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Del recuerdo. La vicepresidenta del país,
Ana Vilma de Escobar; su esposo, Patricio; Ricardo Poma, Guillermo
Sol Bang y Ricardo Sagrera conversan antes de la conmemoración.
Foto EDH |
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La Fundación
Poma celebró ayer su vigésimo aniversario de solidarizarse
con los salvadoreños. Durante la ceremonia, el presidente de la
institución, Ricardo Poma, anunció la donación de
$500,000 para el programa Libras de Amor.
Este programa ha sido creado por la Fundación Salvadoreña
para la Salud y el Desarrollo Humano (Fusal) para combatir la desnutrición
de las niñas y niños menores de cinco años.
Durante su discurso, Ricardo Poma hizo un llamado a las personas altruistas
para que se sumen a la campaña. Reflexionó que el problema
de la desnutrición en el país causa un daño permanente
a la salud física y mental.
Combatir la desnutrición vendrá a reducir la pobreza
no sólo a través de una mejor alimentación sino que
a través de controles en salud, ayuda a madres embarazadas y lactantes
y apoyo en otras áreas a esas familias, explicó el
empresario.
La directora ejecutiva de Fusal, Celina de Choussy, recibió el
donativo.
Agradezco a la familia Poma por creer en nosotros y apoyarnos. Esto
nos compromete a seguir trabajando, destacó.
Los esfuerzos de la Fundación Poma están enfocados a mejorar
el acceso a la educación y la salud.
Además, fomentan espacios para la promoción de la cultura
y actividades relacionadas a la protección de los recursos naturales.
Formación
En lo que respecta a la educación, han creado la Escuela Superior
de Economía y Negocios (ESEN), dirigida por un grupo de empresarios
entusiasmados por el concepto innovador que propuso Ricardo Poma.
La idea surgió para formar a profesionales con conocimientos sólidos
y una actitud propositiva.
Hasta la fecha, han egresado 460 estudiantes de la ESEN, esto equivale
a más de 100 por año.
Mantienen un programa de ayuda financiera a más del 60% de los
estudiantes.
El 95% de los egresados ya tiene un empleo asegurado.
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Saludo. Antonio Saca con Ricardo Poma.
Foto EDH |
En lo que respecta a la salud, la fundación
dio luz verde hace 18 años a Fusal, para conducir programas sostenibles
de impacto nacional y fomentar el desarrollo.
Según la memoria de labores de la Fundación Poma, Fusal
ha donado, desde su creación, $150,000,000 en equipo material médico
y medicamentos.
Un total de 66,000 personas reciben servicios de salud de alta calidad.
Gracias a un programa de ayuda, más de 2,000 familias cuentan con
vivienda propia.
La Fundación Poma mantiene programas de fomento de la cultura con
la apertura del Teatro Luis Poma y el Museo de Arte Moderno de El Salvador.
En cuanto al medio ambiente, constantemente realizan campañas de
apoyo para proteger los recursos naturales del país.
Una historia de ayuda a los demás
La Fundación Poma fue creada en
1984, en medio de una crisis originada por la agresión armada que
sufría el país.
El propósito era institucionalizar la larga trayectoria de labor
humanitaria y proyección social de la familia Poma.
Las bases filosóficas y acciones fueron enfocadas hacia el desarrollo
humano. Inicialmente se concentraron en dar asistencia para cubrir las
necesidades de los empleados de su grupo de empresas y hacia afuera en
ayudar a los más desprotegidos de la sociedad salvadoreña.
Todos los programas de la fundación y las asistencias que prestan
están orientadas hacia cuatro grandes temas: educación,
salud, cultura y medio ambiente.
La motivación que llevó a mi padre a crear la fundación
fue el deseo de promover el desarrollo integral de la sociedad salvadoreña,
basado en una profunda responsabilidad social y en la íntima convicción
que servir es alegría, dijo el presidente de la Fundación,
Ricardo Poma, durante su discurso para conmemorar el vigésimo aniversario
del grupo.
Reiteró que tienen el agrado de continuar una tradición
que heredaron de sus antepasados.
Llevamos en la sangre valores permanentes de integridad, espíritu
de servicio, amor al trabajo y, muy en especial, de unión familiar,
añadió Poma.
Las palabras del líder del organismo hicieron reflexionar a los
asistentes a la celebración.
Hemos observado cómo El Salvador ha venido avanzando por
un sendero que nos encamina hacia el logro de un sueño: es el sueño
del país que deseamos tener en 20 años. Y es un sendero
que cada vez toma un cariz más humano y de mayor participación
social, agregó Poma.
En varias ocasiones, reiteró elogios a la laboriosidad de sus colaboradores
y que está convencido que sin el empeño de las personas
no es posible el progreso de una nación.
La generosidad no tiene fronteras ni color político. No está
sujeta a los bienes económicos de las personas, más bien
es una actitud hacia los demás, subrayó.

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