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Disfraza la comida

No te dan miedo, aunque son espeluznantes. Su sabor es escalofriante y su presentación es idónea para Halloween

Publicada 28 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Tome nota
Galletas y decoración cortesía de pastelería El Turrón. Urb. Bosques de Santa Teresa, Calle Caoba, block B #6. Ciudad Merliot.
Tels. 229-7898 /884-3966 Foto EDH


Iliana Colocho
ilico77@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Naranja, negro, blanco y en algunas ocasiones el verde ayudan a dar vida a las recetas para el Día de las Brujas.

Galletas y pasteles en forma de calabaza. Dulces en abundantes cantidades y terroríficas decoraciones, ayudan a que la celebración sea terrorifica.

Mónica de Alarcón, de la pastelería El Turrón, sostiene que el éxito, al menos de lo que se hace en la cocina, es la imaginación ilimitada.

Hay que experimentar con la presentación de cada fórmula. Existen muchas técnicas para llamar la atención de una comida, ya sea con un glaseado delineado o con el decorado (ver paso a paso). Ambas técnicas se usan de forma común en las galletas.

Calabazas y chocolates rellenas con frutas de temporada son otra opción cuando se trata de postre para Halloween. Aplica para otras ocasiones.

Para los ácidos

El dulce no lo es todo en la noche que las brujas celebran su día. Existen platos fuertes que puedes hacer para sorprender a los “monstruos” de la casa.

No te preocupes, las recetas no pertenecen a ningún libro mágico. Se trata de comidas sencillas que nada más ameritan, explica el chef Adolfo Villacorta, una decoración llamativa.
Así, te recomendamos utilizar verduras o frutas como zanahorias, apio, papaya, naranjas y hasta guineo para confeccionarlas.

También pueden sustituir algunos ingredientes principales como la calabaza, que no es muy propia de nuestra tierra , por calabacines. Estos son más pequeños, pero se asemejan en sabor sabor y textura.

Galletas que dan miedo
Ingredientes:
1 barra de mantequilla blanda
3 tazas de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de vainilla
6 tazas de harina
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita sal

Preparación:
Bata la mantequilla, los huevos y el azúcar hasta obtener una mezcla blanda. Añada los huevos y la vainilla. En otro recipiente, mezcle la harina, la levadura y la sal. Añade esto a la primera preparación, con movimientos suaves. Si ésta comienza a formar una masa “pegajosa", aplánela y añádale un poquito más de harina. Divide la masa en dos, envuelve cada mitad en papel plástico y guarde en la nevera durante una hora o más.
Mientras tanto, en un trozo de cartulina dibuja las formas que quieres para las galletas, y recórtalas.
Caliente el horno a 180º centígrados. Luego, cubra una superficie limpia y fría con harina. Saque una parte de la masa y con un rodillo extiéndala hasta que tenga casi 0.5 cm de altura. Coloque el molde elegido encima de ésta y con un cuchillo recorta alrededor. Repita cuantas veces puedas, colocando las formas en una bandeja de teflón. Amasa las sobras, y repite la operación. Hornee las galletas durante unos diez minutos hasta que estén doradas. Éstas se pueden decorar con cobertura colorida de azúcar glasé (azúcar en polvo + unas gotas de agua + colorante).
La cabeza de la noche de brujas
Existen muchas historias sobre el uso de la calabaza como principal protagonista de la Noche de Brujas.
Se dice que antiguamente la civilización de los Celtas tenía la costumbre de celebrar el 31 de octubre para honrar la conjunción entre el mundo de los vivos y de los muertos.
Ellos vaciaban una especie de nabo y colocaban una vela dentro para alejar a los malos espíritus y homenajear a los que ya no están.
Fue costumbre durante muchos siglos encender hogueras en las colinas para espantar al mal e invocar la protección de los antepasados, como almas amigas que podían proteger a sus descendientes.
Fueron los irlandeses los que llevaron este nuevo fruto a sus tierras y adoptaron sus ventajas a su cultura.
Los europeos conmemoraban el día de los difuntos con velas y frutas con decoraciones muy propias.
Al llegar la calabaza, se dieron cuenta de lo fácilque era vaciarla y cortarla. También de que se podía conservar por mucho más tiempo a temperatura ambiente.
Con los años, las amas de casa y los chefs se dispusieron a crear rostros burlones y graciosos para simular enormes cabezas anaranjadas. Tradición que se mantiene desde 1800.
Para aprovechar más la cáscara del fruto, se comenzó a preparar platillos típicos de la época, como el relleno de calabazas con verduras, el pie de calabaza y el pastel de calabaza.
Enrollados de calabaza

Ingredientes:
2 calabazas medianas o calabacines
Garbanzos al gusto
2 cebollas picadas
1 zanahoria rallada
1 litro de caldo de verduras
Queso fresco en dados
2 huevos
Sal y pimienta al gusto
Mezcla para hacer hotcakes

Preparación:
Hervir 20 minutos los garbanzos en su caldo junto a las cebollas, la zanahoria y las calabazas cortadas en trozos pequeños. Cuélelo y reserve parte de ese líquido.
Mezcle las legumbres con el queso fresco, los huevos, la sal y pimienta.
En una sartén prepare los hotcakes delgados, que harán la función de tortilla, la cual podrá rellenar con la mezcla anterior.
Viértalos en el caldo de cocción por unos 20 minutos.
Sirva caliente con ensalada fresca.

 



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