Norman
Quijano*
El Diario de Hoy
marvingaleas@
yahoo.com.mx
Hace 23 años El Salvador
estaba envuelto en una vorágine de violencia e incertidumbre política.
En este contexto, cuando en la amada patria extrañas voces
se oían, surgió Alianza Republicana Nacionalista (ARENA),
partido que contribuyó a la refundación del Estado a través
de una nueva Constitución de la República y conquistó
la paz que tanto anhelaba el pueblo salvadoreño.
Quisiera recordar un poco el ambiente que se vivía a finales de
los años 70 e inicio de los 80. Había un caos generalizado,
porque a raíz del expansionismo de la otrora Unión Soviética,
grupos subversivos salvadoreños, financiados por Cuba y los demás
países que formaban parte del imperio del mal, empezaron
a sembrar odio y terror a través de secuestros selectivos, asaltos
a bancos y atentados terroristas.
Prominentes empresarios fueron plagiados. Algunos, pese a que sus familiares
pagaron el rescate, fueron asesinados. Las ocupaciones violentas de embajadas
y radios, quema de vehículos y manifestaciones callejeras estaban
a la orden del día. Sectores de la Iglesia Católica, la
Universidad de El Salvador e inclusive la Fuerza Armada fueron infiltrados
por los comunistas.
La administración del Presidente norteamericano Jimmy Carter recién
había entregado Nicaragua a los sandinistas, quienes eran títeres
de la Unión Soviética. Esta potencia estaba segura de colocar
el comunismo a las puertas de Estados Unidos, porque pensaba que la caída
de los demás países de Centro América era inminente.
Como parte de esta estrategia, apareció una pandilla de golpistas
integrada por militares jóvenes y civiles. Sirviendo de tontos
útiles, les vendieron la idea de que, con el golpe de Estado,
la reforma agraria y el robo de la banca, se le quitaban las banderas
sociales a la izquierda y así se evitaría la guerra. El
asalto del poder fue el 15 de octubre de 1979. Pocos meses después,
el 10 de enero de 1981, la guerrilla lanzó su primera ofensiva
final.
En medio de este escenario, el 30 de septiembre de 1981, nació
Alianza Republicana Nacionalista. Con una visión clara de los principios
nacionalistas, el Estado de Derecho, la democracia, la libertad y la justicia,
nuestro máximo líder, Roberto dAubuisson, emprendió
una lucha para salvar al país del comunismo.
ARENA está gobernando El Salvador por cuatro períodos presidenciales
consecutivos. Revirtió las locuras socialistas y el país
se está preparando para crecer más en lo económico,
político y social. El proceso de transformación continúa
y en la actualidad se está insertando al país en la globalización,
además de una marcada lucha contra la extrema pobreza.
Desde su nacimiento, ARENA ha participado en todas las elecciones. La
primera fue el 28 de marzo de 1982, cuando se eligió a los diputados
que se encargaron de redactar, aprobar y promulgar la Constitución
de la República vigente. El mayor dAubuisson fue presidente
de la Asamblea Constituyente, que luego de finalizar su cometido se convirtió
en Legislativa.
Siempre hemos sido un partido que propicia el diálogo y la concertación.
El 2 de mayo de 1982, después de intensas negociaciones con las
demás fuerzas políticas, la Asamblea nombró al doctor
Álvaro Magaña como Presidente provisional, formando de esta
manera el Gobierno de Unidad. Posteriormente, el 3 de agosto de 1982,
los representantes de los partidos políticos firmaron el Pacto
de Apaneca y se crearon tres comisiones: De paz, derechos humanos y política.
En los comicios de 1988, ARENA obtuvo una significativa mayoría
de escaños en la Asamblea Legislativa. El siguiente año,
en 1989, Alfredo Cristiani ganó la presidencia de la República
y en su discurso de toma de posesión ofreció un nuevo estilo
de gobernar, comprometiéndose a luchar contra la corrupción
y buscar una salida negociada al conflicto armado. Esta promesa se concretó
el 16 de enero de 1992, con la histórica firma de los Acuerdos
de Paz.
La paz fue consolidada por los siguientes presidentes: Armando Calderón
Sol, Francisco Flores y, actualmente, Elías Antonio Saca. La historia
registrará a nuestros cuatro últimos presidentes como líderes
nacionalistas que dijeron presente por la patria para trabajar
por la paz, el progreso y la libertad de nuestro querido El Salvador.
*Subjefe fracción ARENA.

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