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Susana
Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Las horas
de trabajo sin descanso, los fines de semana separados de la familia y
los amigos, el sacrificio por una simple idea tuvo, dos años después,
una merecida recompensa para cuatro alumnos del Instituto Técnico
Ricaldone, en esta capital.
El invento, una máquina semiautomática para extraer, procesar
y envasar agua de coco, fue seleccionado entre todos los proyectos de
Educación Media para la Feria Científica Técnica
de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se celebrará
en Lima, Perú, del 10 al 15 de noviembre.
En este evento compiten los mejores trabajos realizados por estudiantes
de los países miembros.
José Roberto Torres, alumno que presentó la idea a sus compañeros
Leonel Arnaldo Mendoza, Carlos Roberto Pérez y Eder Nilson Ramírez,
todos alumnos de tercer año de electromecánica, comenta
que el trabajo comenzó a ganar notoriedad en la Expotécnica,
un evento que el centro realiza a principios de octubre y donde se presentaron
318 proyectos.
Como mejor trabajo lo propusimos al concurso que el Ministerio de
Educación convocó a colegios e institutos públicos.
Participamos un total de seis instituciones y la semana pasada nos notificaron
que había ganado para representar al país, manifestó
Alex Granados, coordinador del área técnica.
El docente explicó que estos trabajos están ligados a solventar
una necesidad social con ayuda de la tecnología.
Estudio previo
Antes de sentarse a planificar el proyecto Envasadora de agua de
coco, José Roberto, hijo de un obrero y una empleada bancaria,
comenta que investigaron lo relativo al fruto, los componentes del agua
y la conservación del producto final, entre otros aspectos.
Hemos ganado muchísima experiencia, afirmó el
joven, quien si bien reconoce que nunca imaginaron que representarían
al país con este invento, si habían pensado presentarlo
en otros eventos que celebra el Centro Nacional de Registros, encaminado
a promover la propiedad intelectual.
El camino hasta verlo hecho realidad ha sido largo y especialmente intenso
en los últimos meses.
El año pasado que lo empezamos a montar sólo extraía
el agua, refrigeraba y llenaba vasos. Este año le hemos hecho modificaciones,
por ejemplo, una parte de la máquina también corta el coco,
indicó el joven, quien menciona que todo el proceso desde la colocación
del coco hasta su retiro se lleva un minuto y medio.
Todos ellos destacan el sacrificio y el respaldo de sus padres para hacer
realidad esta obra.
Leonel Arnaldo, visiblemente emocionado, habla satisfecho de haber
inventado un sistema bien complejo que funciona con un control lógico
programable.
Si algo les quedó en el tintero, eso fue la obtención de
un patrocinio. No pudimos concretar nada, manifestó
el muchacho quien quiere continuar estudiando un técnico en el
área de plásticos y luego ingeniería mecánica.
La misma intención tienen José Roberto y Carlos Roberto.
Este último asegura que quieren seguir perfeccionándose.
Este campo nos gusta bastante. Es bonito saber cómo funcionan
las máquinas, comentan. Su creación está en
proceso de patente.

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