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Opinando
Crónica de un berrinche anunciado

El gobierno, los partidos políticos y demás organizaciones que patrióticamente participan en la búsqueda por resolver los problemas nacionales deben continuar sin preocupación alguna con su esfuerzo

Publicada 29 de octubre 2004, El Diario de Hoy


Eduardo Vázquez Bécker
El Diario de Hoy

marvingaleas@ yahoo.com.mx

Ciegos, berrinchosos, absurdos y olvidadizos, los comunistas que controlan el FMLN siguen metiendo la pata: Hace poco, al no asistir a la toma de posesión del Presidente Antonio Saca; ahora, retirándose de la mesa de concertación y entendimiento convocada por el gobierno para buscar solución a los problemas del país.

El anuncio formal, hecho durante la pachanga que se llevó a cabo en el Parque Cuscatlán, fue corolario de lo que podríamos llamar “la crónica de un berrinche anunciado”, puesto que todo el mundo esperaba esa actitud, característica del FMLN, desde que la democracia le permitió pasar de organización violenta a partido político.

Fresco está en la memoria de los salvadoreños y de la comunidad internacional cómo, durante las reuniones en que se acordó el fin del conflicto armado, se mantuvo la estrategia de “o me dan o me retiro”. Lo que no se acaba de entender es, con tanto antecedente, la importancia que los sectores gubernamentales dan a ese nuevo berrinche y la falta de respuesta adecuada.

El FMLN asegura que el gobierno busca desestabilizar y hacer ingobernables las alcaldías que están bajo su control, pero omiten mencionar que son ellos los que, desde el Parlamento, se empeñan en hacer ingobernable el Estado.

La verdad es que esa estrategia de “si no me dan me retiro” ya no asusta a nadie. Lo ha dicho el Presidente Saca: “Ahí están las sillas para cuando ellos quieran regresar”. Cosa que será en cuanto llenen los huecos al interior de su partido o cuando sus amigos internacionalistas les hagan ver que están metiendo la pata más de la cuenta, poniendo en peligro sus planes para América Latina.

Regresando a la falta de respuesta adecuada, se hacen necesarias algunas consideraciones. En primer término, dejar de creer en pajaritos preñados, pues el partido comunista y su paraguas no han cambiado en nada, sus objetivos siguen siendo los mismos que hace cincuenta años. Ellos, los comunistas, no se conforman con las cuotas de poder que les proporciona la democracia, es cosa de todo o nada.

Se rasgan las vestiduras ante la posibilidad de que un salvadoreño de derecha pretenda ser secretario general de la OEA, pero no les importa que entre los planes del internacionalismo socialista esté considerar a Schafik Handal para dirigir la refundada Organización Latinoamericana para la Solidaridad, Olas.

Afortunadamente la doble moral del FMLN ya no es aceptada a ciegas. La juventud contestataria que tuvo que hacer la guerra, y ahora sus hijos se oponen al verticalismo férreo de la ortodoxia comunista, y se enfrentan a los líderes del pasado. Esto, sumado al reciente fracaso electoral, es una de tantas razones por las que la dirigencia ambiciosa inventa fantasmas donde no los hay.

El gobierno, los partidos políticos y demás organizaciones que patrióticamente participan en la búsqueda por resolver los problemas nacionales deben continuar sin preocupación alguna con su esfuerzo. Los otros ya van a regresar, sólo es cuestión de tiempo para que se acerquen, como dice la sabiduría popular, a pedir cacao.


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