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| Fábricas. La elaboración de productos
que emplean el crisotilo ganará un nuevo impulso, al conocerse
que no es nocivo. Foto EDH |
El Diario
de Hoy
negocios@elsalvador.com
El asbesto tipo crisotilo
usado en la fabricación de techos y otros productos en El Salvador,
ha pasado con éxito todas las pruebas toxicológicas y ha
sido aceptado como no dañino a la salud humana y el medio ambiente
por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA,
por sus siglas en inglés).
Los fabricantes de productos elaborados con crisotilo, más comúnmente
conocido como asbesto blanco tienen motivos para celebrar,
lo mismo que los usuarios de dichos productos.
Estudios realizados por equipos de científicos e investigadores
de la salud de diversas nacionalidades han concluido que el crisotilo
-a diferencia de otros tipos de asbesto- no es nocivo para la salud ni
para el medio ambiente, como equivocadamente algunos creían hasta
hace poco.
Los resultados de los estudios han sido tan concluyentes que prácticamente
han obligado a la EPA a rectificar acerca de sus frecuentes advertencias
sobre los supuestos peligros que representaba para las personas la exposición
a productos elaborados con asbesto.
La seguridad en el uso de dicho material es todavía
mayor si se combina con cemento, dando lugar al compuesto llamado asbesto
cemento usado en la mayoría de los techos para vivienda en
El Salvador. Según los científicos, el cemento evita cualquier
tipo de desprendimiento de partículas de asbesto, atrapándolas
y evitando así que sean inhaladas.
Como consecuencia, las personas que viven en casas con techos de asbesto
crisotilo o con cielo falso de asbesto crisotilo, pueden estar seguras
de que su salud no corre ningún riesgo.
Ante la buena noticia, la industria del asbesto cemento está teniendo
un nuevo repunte en todo el mundo. Pero no siempre fue así.
La mentira cayó
La verdad sobre la inocuidad del asbesto blanco se destapó
después de la caída del Centro Mundial del Comercio, debido
a los atentados terroristas del 11 de septiembre, según lo consigna
un artículo publicado por el prestigioso periódico Wall
Street Journal y firmado por la periodista Kimberly A. Strassel.
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| Crisotilo. La combinación del mineral
con cemento da lugar al compuesto conocido como asbesto cemento.
Foto EDH |
Strassel afirma que tras los atentados, un equipo de técnicos
de la EPA tomó al menos 442 muestras de aire en la zona del derrumbe,
en busca de contaminación por el polvo provocado por la caída
del Centro Mundial del Comercio, donde uno de los edificios contenía,
en 40 de sus pisos, estructuras revestidas de asbesto.
De las 442 muestras tomadas, sólo 27 registraron niveles de asbesto
que sobrepasaban las normas más estrictas y que, aún así,
no eran peligrosas para los habitantes de los alrededores, tal como lo
afirmó la misma EPA.
Es vergonzoso que la verdad haya salido a la superficie sólo
después de una catástrofe y que la EPA haya gastado tanta
energía calmando a un público que debiera haber tenido la
información correcta desde hace muchos años, comenta
la periodista Strassel.
La actitud de la EPA tras los atentados del 11 de septiembre fue una especie
de disculpa reiterada para con el asbesto, ya que ocho años antes,
en noviembre de 1993, la agencia había tenido que declarar fuera
de regulación siete productos fabricados con asbesto y admitir
oficialmente que el material no representaba riesgo alguno para las personas.
La disposición fue oficializada y publicada en el Federal Register
(Diario Oficial de Estados Unidos) del 5 de noviembre de 1993.
Pero el reconocimiento de la inocuidad del asbesto crisotilo para la salud
humana no fue una actitud espontánea de la EPA, sino que se debió
al mayor conocimiento de las variedades de asbestos y sus correspondientes
características y a la irrefutabilidad de los estudios científicos.
Uno de esos estudios fue patrocinado por la Ford Motor Company, Daimler
Chrysler Corporation y la General Motors Corporation y fue publicado este
año por el Journal of Toxicology and Environmental Health
en Estados Unidos.
Apoyo científico
El estudio, conducido por un equipo de cinco expertos entre los cuales
estuvo Brent L. Finley, Ph. D. en toxicología y graduado de la
Universidad del Estado de Washington con especialidad en bioquímica
por la Universidad de Cornell, confirmó que el uso de asbesto crisotilo
en la fabricación de productos no representa riesgo para la salud.
A la misma conclusión llegaron los estudios realizados por un equipo
de científicos de Suiza y Estados Unidos y liderado por el Dr.
David Bernstein, consultor en toxicología.
El estudio del Dr. Bernstein reveló además que la biopersistencia
de las partículas de asbesto crisotilo, cuando es ingerido, es
tan corta que no representa ningún peligro a la salud.
Bernstein sometió a grupos de conejillos de laboratorio a exposiciones
de asbesto blanco por períodos de tiempo controlado y luego verificó
que las partículas del material inhaladas se desalojaban de sus
pulmones en pocos días después de la exposición sin
causar ningún daño.
Tanto los estudios de Finley como los de Bernstein y otros científicos
han contribuido a que las agencias competentes en Estados Unidos declaren
que los productos hechos con asbesto blanco o crisotilo no
representan ningún riesgo para la salud humana ni el medio ambiente.

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