Ciro Granados
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Para comprender por qué el turismo
salvadoreño no abandona la etapa de pañales para convertirse
en un vigoroso actor del desarrollo nacional, es preciso entrar en un
círculo vicioso que sólo la visión de país
podrá romper.
Falta de imagen, altos costos en el alojamiento, carencia de oferta hotelera
en muchos sitios de interés, una precaria seguridad en las carreteras
y la escasez de centros de salud cercanos a muchos centros turísticos
podrían ser considerados como los principales líos que afronta
El Salvador.
Pero tal vez el más grande bloqueo al despegue de este rubro es
el mental.
Así piensa el ministro de Turismo, Luis Cardenal. Para él,
muchos salvadoreños creen que esta actividad sólo comprende
el ocio, cuando se le debe ver como la industria más grande del
mundo.
Los
números de la confianza
A pesar de los múltiples bemoles por
los que pasa, este rubro de desarrollo
presenta cierta esperanza
- Entre enero y junio de 2004, la actividad turística dejó
al país $207 millones, 6.8% más que lo obtenido durante
el mismo período el año anterior.
- La proyección para este año es recaudar $389.3 millones.
- Según datos oficiales, 471 mil turistas ingresaron a El Salvador
en el primer
semestre de 2004.
- Cada visitante gastó un promedio de 87 dólares diarios.
El promedio de estadía se mantuvo en cinco días. |
Abarca añade una cadena de servicios
que va desde el aéreo hasta el que ofrece la señora que
vende en el comedor del pueblo remoto donde llegan turistas.
Hay que generar cultura turística; necesitamos creer en nosotros
mismos, tenemos cosas que valen la pena, indica el ministro.
Nuestro rostro
Algo fundamental para crecer en esta área es una buena imagen.
Y Cardenal agrega que la promoción no sólo debe proceder
del gobierno, también de los salvadoreños y, naturalmente,
del turista satisfecho.
Pero para satisfacer al visitante, es preciso que se encadene la red.
No se trata sólo de tener lugares bonitos, también
éstos deben ser accesibles, debe existir transporte, alojamiento...
tiene que ser una experiencia grata, advierte.
Para que esto se cumpla, hay que contar con algo básico: infraestructura,
factor que en muchos lugares de El Salvador es deficiente.
¿Por qué hay pocos hoteles en algunos lugares atractivos?
¿Por qué en los sitios donde sí existen los costos
son tan elevados? La palabra clave es dinero, inversión.
En nuestro país, la inversión turística es un tema
que no termina de salir de la bruma. Y aquí se entra en el círculo
vicioso. Sin turistas, no hay dinero. Y sin dinero no se puede invertir
para dar algo mejor al visitante. Por otro lado, la falta de competidores
es un mal histórico.
Además, desde el lado de los empresarios, existen obstáculos
como la ausencia de financiamiento para sus proyectos y la inexistencia
de un marco legal que regule su actividad.
Un turista no regresará si se va con la conciencia intranquila,
porque fue a parar a un hotel que no mantenía estándares
de excelencia, pero que le cobró como si fuera un cinco estrellas.
Por ejemplo, cuando un europeo afronta la decisión de visitar las
playas de El Salvador, deberá marcar en su presupuesto entre 100
y 120 dólares diarios en concepto sólo de alojamiento en
la Costa del Sol.
En la otra mano, tendrá posibilidades de pagar menos de la mitad
de esa cantidad por quedarse en una playa de Costa Rica, donde, aparte
de la habitación, tendrá derecho por el mismo precio
a tomar los licores que desee y consumir alimentos hasta que le aguante
el cuerpo.
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| Controles. La seguridad en las carreteras ha
sido considerada como una de las principales acciones a tomar para
favorecer el desarrollo turístico en el país.
Foto EDH |
Frente a la disyuntiva, la lógica se impone severa:
el visitante se va a Costa Rica.
Aparte, la ausencia de servicios extra y los elevados precios del consumo
en hoteles playeros es punto en contra.
Álvaro Cuéllar, presidente de la Asociación Salvadoreña
de Operadores de Turismo (Asotur), recuerda cuando le invitaron a pasar
un fin de semana en un hotel de la Costa del Sol. La cortesía era
sólo para evitar el pago de la habitación. Se fue con su
familia y la sorpresa llegó a la hora de almorzar: El plato
más barato costaba 14 dólares, y era un cuarto de pollo
con arroz.
Entre todos
Dentro del tema de la imagen hay un detalle que no puede
pasar inadvertido. La seguridad es importante, pero no insalvable
indica Cardenal. Hay lugares que tienen este problema, pero
hay otros que lo superaron.
De los sitios con más líos, menciona ciertas zonas de Sonsonate
y San Salvador; o lugares como los volcanes.
Pero también dice que hay otros que han superado el mal. Se refiere
a la zona norte de Chalatenango, como La Palma, Citalá y San Ignacio,
municipios donde los vecinos por sentido común se percataron
de que el turismo es la industria que les hará prosperar. Entre
todos, han unido esfuerzos para luchar contra la delincuencia.
