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| Perseverancia. El ex convicto, mientras realizaba
la Paes en la penitenciaría. Foto EDH
/Arturo Silva |
Ronald
Jovel/corresponsales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Nicolás Hernández / Ex reo y alumno de Bachillerato General
Tras recuperar su libertad el sábado pasado, tras cuatro años
en prisión, Hernández volvió a la penitenciaría
ayer para someterse a la evaluación.
Ex preso regresó a Mariona para
ser bachiller
Cualquiera que sepa lo que es perder su
libertad, y ver pasar los años tras las rejas, de seguro que al
salir no estaría dispuesto a poner un pie en el reclusorio.
Irónicamente, Nicolás Hernández, a cinco días
de haber salido del Penal La Esperanza, mejor conocido como Mariona, volvió
ayer por la mañana al recinto; esta vez no por haber cometido un
delito ni mucho menos. El deseo de graduarse como bachiller este año
le doblegó, y hasta tuvo problemas para ingresar, ya que olvidó
su documento.
El hombre salió libre el sábado, luego de cuatro años
de encierro por haber estado relacionado con la venta de drogas, tiempo
que aprovechó para continuar sus estudios, que había dejado
en 1986. En la penitenciaría comenzó desde noveno grado
hasta hoy que termina el Bachillerato General.
A eso de las 8:30 de la mañana comenzó la Paes para Hernández.
Pasaban las horas y seguía concentrado en la prueba. Faltando cinco
minutos para la 1:00 p.m se levantó de su pupitre y entregó
el examen.
Después de tomar un halo de aire, confesó lo que le motivó
a regresar a la prisión.
Vine para salir adelante, ya había hecho el esfuerzo durante
tres años y no podía dejarlo tirado. Me he dado cuenta que
el estudio es importante para abrirse paso en la sociedad, dijo
el hombre de 33 años y oriundo de Soyapango.
Con respecto a la prueba, sostuvo que lo más difícil fue
las Matemáticas, ya que no todos los ejercicios le eran familiares.
El reencuentro con su esposa e hijos y demás parientes fueron un
ingrediente extra para querer hacer este ejercicio, aunque reconoció
que en los cuatro días que he estado con ellos no he podido
estudiar porque no me podía concentrar, es algo maravilloso.
Nicolás no sólo se gradúa de bachiller. La vida en
la cárcel le dio una lección. Ahora ve de una forma diferente
la vida, y no esconde su deseo de continuar su preparación académica
el próximo año en la universidad.
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| Sin barreras. Karen se dirige a la profesora
en el test. Foto EDH /Arturo Silva |
Karen Elena García / Estudiante de Bachillerato General
Los 22 jóvenes sordos del Centro Escolar Griselda Zeledón,
pidieron a la ministra de Educación que les facilite el acceso
a la educación superior.
Una prueba reivindicativa
La llegada de la ministra de Educación, Darlyn Meza, al Centro
Escolar Griselda Zeledón fue bien aprovechada por los 22 jóvenes
con discapacidad auditiva que realizaban la Paes.
Utilizando como canal de comunicación a una intérprete,
los alumnos le hicieron ver sus necesidades y expectativas.
Una de esas inquietudes que expusieron a la funcionaria fue las barreras
que les imposibilitan accesar a la universidad y escoger la carrera de
su predilección. El principal obstáculo es la falta de intérpretes
en los centros de educación superior.
Por su parte, la funcionaría hizo eco de la petición de
los estudiantes y de entrada se mostró interesada en buscar una
solución al problema. Además se comprometió a trabajar
en ese sentido.
Les vamos a ayudar, vamos a buscar el mecanismo para ver si les
colocamos intérpretes y así puedan ellos estudiar la carrera
que les guste, aseveró la funcionaria.
Esa es la primera promoción de bachilleres con esta discapacidad
que egresa de ese centro escolar, y busca abrirse paso en la educación
superior.
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| Ejercicio. Se examinó en el Instituto
Isidro Menéndez. Foto EDH /Arturo Silva |
Leonor Alvarenga Osorio / Ama de casa
Esta mujer de 39 años y madre de tres hijos hace un espacio cada
sábado para la enseñanza.
Un trabajo a base de voluntad
El interés por aprender no tiene edad. Leonor Abigaíl
Alvarenga Osorio, de 39 años, y una dedicada madre de tres hijos
es un claro ejemplo de ello. Visiblemente nerviosa, pero segura del reto
que tenía delante, la señora ocupó ayer temprano
uno de los asientos del Instituto Nacional Isidro Menéndez de San
Miguel.
Como ella, otros compañeros de bachillerato general a distancia
llegaron a este centro educativo con el mismo objetivo: realizar la prueba
y demostrarse a sí mismos que el esfuerzo de cada sábado
(el único día que asisten a clase en esta modalidad de estudio)
merece la pena.
Alvarenga no oculta que la tarea es difícil. Dividir el tiempo
entre la casa y los deberes de la escuela es un sacrificio necesario,
según comenta la señora, si se espera encontrar un trabajo
digno.
Como ella, otros 31 alumnos de la modalidad a distancia se examinaron
en el centro migueleño. Además, otros 405 estudiantes del
Isidro Menéndez estuvieron presentes en las aulas.
Digna Emérita Pineda, compañera de Leonor, estaba más
entusiasta. Incluso se atrevió a dar un pronóstico de su
nota.
Me preparé bien y espero obtener una calificación
de un ocho, manifestó Pineda.
Educación registró en el departamento de San Miguel la tasa
más baja de inasistencia escolar, apenas de un uno por ciento.

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