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| Abarrotado. La gente decidió utilizar
el suelo como butaca con tal de no perderse el espectáculo
por el cual pagaron. Foto EDH / Herbert Saravia |
Carolina Trujillo / Rosemarié Mixco
vida@elsalvador.com
El Diario de Hoy
Fue una locura. Las 1,429 butacas del Teatro Presidente fueron insuficientes
para albergar al público asistente al concierto que El Salvador
Big Band ofreció el martes.
El repertorio, dedicado a Ray Conniff, director y compositor de Estados
Unidos que puso de moda las orquestas para danza en los años 60,
atrajo a cientos de seguidores locales y extranjeros.
A las 7:30 de la noche, el cronómetro de Manuel Alvarado, acomodador
a cargo de contabilizar el número de espectadores, rebasaba la
capacidad real.
Los administradores del teatro, que son parte del Consejo Nacional para
la Cultura y el Arte (Concultura), decidieron cerrar las puertas al totalizar
que 1,577 visitantes habían ingresado; es decir, 148 más
de los que debían.
La obstrucción del acceso sorprendió y molestó a
los que llegaron minutos después de la hora programada, que exigían
entrar pues habían pagado para ello.
La indignación de los desafortunados se incrementó. Ellos
comenzaron a golpear los vidrios de la puerta principal pidiendo a los
que estaban dentro interceder por ellos.
El personal de Concultura abrió el paso, pero bajo la responsabilidad
de los organizadores del concierto.
Todo aquello sorprendió a los miembros de la Banda. Pocas
veces tenemos casa llena, dijo Gerardo Parker, músico e ingeniero
de sonido, al agradecer a los presentes.
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Magistral. Bob Porter cautivó con
su trompeta. Foto EDH / Herbert Saravia |
Justificaciones
La saturación se debió a un deseo de no repetir lo que ocurrió
en el espectáculo anterior, cuando la gente llegó a comprar
su entrada al Teatro y ya no había.
Los organizadores decidieron emitir, para la función del 19 de
octubre, cierta cantidad de boletos provisionales que se venderían
sólo en la taquilla el día del evento.
Ellos no imaginaron que los tiquetes, que distribuyeron entre algunas
empresas para su comercialización, se agotarían; por lo
que el martes se enfrentaron a una sobreventa involuntaria.
Hasta ayer, los organizadores evaluaban la petición del público
de repetir el show. Aún no existe seguridad de que eso ocurrirá,
a pesar de que Bob Porter, ex músico de la banda de Ray Conniff
y director del grupo que lleva su nombre, está dispuesto a volver
a presentarse junto a El Salvador Big Band para seguir ayudando al Hogar
del Padre Vito Guarato.

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