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El día de Gustavito

Celebración. El Cipitío y la Siguanaba fueron los encargados de darle la bienvenida al nuevo inquilino del parque. Miles de asistentes lograron observar la conducta inquieta del animal

Publicada 25 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Refrescante. A las 7:00 a.m., como si se tratara de un bautismo, el animal recibió el primer baño del día. Foto EDH

Lorena Baires
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

A las 7:30 a.m. de ayer, Gustavito estaba nervioso e inquieto. Aunque no sabía que miles de salvadoreños llegarían a observar su bautizo, sí se percató de que pasaba algo distinto, desde su llegada al Parque Zoológico Nacional.

Los biólogos, veterinarios y jauleros entraban al recinto para que el animal se mantuviera activo. Estaba alterado: en un arranque de furia contra uno de los jauleros, se lanzó hacia una de las piletas vacías y se lastimó un pómulo.

El momento tan esperado llegó. A las 9:30 a.m. permitieron el acceso al público hasta el recinto del hipopótamo. El Cipitío y la Siguanaba fueron los encargados de bautizar al animal.

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“Para los niños de El Salvador es un honor el venir a bautizarte con amor”, dijo el niño barrigón, al mismo tiempo que lanzó la ceniza entre el público. La Siguanaba saltaba de contenta.

De inmediato, la fila de pequeños scouts que protegían el exhibidor del recinto, fue deshecha por los centenares de personas que se abalanzaron sobre las mallas.

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Todos querían ver en primera fila al nuevo inquilino. Los padres cargaban a sus hijos en hombros para tener un mejor ángulo.

“Mami, mami, es cierto, trajeron un hipopótamo”, gritaba uno de los infantes que estaban frente al animal.

Comedia y juegos familiares
Luego de la presentación de Gustavito, las familias se reunieron frente al recinto de los leones, para ver los actos circenses.
Foto EDH

Gustavito caminó por varios minutos frente al público. Observaba el tumulto y se daba la vuelta. Pero minutos después se sumergió en una de las piletas.

Los ánimos de los visitantes que no lo habían visto bajaron, pero de pronto, el mamífero salió corriendo del agua hacia el público. Lo observó y volvió a desaparecer entre las grises aguas.

“¿Por qué tanta alharaca por un hipopótamo?”, preguntó Federico Hernández, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte.

“Porque las familias salvadoreñas necesitan estímulos para unirse y, en este caso, nuestro querido Gustavito es el vínculo que ha unido a nuestras familias”, se respondió en el discurso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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