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| Afectados. Los viajeros del transporte colectivo
se cansan por los trayectos lentos. . Foto EDH |
Nuria
romero/Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
René Antonio Aguilar, trabaja arreglando góndolas en una
importante empresa ubicada en el Bulevar del Ejército, en las cercanías
del puente colapsado.
Por cada tres veces que llega tarde, la empresa le descuenta el séptimo,
es decir unos 6 dólares de su salario, dice.
El caso de Julián Peraza es diferente, ya que él no puede
cuantificar el dinero que deja de percibir a diario por el caos vehicular
que se forma en el bulevar y en las rutas alternativas, porque trabaja
propio como constructor.
No tengo jefe que me descuente, pero si no trabajo no gano,
dijo el obrero, quien viajaba ayer en la ruta 29 rumbo a Ilopango.
Las preocupaciones por llegar tarde son variadas.
José Emmanuel Hernández, por ejemplo, estudiante del Colegio
Ex Sal, no logró llegar a tiempo a sus exámenes de matemáticas
e inglés. Por suerte, las autoridades del colegio, comprendieron
el caso y le permitieron que los hiciera.
Algunos colegios han modificado los horarios para no afectar a los estudiantes,
como en el caso del Liceo Cristiano, en la Colonia Santa Lucía.
La subdirectora Emma de Villalobos, explicó que en la mañana
entran ahora a las ocho y en la tarde a la una.
Los conductores de buses y microbuses también están afectados
por el estrés debido a las largas jornadas laborales.
Un motorista de la ruta 29, que no reveló su nombre, dijo que su
día comienza a las 4:00 de la mañana. Desde esa hora hasta
las 11:00 de la noche debe hacer seis o siete viajes para ganar 10 ó
20 dólares diarios, aseguró.
Pero en cada viaje se tarda hasta tres horas, por lo que no logra cumplir
con la meta de 100 dólares diarios en concepto de pasajes.
Los empresarios también se quejan por el incremento en el gasto
de combustible y el desgaste mecánico de las unidades.
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| Ventas. Mientras algunos pierden dinero, otros
lo ganan. Foto EDH |
Reducen asaltos en la arteria a Santa
Marta
Para algunas personas, el hundimiento
del puente en el Bulevar del Ejército es un dolor de cabeza, pero
para los habitantes de la zona cinco de San Jacinto es un alivio.
A raíz de ese problema, la calle que conduce a los repartos Santa
Marta I y II ahora es una vía alternativa para los automóviles
particulares. Con ello hay más vigilancia policial en la zona y,
por ende, menos robos en los buses de la Ruta 48.
Los policías están para que no haya tráfico,
pero los mareros ya no hacen de las suyas, dijo uno de los afectados
que no quiso revelar su nombre.
En días anteriores, los residentes de las colonias Cuscatlán,
Margaritas, las Castillejas y repartos Santa Marta I y II eran víctimas
de asaltos en los microbuses y buses de esa unidad de transporte.
Según los usuarios, los ladrones tienen como puntos clave puentes
para realizar los atracos.
Por ejemplo, se suben en el Mercado San Jacinto y después se bajan
en la parada llamada las gradas. Otros se montan en
la Enco (Escuela Nacional de Comercio) y se quedan en la estación
de los perros bravos, explicó una de las afectadas.
Los asaltantes aprovechan el mediodía, la noche, los sábados
y los días de pago para despojar a la gente de sus pertenencias.
Vía peligrosa
- Los alumnos de la escuela San Martín, ubicada entre la colonia
Amatepec y Las Castillejas, son asaltados cuando caminan hacia sus hogares.
- En las noches, los pasajeros que se bajan en el parque del Reparto Santa
Marta son sorprendidos por los mareros.
- Ni los camiones de carga se salvan.
El problema se da con más frecuencia en Semana Santa, fiestas de
agosto, Navidad y en los días de pago.

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