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| Ayuda. Las familias beneficiadas son integrantes
de la iglesia La luz del Mundo y damnificados de los terremotos de
2001. Otras personas no pertenecen a la iglesia.
Fotos EDH/Lissette Monterrosa |
Lorena
Baires
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La unión y fuerza de varias familias de la iglesia La Luz del Mundo
los llevó a cumplir el sueño de tener una vivienda propia.
El trabajo que realizaron es considerado como un ejemplo a seguir, por
el Fondo Nacional de Vivienda Popular (Fonavipo), debido a la estrategia
que utilizaron para hacerse de sus inmuebles.
Eliseo Flores, promotor de la colonia Maestro Aarón Joaquín,
en San Martín, explica que el proyecto de tener casa propia empezó
en 1998, con la formación de una cooperativa; pero como la mayoría
quedó sin hogar en los terremotos de 2001, el proceso para resolver
el problema se aceleró.
Todos vivíamos en lugares rentados o de mal vivir, pero después
de los sismos decidimos adquirir un crédito para poder comprar
el terreno donde hoy están las casas, comenta sonriente.
La cooperativa organizó a los damnificados y formaron la Asociación
de Desarrollo Comunal Maestro Aarón Joaquín (Adescom), que
fue la encargada de gestionar el préstamo y de realizar las diligencias
ante Fonavipo para que subsidiaran la obra.
Todos los socios aportan una pequeña cantidad mensual, que sufraga
los gastos de funcionamiento de la entidad y la cancelación de
la deuda adquirida.
Esmero y trabajo
Las 330 casas fueron construídas en un terreno
de más de 12 manzanas. Cada propiedad cuenta con un área
techada de 35 metros cuadrados. Fonavipo invirtió dos millones
250 mil dólares aproximadamente.
La construcción de las propiedades inició en febrero de
2002. Los beneficiados fueron contratados por las empresas ejecutoras
del proyecto para que edificaran las viviendas.
Eso nos ayudó, porque los que no tenían empleo lo
consiguieron y de paso hacían su casita, explicaba Flores,
ante los habitantes.
Por su parte, Bernardo Guzmán, otro residente, recordó que
los trabajos también ayudaron a unificar a las familias pues todos
debían ponerse de acuerdo para terminar las obras a tiempo.
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| Esfuerzo. Esta familia se beneficia de la venta
de tortillas. Fotos EDH/Lissette Monterrosa |
Un aspecto que destacan los pobladores es que en la localidad
no hay maras ni delincuencia, debido a que dentro de la iglesia se practican
valores como el respeto, la prudencia y la cooperación entre todos.
Adán Burgos, director ejecutivo de Fonavipo, enfatizó que
la colonia Aarón Joaquín es un modelo a seguir por otras
comunidades de San Salvador que habitan en lugares de alto riesgo y quieren
tener una propiedad.
A su juicio, esta es una modalidad poco explotada por las familias de
escasos recursos en El Salvador; pero que en otras latitudes ha dado buenos
resultados.
En Uruguay este modelo es conocido como Nueva Generación
de Asentamientos donde no sólo el Gobierno participa, sino también
la comunidad, detalló el funcionario.
Por otro lado, estos programas funcionan a través de las asociaciones
o cooperativas de vivienda, que son las que tramitan los créditos
para comprar los terrenos y, a la vez, entablan las negociaciones con
las instituciones gubernamentales para obtener subsidios.
La comunidad forma parte del programa Nuevos Asentamientos Humanos del
Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano.
Asociación comunal promueve negocios
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| Trabajo. Algunos han adquirido créditos
para poner ventas. Fotos EDH/Lissette Monterrosa |
Los socios de la colonia Maestro Aarón Joaquín
no sólo resolvieron el problema de vivienda de sus integrantes,
sino que también pensaron en cómo cada familia puede tener
su propia microempresa.
De este modo, la Asociación de Desarrollo Comunal
(Adesco) les ha ayudado a varias familias a conseguir pequeños
créditos para iniciar un negocio.
Nos interesa que la gente aprenda a resolver sus necesidades, así
obtienen fondos para mantener a sus familias y de paso para pagar los
créditos obtenidos, manifestó Benjamín Flores,
representante de la asociación.
Una de las beneficiadas es la señora Rosa de Henríquez,
quien ha colocado una pequeña panadería con la que sostiene
a sus hijas.
¿Cómo
conformar una cooperativa?
- Presentar solicitud al Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo
(Insafocoop).
- Los documentos son trasladados al comité técnico de
la entidad.
- La institución organiza una reunión con los interesados
en formar parte de la asociación.
- Juntos elaboran un perfil del grupo. Serán asesorados por
personal de Insafocoop.
- El documento es enviado al departamento de Fomento y Asistencia
Técnica.
- Estudian los estatutos que tendrá la nueva organización.
- Presentan el proyecto al Registro Nacional de Asociaciones.
- Luego deben llenar una solicitud para llevar a cabo la Asamblea
de Constitución.
- Insafocoop hace entrega de la personería jurídica
a los socios.
- Por último entregan las credenciales a las personas elegidas. |
El local se ha hecho popular entre los vecinos y desde
las calles se siente el olor a las semitas y el pan francés.
La señora Karina Mejía también ha
puesto una pequeña venta de tortillas, que le sirve para sufragar
los gastos de la casa.
Entre los residentes se apoyan para que las ventas prosperen y las recomiendan
con otros vecinos.
La Adesco hace un llamado a otros pobladores interesados en obtener créditos
a que se acerquen y llamen al teléfono 225-5471, para más
información.

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