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Apostó y ganó

Carlos De Toro armó un Águila más audaz y así consiguió la victoria


Publicada 28 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Contraste . El portero Santos Rivera y Edwin González se lamentan mientras Fredy González Víchez celebra con sus compañeros el primer gol del Águila. Los emplumados suben en la tabla. Foto EDH


Orestes Membreño
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

No hubo lluvia, no se apagaron las luces, hubo luna llena y San Miguel celebró nuevamente un triunfo de su mimado Águila, que derrotó 2-0 a Limeño.

El partido estuvo animado, más por entusiasmo que por fútbol, aunque la propuesta de juego de ambos era decente, más de lo que se esperaba.

Limeño, apostado al contragolpe y a lo que pudiera hacer Escalante con su toque sorpresivo en las escapadas con Galdámez y Umanzor, mantenía trabajando al fondo migueleño.

Mientras que Águila, el más obligado por jerarquía y linaje, se sostenía con el colectivo hacia el frente que intentaban Torres Alegría y el Zarco Rodríguez para juntarse con González Víchez y Marcelo González.

El ritmo de juego tenía viveza con el balón corriendo más que el jugador y no había oportunidad de estar quieto mucho tiempo ni de calentar la pelota.

Águila tenía más tiempo el balón, sus tres atacantes no daban respiro a los tres del fondo cuchero más cuando “El Zarco” se desprendía y creaba peligro, como su tiro de media distancia que entró a puerta pero que la anotación se invalidó por posición adelantada de González Víchez.

Era el primer cuarto de hora de juego y la disposición de 22 hombres en la cancha era buena, con buen ritmo y sobre todo con muchas ganas.

Se insinuó mejor el equipo emplumado, intentó siempre llegar con más gente y por ello se puso varias veces en posición de anotar, pero se encontraron con una defensa limeña atenta y un poste vestido de amarillo cuando rechazó el balón lanzado de tiro libre por Misael Alfaro.

El equipo de De Toro seguía apostando en ofensiva. Al 55’ ingresó el brasileño Azevedo por Meraz para tener dos volantes de llegada junto a Torres Alegría.

Así, las llegadas emplumadas fueron más constantes como las ocasiones fallidas frente a puerta santarroseña.

Mientras, Limeño seguía con su misma postura de esperar una sorpresa con la velocidad de Galdámez y Umanzor, porque peso y contundencia no tenía.

Águila encontró respuesta a su esfuerzo en una descolgada de Torres Alegría por izquierda sirviendo el balón a González Víchez, quien anotó al 65’.

La dinámica no cambió porque Limeño no decayó e insistió en busca del empate, lo que dejaba espacios para que el contraataque aguilucho. Y llegó el 2-0 al 79’ con Álex Campos, quien tenía doce minutos de haber ingresado, y recibió de Azevedo una pelota que prendió de volea para vencer a Santos Rivera.

Fue el toque de gracia a Limeño que terminó bajando los brazos ante tamaña adversidad.


Limeño no sale de su pesadilla

Difícil. Leonardo Sum lucha contra el aguilucho Meraz. Foto EDH

No hay caso. Municipal Limeño no logra salir de su crisis y sigue sumergido en lo más bajo de la tabla.

Ya son 15 las fechas que el equipo de Santa Rosa de Lima no puede sumar de a tres. La última vez que eso sucedió fue el 7 de abril de este año, cuando derrotaron en el Ramón Flores Berríos al Firpo por 1-0. El gol lo convirtió el argentino Gabriel Kinjo, quien ya no está más en el equipo.

También se fue Jorge “Chiqui” García, el técnico que por ese entonces dirigía a los galleros. Después sólo llegaron sinsabores. Vinieron dos empates y una derrota –anta FAS– en el Clausura 2004.

El Apertura no inició mejor. El uruguayo Ricardo Ortiz se fue sin lograr una victoria, algo que tampoco logró Omar Sevilla, que varias veces tuvo que salir como entrenador. Llegó Raúl Cocherari, pero sólo cosechó tres derrotas.


Amigos, compañeros y rivales


Cuando están en la Selecta, comparten absolutamente todo. Menos el arco, claro, donde sólo hay lugar para uno. Santos Noel Rivera y Misael Alfaro se reencontraron anoche en el Barraza.

Normalmente, cuando están en la Selección, son compañeros de cuarto, leen juntos la Biblia, y se mueven para todos lados como si fueran una sola persona. “Somos una verdadera pareja”, bromea siempre Santos. “Lo que no se sabe quién es el hombre y quién la mujer”, le responde el portero del Águila.

Anoche les tocó enfrentarse. Se encontraron en el campo de juego mientras hacían calentamiento, se saludaron y se desearon suerte. Misael estuvo cerca de anotar un tiro libre en el primer tiempo y ganarle el duelo a su amigo.

Santos Rivera tuvo una tapada brillante también en la primera etapa, pero luego no pudo hacer nada para evitar una nueva derrota de su equipo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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