cómo podría ayudar la policía? Sencillamente,
con dos agentes regulando la entrada al redondel.
Han visto lo que sucede en los cruces cuando el conductor de un vehículo,
aun dándose cuenta de que no puede pasar porque el tráfico
no se le permite, se atraviesa en la calle, con el semáforo en
rojo, y forma un tapón hasta que la luz cambia de nuevo a verde.
¿Calculen cuánto cuesta en combustible esta actitud en toda
la ciudad? He observado a la gente en esas situaciones y a veces creo
que disfrutan en silencio ser el listo que tapona la calle.
En Europa y en Estados Unidos la policía multa este tipo de obstrucciones.
¿Qué hay que hacer aquí? Lo mismo.
En muchos cruces se encuentra uno que estando el semáforo en verde
no puede pasar, porque un microbús o un bus está atravesado
bloqueando la calle. ¿Qué podría hacer la policía?
Sencillamente, ordenar el tráfico para que los vehículos
paren cuando el semáforo cambia de verde a amarillo y así
garantizar que el tráfico fluya sin obstáculos en la otra
dirección.
¿Y saben cuánto combustible consume demás un vehículo
que tira humo negro? Por lo menos un 20%... Resulta irrisorio que no tienen
dinero para ajustar el motor y sí para pagar el excesivo combustible.
¿Qué se puede hacer? Sencillo. Para proteger el medio ambiente
y descontaminar la ciudad, sacarlo del tráfico y mandarlo a reparar.
¿Y cuánto combustible malgastan los señores buseros
que usan el acelerador como claxon y continuamente aceleran en vacío
la cantinela de ran, ran, ran?
¿Se imaginan cuánto nos cuesta en combustible que las congestionadas
calles se reparen de día en lugar de por la noche? Alguien que
dice saber cómo son aquí las cosas, me dijo que el truco
está en que armando trabazones de día, las empresas que
contrata el Fovial se ahorran el plus de nocturnidad de sus trabajadores
y que además al consumir más combustible, más dinero
le toca al Fovial
¿Qué es necesario para cambiar esta
situación y ahorrar el combustible? Sencillamente, trabajar de
noche.
Y cuánto costará en combustible que cuando viajamos en una
autopista, justo en el momento que alcanzamos la velocidad más
económica, tenemos que frenar por los conos de los controles policiales...
y así muchas más cosas que generan desperdicio.
Si se quiere conseguir ahorrar mucho combustible, es necesario
cambiar los malos hábitos que generan grandes
desperdicios.
A principios de los setenta en una crisis de petróleo similar y
viviendo en Alemania, el Gobierno alemán ordenó que en las
gasolineras no se despachara por persona más que una determinada
cantidad de combustible por semana y además, que un domingo por
mes la gente no sacara sus vehículos.
Por varios domingos, los alemanes que sí hacen caso a este tipo
de recomendaciones, no sacaron sus vehículos, fueron a la iglesia
y a sus mandados a pie y los niños disfrutaron de las calles jugando
con balones, cometas, patines y patinetas. La gente sacó sus bicicletas
y ahorraron mucho combustible.
¿Será posible que el Ejecutivo dé las instrucciones
a las autoridades para no se permitan más los malos hábitos
que he descrito y otros que generan desperdicios? ¿Seremos capaces
de organizarnos para quedarnos en casa los domingos? ¿Usted qué
cree?
Señores
ya casi todo está inventado, sólo es
cuestión de organizarse y de verdad, sin tantos análisis
y estudios, ponerlo en práctica.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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