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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Los ex presidentes de Nicaragua Daniel
Ortega y Arnoldo Alemán, con el apoyo de sus respectivas bandas
de secuaces, pretenden destituir al presidente de Nicaragua Enrique Bolaños,
alegando manejos indebidos de los fondos de campaña. Lobos tras
los corderos.
Pero como lo aclaró el propio presidente Bolaños en una
cadena de radio y televisión, los fondos cuestionados fueron manejados
por un grupo de personas independientes de él, que no le rendían
cuentas; en otros términos, se quiere destituir al presidente por
algo en lo que no metió mano. Pero con la mayoría de diputados
adeptos a Ortega y a Alemán en la Asamblea, y el Poder Judicial
de Nicaragua bajo control de los sandinistas, todo es posible.
Por ahora la crisis se ha conjurado con la inmediata intervención
de la OEA y la reunión de los presidentes centroamericanos en Managua.
Unos y otros han invocado la Carta Democrática de la OEA, de la
que son signatarios prácticamente todas las naciones del Hemisferio:
Bolaños tiene plena legitimidad democrática por haber llegado
al poder a través de elecciones libres y correctas.
Pero además de haber sido electo en comicios libres y ceñidos
a las leyes nicaragüenses, Bolaños respeta y protege la institucionalidad
del país, es un baluarte de las libertades ciudadanas y gobierna
con sensatez y plena honestidad. Hay abismal distancia entre el presidente
Bolaños y otro como Chávez de Venezuela o Hitler en la Alemania
de hace tres cuartos de siglo: Bolaños está consolidando
la democracia y el Orden de Derecho en Nicaragua, mientras tanto Hitler
como Chávez usaron la democracia como plataforma para establecer
dictaduras.
Es de vital importancia enfatizar un hecho: que las elecciones libres
no extienden patentes de corsario a los triunfadores. Ser electo presidente
de un país, diputado o alcalde, no libera a las personas del cumplimiento
de la ley, de actuar con decoro, de manejarse con decencia.
Los grandes ladrones conspirando
Por desgracia, las más de las veces los servidores públicos
son los aprovechados públicos. En este suelo hemos visto las sinvergüenzadas
con relación al relleno sanitario, los mopys y los
parquímetros, al igual que los indebidos manejos dentro de Anda.
La diferencia es que mientras por una parte el gobierno y las instituciones
que tienen que ver con el asunto colaboran con las investigaciones y el
aparato de justicia, por el otro (el relleno y otros negocios municipales)
concejales e involucrados resisten cada paso de las investigaciones, comenzando
por la manera en que se estableció la empresa mixta:
el montaje fue ideado para escapar fiscalizaciones y encubrir fechorías.
Que Ortega y Alemán se coaliguen en un intento por destruir a Bolaños,
raya en lo truculento. Alemán, a juzgar por lo que ha ido saliendo
a luz, saqueó Nicaragua. Pero sus depredaciones son pecados menores,
veniales, en comparación a las enormidades perpetradas por Ortega
y la banda sandinista. No sólo montaron un pillaje de dimensiones
nunca vistas en Nicaragua, sino que asesinaron, violaron, asaltaron y
dejaron en la más absoluta ruina a su país. Para remate,
antes de entregar el poder se autolegalizaron sus rapiñas con la
infame piñata. Ortega vive en una mansión en
el centro de Managua de dos cuadras de ancho por dos de largo. Tal par
de sinvergüenzas está conspirando contra un presidente honesto.

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