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| Frente a frente. Anderson Batista, de Once Lobos,
podría volver a verse las caras esta noche con su compatriota
Fabio de Azevedo, de Águila. Ambos clubes juegan a las 7:00
p.m. Foto EDH/AP |
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Si otros fueran los tiempos y las condiciones, cualquiera se atrevería
a dar fácilmente a Águila como favorito para ganar el juego
de esta noche contra el Once Lobos.
Pero han quedado atrás, al menos de momento, esos días en
que los emplumados eran temibles e impasables en su feudo. Ahora hasta
su fiel e incondicional afición les ha abandonado.
Aunado a ello, ante sí tendrá a un rival que poco a poco
se ha ido fortaleciendo en este torneo. Que ahora juega e irrespeta a
los grandes en cualquier lugar.
Por ello es que el favoritismo no puede recaer, sólo por la localía,
del lado de los migueleños. Los dos están parejos: en puntos
y en estado anímico.
Para nosotros el que pierda prácticamente se queda en el
torneo, pues tenemos los mismos puntos y estamos casi en la misma posición.
Perder es quedarse fuera de los cuatro, dijo de manera drástica
el volante Kilmar Jiménez, quien hoy saldrá de nuevo como
zaguero izquierdo.
No podemos perder, estamos con los ánimos en alto por el
triunfo del miércoles anterior y queremos seguir así,
añadió el jugador negro-naranja.
Once Lobos no teme tanto a lo que Águila pueda hacerle esta noche,
pues su preocupación está encaminada al nivel que pueda
mostrar contra los migueleños.
A nosotros no nos aflige Águila, nos preocupa que podamos
hacer las cosas bien, porque si es así, entonces podemos ir pensando
en el triunfo, explicó Rubén Guevara, auxiliar de
Carlos Recinos en el club lobezno.
Pero el empate también es bueno, lo importante es no perder.
De ahí todo es ganancia, adicionó.

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