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“¡Gracias a Dios y a mis abogados!”

Posición. El director de la Policía Nacional Civil mostró su disconformidad con el fallo, pero aseguró acatarlo. La Fiscalía General aún no anuncia si apelará la decisión judicial

Publicada 21 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Con la Biblia. De rodillas, Nelson García, agradeció a Dios el haberle librado de la prisión. Fotos EDH / Walter Santos

Jaime García
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Agarró su Biblia y con pasos lentos caminó al centro de la sala de jurados, habló con periodistas, se arrodilló, agradeció a Dios y se puso a llorar.

Esa fue la reacción que tuvo Nelson García al finalizar la vista pública que le mantuvo en vilo durante más de dos años, desde que fue involucrado en cargos sexuales.

“Gracias al Espíritu Santo, él me ha salvado de estas mandíbulas de acero en las que he estado en estos años. Sólo Dios me ha salvado y mis abogados”, manifestó.

Criticó a los medios de comunicación ya que, en su opinión, influyeron al destrozarle su vida al llamarlo el “pornoabogado”.

“Le mando un abrazo a los jueces que se han impuesto contra un sistema, porque no ha sido fácil poner esta sentencia”, recalcó.

La oración


“Señor mío, te doy todas las gracias con todas las fuerzas que tengo en este momento; al hermano Toby, que siempre creyó en mí, a mi madre y a mis compañeros. Me rindo ante ti mi Dios, amén”. Así concluyó la oración que hizo de rodillas ante la insistencia de los periodistas para que diera declaraciones.

Su hermano, Carlos Estuardo García, le acompañó en el acto.
Justo después de dar las gracias, el exonerado se puso de pie y se fundió en abrazos con sus abogados, con familiares y con los empleados de los tribunales que se acercaron a él para felicitarle.

Cuando salió de la sala de jurados, caminó hasta donde se encontraban los policías que le habían mantenido cercado por el arresto domiciliar que el tribunal le había dictado.
“Señores, vengo a darles parte que me retiro, que Dios los bendiga”, les dijo y les hizo un saludo a la usanza militar.

El síndico de la Asociación de Abogados, Raúl Ángel Calderón, al encontrarse con su amigo, comenzó a llorar y a gritar de que todo el proceso había sido desechado porque fue ilegal desde un principio.

García no dejaba de dar abrazos y recibir felicitaciones mientras bajaba los escalones del tercer piso, en donde se encontraba.
Al llegar a la calle, otro grupo de personas se le acercó y él les repetía la frase: “Se probó mi inocencia”.

Ima Guirola, de Cemujer, dijo que no darían un paso atrás en el proceso contra García y que analizarían con sus abogados la forma para revertir la resolución que lo libraba de cargos.
“Es un fallo abierto a la impunidad”, manifestó Guirola.

Las feministas, que durante los dos días de juicio se mantuvieron con carteles pidiendo justicia, subieron rápidamente a un vehículo y se retiraron del lugar para no confrontar con el abogado procesado.

Entre apretones de mano, García subió a una camioneta de su propiedad y emprendió su camino.

La calma regresó a los tribunales.
Luis Mario Pérez Benett, defensor de García, dijo que desde un principio sostuvieron que el caso estuvo plagado de anomalías por parte de la policía y la Fiscalía, y esto motivaba a que los tribunales declararan nulo todo el procedimiento.
Si García hubiera sido condenado perdería su investidura de abogado.


La PNC, cautelosa
- El director de la Policía Nacional Civil, Ricardo Menesses, dijo que respetaban la decisión judicial pero que no la compartían.
- Descartó que hayan efectuado un mal procedimiento al registrar la vivienda del abogado, porque lo hicieron amparados en una orden emanada de un juzgado capitalino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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