Pero, aparte de la seguridad, la inversión en promoción
turística es una acción insoslayable. Y volvemos a caer
en que falta apoyo.
Costa Rica invierte cada año alrededor de 14 millones de dólares;
Honduras tiene un fondo de nueve millones para promoción. Guatemala
gasta de 11 a 13 millones, y en naciones como México, la cifra
se dispara a 90 millones. ¿Y El Salvador? Cero.
La defensa
Cuando la mirada inquisitoria se posa sobre los empresarios
del turismo, ellos se defienden. Y en esa defensa, el círculo vicioso
regresa.
Para ofrecer bajos precios en las habitaciones, se necesita que las cifras
de ocupación sean rentables. Si hay pocos turistas, los precios
se mantendrán altos. Pero si estos precios están altos,
los turistas tampoco llegarán.
¿Por qué el alto costo? Por falta de financiamiento y otros
factores como las facturas de energía eléctrica. Así
lo resume Carlos Delgado, presidente de la Cámara Salvadoreña
de Turismo (Casatur) y empresario hotelero de la Costa del Sol.
En su club Joya del Pacífico, Delgado paga un promedio de 1,700
dólares en concepto de energía eléctrica por diez
cabañas, se usen o no. Esto significa que por cada casita le cobran
unos 170 dólares mensuales. Aparte, menciona, no hay agua potable
y tiene que correr con los gastos.
Para poder subsistir, hay que poner los precios un poco altos. Pero
uno de los problemas más graves que tenemos es el financiamiento.
El sistema bancario no cree en el turismo, no financia nada de nada. Mientras
no exista apertura, será difícil desarrollar, sobre todo,
las áreas rurales, dice Delgado.
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| Costo-beneficio. Esta relación es una
de las que más resienten los estudiosos del tema.
Foto EDH |
Para el empresario, es hasta ahora, con el gobierno del
Presidente Antonio Saca, que se puede ver una luz de esperanza.
Ha habido falta de voluntad política en el pasado, falta
de visión, argumenta Delgado.
Otra deficiencia que indican los empresarios es la ausencia de un marco
legal.
De la ley en cuestión ya existe un anteproyecto que se espera reciba
pronta atención de los legisladores.
Falta unidad
Jaime Álvarez, director gerente de la Corporación Salvadoreña
de Turismo (Corsatur), considera que la apuesta por el rubro tiene que
ser de país. Deben estar articulados todos los actores. El funcionario
habla de unir esfuerzos en ministerios como Obras Públicas, Educación,
Relaciones Exteriores, Hacienda y otros.
También hace un llamado a los empresarios: Hay que comenzar
a invertir ya; el empresario obtiene los beneficios; esto es una cadena
amplia y creo que los actores no han entendido bien su rol. No hay unión
del sector privado, porque turismo sí hay.
A pesar de todas las deficiencias, empresarios, gobierno y operadores
siguen creyendo en el rubro.
El turismo es el futuro de El Salvador, porque genera empleos directos
e indirectos, resume Álvaro Cuéllar.
Los problemas de los expertos
Álvaro cuéllar
Presidente de la Asociación Salvadoreña de Operadores de
Turismo
Piratería Hay operadores de turismo piratas que nos hacen
competencia desleal. La ventaja nuestra es la seguridad.
Carlos delgado
Presidente de Casatur Hay que atreverse
El Salvador es destino caro, pero vale la pena; preocupa la fuga
de turistas salvadoreños. Un problema es que no hay financiamiento.
Aquí sí importa el tamaño
Que El Salvador sea pequeño no debe ser considerado
una desventaja, advierte Antonio Dahl, presidente de la Asociación
de Hoteleros. Se basa en lo que hoy se ofrece a los visitantes: Tours
del día.
La medida es simple: las personas se hospedan en San Salvador, pero cada
día se les da una opción. Puede ser que un día visiten
sitios arqueológicos, otro lo dediquen a recorrer una ciudad, el
tercero esté destinado para las playas y un cuarto vayan a ver
naturaleza.
¿Pero cómo van a preferir dejar de ir a Tikal, en Guatemala,
por visitar el Tazumal o Joya de Cerén? Álvaro Cuéllar
responde: No sólo van a ver monumentos, se les explica la
historia.
Si van a Joya de Cerén, se les dice que de tal o cual manera vivían
los indígenas... que tenían la cocina fuera de las casas
y cosas así.... De esta forma, la visita no será aburrida.
Otro de los beneficios es que las distancias cortas evitan el tedio.
Tardarán una hora y cuarto en llegar a Suchitoto, media hora en
ir al Puerto de La Libertad, unas tres en arribar a la playas de El Tamarindo
y, si lo prefieren, pueden tomar el transporte y visitar la Costa del
Sol y no tardarán más de hora y media en llegar.