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| Giro empresarial. La ponencia de Mónica
Herrera estuvo centrada en los cambios de las firmas para que se involucren
en las necesidades de su entorno.Foto EDH |
Ivette
Amaya
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
En la conferencia Responsabilidad
Social Empresarial, la comunicadora chilena Mónica Herrera
descifró algunos interrogantes de la sociedad, pero, sobre todo,
planteó un reto: ¿cuál es el tipo de sociedad
por el que trabajamos?
En el evento, que tuvo lugar el miércoles en un hotel capitalino,
la empresaria indicó que una de las respuestas tiene que ver con
los cambios en el mundo a través de la propia autotransformación
de las empresas.
En ese sentido, Herrera resaltó los avances de la antigua imagen
de las empresas hacia entidades con unas características de compromiso
enfocado hacia un bienestar general.
Esto (reputación corporativa) es plantearse su relación
con el entorno, y las empresas lo han asumido en términos de la
responsabilidad social, manifestó la ponente.
Valores
Según Herrera, este involucramiento sucede desde hace una década
en todo el mundo, cuando las compañías comenzaron a preocuparse
más por el desarrollo social de cada país.
Agrega que lo hicieron de muy diversas formas: con el apoyo a la calidad
de la educación, la salud y la pobreza, siempre como parte de lo
que se podía definir como un Proyecto de País.
La construcción de centros escolares en la zona rural, donativos
de medicamentos o equipo médico, o la implementación de
proyectos que generen pequeños ingresos a los habitantes de una
comunidad pobre son algunos aspectos de la cara más visible de
este escenario relativamente reciente.
Hoy en día no es posible hacer que solamente el Gobierno
afronte los problemas sociales sino que todos tenemos que enfrentarlos,
explicó la propietaria de la escuela de comunicaciones que lleva
su nombre.
La ponente considera que debe hacer un cambio de paradigmas, como aquellos
de que la realidad existe allá afuera, o que debemos
neutralizar nuestras emociones, situaciones propias del siglo pasado.
Con este giro de planteamientos, la organización comienza a adaptarse
a las necesidades y preocupaciones de sus consumidores y de la comunidad
en general, con lo que logra un avance simultáneo a sus propios
intereses.
Hay que educar a los niños, pero más a los universitarios,
en valores. Que entiendan que todo nos afecta, como la situación
de la pobreza, para poder crear un entorno mejor, sostuvo la especialista
en comunicaciones.

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