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| Recuerdo. El colombiano regaló una victoria
a la Williams-BMW.Foto EDH / AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El colombiano Juan Pablo Montoya se despidió a lo grande de la
escudería Williams-BMW al ganar el Gran Premio de Brasil, la última
carrera de la temporada 2004 de la Fórmula 1, en tanto el favorito,
el brasileño de Ferrari Rubens Barrichello, terminó tercero
y sigue sin poder ganar en su país.
En una magnífica despedida, afirmó un radiante
Montoya tras descorchar el champagne. Y también estaba feliz Norbert
Haug, jefe deportivo de Mercedes, sobre la actuación de los dos
hombres que ocuparán los habitáculos de los McLaren la próxima
temporada. Lo que rindieron Juan y Kimi fue espectacular,
señaló.
En tanto, el español Fernando Alonso, con Renault, hizo una gran
carrera y se alzó con el cuarto puesto para terminar en idéntica
posición en el Mundial de Pilotos, con un punto más que
Montoya.
La carrera estuvo firmada por la leve lluvia que cayó antes de
la largada, y que obligó a los pilotos a realizar tempranas paradas
en boxes para cambiar neumáticos una vez que la pista se iba secando.
El siete veces campeón mundial Michael Schumacher no tuvo un fin
de semana feliz en el autódromo Juan Carlos Pace y
cerró la mejor temporada de su carrera con un séptimo puesto,
tras haber partido con su Ferrari desde la penúltima fila, como
consecuencia del accidente que sufrió el sábado durante
la tanda de clasificación, y hacer un trompo en carrera.
Si tengo en cuenta que largué desde el puesto 18, puedo estar
muy contento. Sin el trompo del comienzo quizá hubiera podido llegar
cuarto, dijo el piloto más exitoso de la historia de la Fórmula
1.
Sólo dos veces Schumi había obtenido un peor
resultado en 2004: el abandono en Montecarlo y el decimosegundo puesto
en Shanghai.
La decepción para Ferrari, que ya se había asegurado previamente
la Copa de Constructores, fue por partida doble, ya que Barrichello, que
largó desde la pole position, no pudo regalarles una victoria a
los 65,000 torcedores que soñaban con verlo escalar a la cima del
podio en su propia casa.
Si la pista hubiera estado seca, la historia sería otra y
si hubiera estado mojada, también, pero con el asfalto apenas húmedo
nuestros rivales son realmente buenos, manifestó Rubinho.

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