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| Refrescante. A las 7:00 a.m., como si se tratara
de un bautismo, el animal recibió el primer baño del
día. Foto EDH |
Lorena Baires
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
A las 7:30 a.m. de ayer, Gustavito estaba
nervioso e inquieto. Aunque no sabía que miles de salvadoreños
llegarían a observar su bautizo, sí se percató de
que pasaba algo distinto, desde su llegada al Parque Zoológico
Nacional.
Los biólogos, veterinarios y jauleros entraban al recinto para
que el animal se mantuviera activo. Estaba alterado: en un arranque de
furia contra uno de los jauleros, se lanzó hacia una de las piletas
vacías y se lastimó un pómulo.
El momento tan esperado llegó. A las 9:30 a.m. permitieron el acceso
al público hasta el recinto del hipopótamo. El Cipitío
y la Siguanaba fueron los encargados de bautizar al animal.
Para los niños de El Salvador es un honor
el venir a bautizarte con amor, dijo el niño barrigón,
al mismo tiempo que lanzó la ceniza entre el público. La
Siguanaba saltaba de contenta.
De inmediato, la fila de pequeños scouts que protegían el
exhibidor del recinto, fue deshecha por los centenares de personas que
se abalanzaron sobre las mallas.
Niños
16 extraviados
los que fueron registrados. Todos lograron reunirse con sus familias
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ingreso
26 mil personas
La presentación oficial del paquidermo fue
un evento atractivo |
Todos querían ver en primera fila al nuevo inquilino.
Los padres cargaban a sus hijos en hombros para tener un mejor ángulo.
Mami, mami, es cierto, trajeron un hipopótamo, gritaba
uno de los infantes que estaban frente al animal.
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Comedia y juegos familiares
Luego de la presentación de Gustavito, las familias se reunieron
frente al recinto de los leones, para ver los actos circenses.
Foto EDH |
Gustavito caminó por varios minutos frente al público.
Observaba el tumulto y se daba la vuelta. Pero minutos después
se sumergió en una de las piletas.
Los ánimos de los visitantes que no lo habían visto bajaron,
pero de pronto, el mamífero salió corriendo del agua hacia
el público. Lo observó y volvió a desaparecer entre
las grises aguas.
¿Por qué tanta alharaca por un hipopótamo?,
preguntó Federico Hernández, presidente del Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte.
Porque las familias salvadoreñas necesitan estímulos
para unirse y, en este caso, nuestro querido Gustavito es el vínculo
que ha unido a nuestras familias, se respondió en el discurso.