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Comunidad organizada ya tiene casas

Infraestructura. Un grupo evangélico formó una asociación para comprar viviendas. Luego obtuvieron un crédito para el terreno y el gobierno subsidió la infraestructura

Publicada 25 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Ayuda. Las familias beneficiadas son integrantes de la iglesia La luz del Mundo y damnificados de los terremotos de 2001. Otras personas no pertenecen a la iglesia. Fotos EDH/Lissette Monterrosa

Lorena Baires
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


La unión y fuerza de varias familias de la iglesia La Luz del Mundo los llevó a cumplir el sueño de tener una vivienda propia.

El trabajo que realizaron es considerado como un ejemplo a seguir, por el Fondo Nacional de Vivienda Popular (Fonavipo), debido a la estrategia que utilizaron para hacerse de sus inmuebles.

Eliseo Flores, promotor de la colonia Maestro Aarón Joaquín, en San Martín, explica que el proyecto de tener casa propia empezó en 1998, con la formación de una cooperativa; pero como la mayoría quedó sin hogar en los terremotos de 2001, el proceso para resolver el problema se aceleró.

“Todos vivíamos en lugares rentados o de mal vivir, pero después de los sismos decidimos adquirir un crédito para poder comprar el terreno donde hoy están las casas”, comenta sonriente.

La cooperativa organizó a los damnificados y formaron la Asociación de Desarrollo Comunal Maestro Aarón Joaquín (Adescom), que fue la encargada de gestionar el préstamo y de realizar las diligencias ante Fonavipo para que subsidiaran la obra.

Todos los socios aportan una pequeña cantidad mensual, que sufraga los gastos de funcionamiento de la entidad y la cancelación de la deuda adquirida.

Esmero y trabajo

Las 330 casas fueron construídas en un terreno de más de 12 manzanas. Cada propiedad cuenta con un área techada de 35 metros cuadrados. Fonavipo invirtió dos millones 250 mil dólares aproximadamente.

La construcción de las propiedades inició en febrero de 2002. Los beneficiados fueron contratados por las empresas ejecutoras del proyecto para que edificaran las viviendas.
“Eso nos ayudó, porque los que no tenían empleo lo consiguieron y de paso hacían su casita”, explicaba Flores, ante los habitantes.

Por su parte, Bernardo Guzmán, otro residente, recordó que los trabajos también ayudaron a unificar a las familias pues todos debían ponerse de acuerdo para terminar las obras a tiempo.

Esfuerzo. Esta familia se beneficia de la venta de tortillas. Fotos EDH/Lissette Monterrosa

Un aspecto que destacan los pobladores es que en la localidad no hay maras ni delincuencia, debido a que dentro de la iglesia se practican valores como el respeto, la prudencia y la cooperación entre todos.

Adán Burgos, director ejecutivo de Fonavipo, enfatizó que la colonia Aarón Joaquín es un modelo a seguir por otras comunidades de San Salvador que habitan en lugares de alto riesgo y quieren tener una propiedad.

A su juicio, esta es una modalidad poco explotada por las familias de escasos recursos en El Salvador; pero que en otras latitudes ha dado buenos resultados.

“En Uruguay este modelo es conocido como Nueva Generación de Asentamientos donde no sólo el Gobierno participa, sino también la comunidad”, detalló el funcionario.

Por otro lado, estos programas funcionan a través de las asociaciones o cooperativas de vivienda, que son las que tramitan los créditos para comprar los terrenos y, a la vez, entablan las negociaciones con las instituciones gubernamentales para obtener subsidios.

La comunidad forma parte del programa Nuevos Asentamientos Humanos del Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano.


Asociación comunal promueve negocios

Trabajo. Algunos han adquirido créditos para poner ventas. Fotos EDH/Lissette Monterrosa

Los socios de la colonia Maestro Aarón Joaquín no sólo resolvieron el problema de vivienda de sus integrantes, sino que también pensaron en cómo cada familia puede tener su propia microempresa.

De este modo, la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) les ha ayudado a varias familias a conseguir pequeños créditos para iniciar un negocio.

“Nos interesa que la gente aprenda a resolver sus necesidades, así obtienen fondos para mantener a sus familias y de paso para pagar los créditos obtenidos”, manifestó Benjamín Flores, representante de la asociación.

Una de las beneficiadas es la señora Rosa de Henríquez, quien ha colocado una pequeña panadería con la que sostiene a sus hijas.

¿Cómo conformar una cooperativa?
- Presentar solicitud al Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo (Insafocoop).
- Los documentos son trasladados al comité técnico de la entidad.
- La institución organiza una reunión con los interesados en formar parte de la asociación.
- Juntos elaboran un perfil del grupo. Serán asesorados por personal de Insafocoop.
- El documento es enviado al departamento de Fomento y Asistencia Técnica.
- Estudian los estatutos que tendrá la nueva organización.
- Presentan el proyecto al Registro Nacional de Asociaciones.
- Luego deben llenar una solicitud para llevar a cabo la Asamblea de Constitución.
- Insafocoop hace entrega de la personería jurídica a los socios.
- Por último entregan las credenciales a las personas elegidas.

El local se ha hecho popular entre los vecinos y desde las calles se siente el olor a las semitas y el pan francés.

La señora Karina Mejía también ha puesto una pequeña venta de tortillas, que le sirve para sufragar los gastos de la casa.

Entre los residentes se apoyan para que las ventas prosperen y las recomiendan con otros vecinos.

La Adesco hace un llamado a otros pobladores interesados en obtener créditos a que se acerquen y llamen al teléfono 225-5471, para más información.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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