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Infortunios por caos de tránsito

Descontento. Algunos pasajeros se preguntan hasta cuándo no volverá su rutina a la normalidad. Los colegios han cambiado los horarios de entrada

Publicada 30 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Afectados. Los viajeros del transporte colectivo se cansan por los trayectos lentos. . Foto EDH

Nuria romero/Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

René Antonio Aguilar, trabaja arreglando góndolas en una importante empresa ubicada en el Bulevar del Ejército, en las cercanías del puente colapsado.

Por cada tres veces que llega tarde, la empresa le descuenta el séptimo, es decir unos 6 dólares de su salario, dice.

El caso de Julián Peraza es diferente, ya que él no puede cuantificar el dinero que deja de percibir a diario por el caos vehicular que se forma en el bulevar y en las rutas alternativas, porque trabaja “propio” como constructor.
“No tengo jefe que me descuente, pero si no trabajo no gano”, dijo el obrero, quien viajaba ayer en la ruta 29 rumbo a Ilopango.

Las preocupaciones por llegar tarde son variadas.
José Emmanuel Hernández, por ejemplo, estudiante del Colegio Ex Sal, no logró llegar a tiempo a sus exámenes de matemáticas e inglés. Por suerte, las autoridades del colegio, comprendieron el caso y le permitieron que los hiciera.

Algunos colegios han modificado los horarios para no afectar a los estudiantes, como en el caso del Liceo Cristiano, en la Colonia Santa Lucía. La subdirectora Emma de Villalobos, explicó que en la mañana entran ahora a las ocho y en la tarde a la una.

Los conductores de buses y microbuses también están afectados por el estrés debido a las largas jornadas laborales.

Un motorista de la ruta 29, que no reveló su nombre, dijo que su día comienza a las 4:00 de la mañana. Desde esa hora hasta las 11:00 de la noche debe hacer seis o siete viajes para ganar 10 ó 20 dólares diarios, aseguró.

Pero en cada viaje se tarda hasta tres horas, por lo que no logra cumplir con la meta de 100 dólares diarios en concepto de pasajes.

Los empresarios también se quejan por el incremento en el gasto de combustible y el desgaste mecánico de las unidades.

Ventas. Mientras algunos pierden dinero, otros lo ganan. Foto EDH

Reducen asaltos en la arteria a Santa Marta

Para algunas personas, el hundimiento del puente en el Bulevar del Ejército es un dolor de cabeza, pero para los habitantes de la zona cinco de San Jacinto es un alivio.

A raíz de ese problema, la calle que conduce a los repartos Santa Marta I y II ahora es una vía alternativa para los automóviles particulares. Con ello hay más vigilancia policial en la zona y, por ende, menos robos en los buses de la Ruta 48.

“Los policías están para que no haya tráfico, pero los mareros ya no hacen de las suyas”, dijo uno de los afectados que no quiso revelar su nombre.

En días anteriores, los residentes de las colonias Cuscatlán, Margaritas, las Castillejas y repartos Santa Marta I y II eran víctimas de asaltos en los microbuses y buses de esa unidad de transporte.

Según los usuarios, los ladrones tienen como puntos clave puentes para realizar los atracos.

Por ejemplo, se suben en el Mercado San Jacinto y después se bajan en la parada llamada “las gradas”. “Otros se montan en la Enco (Escuela Nacional de Comercio) y se quedan en la estación de los perros bravos”, explicó una de las afectadas.
Los asaltantes aprovechan el mediodía, la noche, los sábados y los días de pago para despojar a la gente de sus pertenencias.


Vía peligrosa
- Los alumnos de la escuela San Martín, ubicada entre la colonia Amatepec y Las Castillejas, son asaltados cuando caminan hacia sus hogares.
- En las noches, los pasajeros que se bajan en el parque del Reparto Santa Marta son sorprendidos por los mareros.
- Ni los camiones de carga se salvan.
El problema se da con más frecuencia en Semana Santa, fiestas de agosto, Navidad y en los días de pago.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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