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De mis recuerdos
La batalla del Moscarrón

El fracaso de Jocoaitique se sumó a las derrotas militares en San Francisco Gotera, Usulután y otros puntos del país. Además la realización de las elecciones había sido un serio revés político para el FMLN.

Publicada 21 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Marvin Galeas *
El Diario de Hoy

marvingaleas@ yahoo.com.mx

(Tercera parte)

El combate en el cerro La Planta, de Jocoaitique, terminó casi con las primeras luces del alba. Justamente al amanecer aparecieron los helicópteros artillados para ametrallar los alrededores, mientras las unidades guerrilleras se retiraban sin haber logrado el objetivo de tomar las posiciones enemigas. A pocos kilómetros de la zona de combate, en La Guacamaya, la Venceremos transmitía su programa matutino.

Santiago daba a conocer el parte de guerra proveniente del puesto de mando: “En horas de la madrugada de este día, unidades guerrilleras atacaron las posiciones del Ejército en las alturas estratégicas de Jocoaitique. Hasta este momento se nos informa que el enemigo ha sufrido numerosas bajas entre muertos y heridos”. A mí me tocó debutar esa misma mañana, leyendo un micronoticiero llamado “Plomo Informativo”. Se trataba de un resumen que yo mismo había redactado, momentos antes, con base en noticias sobre El Salvador que daban a conocer emisoras internacionales de onda corta.

Casi cerca del mediodía comenzaron a desfilar frente a nuestro campamento los camilleros, cargando a los combatientes heridos rumbo al hospital guerrillero. Muchos quedaron muertos en las faldas de los cerros donde se había combatido con fiereza. El “Negro” Williams perdió a la mitad de sus hombres. Mientras que el pelotón comandado por “Ventura” fue casi completamente aniquilado. Otras unidades fueron seriamente diezmadas. El mismo “Ventura”, que estaba entre los heridos de gravedad, murió posteriormente. ¿Qué había pasado? Los cuadros que observé en el improvisado hospital, esa misma tarde, me tocaron lo más profundo del alma.

Después supe que el Ejército había obtenido información precisa sobre el ataque a La Planta. De manera que el elemento sorpresa, tan vital para el éxito de cualquier operación militar, se había roto. Los soldados colocaron colchones y materiales blandos en los alrededores de todas las trincheras y casamatas. Por tal razón las letales bombas de contacto de fabricación casera, tan importantes en el asalto de posiciones enemigas, no estallaron. Y no sólo eso, los soldados las recogieron y las lanzaron a los combatientes guerrilleros. La operación fue un desastre.

El fracaso de Jocoaitique se sumó a las derrotas militares en San Francisco Gotera, Usulután y otros puntos del país. Además la realización de las elecciones había sido un serio revés político para el FMLN y su aliado, el Frente Democrático Revolucionario (FDR). Había una peligrosa sensación de desmoralización en los campamentos guerrilleros. Fue por esos días cuando uno de los líderes del FDR le reclamó a Joaquín Villalobos por el fracaso de las operaciones militares. “El problema es que a nosotros nos toca, frente a los aliados internacionales, andar poniendo la cara”, le dijo. “Y a nosotros, los muertos”, le respondió Joaquín.

Tras esos acontecimientos, la dirección del ERP comenzó a abandonar el sueño de un final insurreccional al estilo sandinista y comenzó a acariciar el sueño vietnamita de lograr derrotar al enemigo en una batalla síntesis capaz de generar la desmoralización completa de sus fuerzas. El ejército de Ho Chi Minh derrotó a los franceses en la batalla de Dien Bien Phu, lo que provocó el colapso total del ejército francés en Vietnam. De allí la tesis de “la batalla síntesis”.

Había que moralizar a las fuerzas guerrilleras. Había que recuperar el terreno perdido en la batalla política. Había que obtener una gran victoria militar. Los principales comandantes del ERP se reunieron en Managua (la mayoría salió de los frentes de guerra) para planificar una de las más grandes operaciones bélicas hasta ese momento concebidas: la campaña “Comandante Gonzalo”, llamada así en homenaje a un jefe militar guerrillero de nombre Francisco Martínez, muerto en los combates de Usulután del 28 de marzo.

Recuerdo que por esos días Jorge Meléndez (Jonás), pasaba leyendo día y noche el clásico libro “El arte de la estrategia de la guerra”, de Karl von Clausewitz. El plan consistía en una serie de ataques en la zona nororiental del país. Pero la operación principal consistía en mantener bajo asedio la guarnición militar de Perquín, con el propósito de atraer refuerzos militares terrestres o helitransportados y golpearlos con contundencia hasta aniquilarlos. Los comandantes habían escogido el terreno que mejor conocían y dominaban: el norte de Morazán. A la vez concentraron las fuerzas del ERP que estaban dislocadas en todo el país.
Se estaban aplicando casi como una receta los enunciados de Clausewitz: el mejor terreno, los mejores hombres, concentración de volumen de fuego, la sorpresa, el golpe al enemigo cuando éste está en movimiento, es decir, cuando es más débil, pues no está atrincherado.

La jefatura de la campaña quedó integrada de la siguiente manera: Joaquín Villalobos, comandante en jefe; Jorge Meléndez, primer jefe de las fuerzas; Juan Ramón Medrano, segundo jefe de las fuerzas; Claudio Armijo, tercer jefe de las fuerzas; Ana Guadalupe Martínez, jefe de milicias; Ana Sonia Medina, jefe de inteligencia, y Mercedes Letona, encargada del Sistema Radio Venceremos, que además de la emisora incluía un equipo de filmación y fotografía, así como una sofisticada estructura de propaganda con presencia en casi todas las capitales europeas, en algunas latinoamericanas y en varias de Estados Unidos.

El invierno prometía ser copioso en uno de los más cruciales años de la guerra. (Continuará).
*Columnista de El Diario de Hoy.

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