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Magnífica labor
Felicidades, tribunales de Familia

Es de suma importancia conmemorar el gran paso hacia el fortalecimiento de la familia dado por nuestro país con la creación de los tribunales de Familia hace 10 años y reconocer se ardua labor

Publicada 21 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal
El Diario de Hoy

editorial@hotmail.com

La familia es el núcleo de la sociedad, escuela de valores y la clave para el desarrollo, por lo que debe de ser protegida legalmente y fortalecida para mantener la paz y la armonía, ayudando a resolver los problemas sociales y económicos del país.

Nuestra Constitución protege a todo ser humano, reconociéndole como persona humana desde el momento de la concepción, así como a la familia en su integración, bienestar y desarrollo social, cultural y económico. También reconoce que el fundamento legal de la familia es el matrimonio, unión legal entre un hombre y una mujer, e insta al Estado a fomentarlo. Asimismo protege el derecho de los padres como primeros educadores de sus hijos.

En la actualidad nuestra sociedad está atravesando una crisis moral, social y económica debido a la pérdida de valores y la desintegración familiar. Los problemas de violencia familiar, pandillas, delincuencia juvenil, drogadicción en la adolescencia, embarazos fuera del matrimonio, depresión infantil, mal rendimiento escolar, alcoholismo, agresividad y suicidios de menores, promiscuidad, enfermedades de transmisión sexual, abortos y delincuencia en los adolescentes, así como de mayor pobreza infantil y de la mujer provienen de la falta de familia.

Una gran amenaza a la familia salvadoreña y a nuestra soberanía es la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación para la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés). El comité de 23 “expertas” del CEDAW ha pedido a los países que lo han ratificado que se legalice el aborto, la prostitución, la actividad homosexual y bisexual, como “derechos sexuales y reproductivos”, incluyendo para menores de edad —atentando contra la autoridad parental—, así como la eliminación del Día de la Madre, pues para ellas la maternidad es la peor forma de esclavitud para la mujer. Además, nosotros no necesitamos a ningún comité que nos diga cómo interpretar el CEDAW, como si nosotros no tenemos la capacidad de hacerlo.

No se logrará eliminar la violencia familiar promoviendo el libertinaje, el hedonismo, y el sexo desenfrenado por medio de “derechos sexuales y reproductivos”. Para lograr erradicar la violencia en general debe fomentarse el autodominio que levanta la autoestima, en lugar de la autocomplacencia y el egoísmo. Deben de ser protegidos los derechos legítimos de las naciones soberanas a sus creencias culturales y religiosas. Debe respetarse la dignidad de la mujer como persona dentro de la familia y de la sociedad.

En particular, se debe defender la maternidad y el valor irremplazable de las madres en el desarrollo de un orden social justo y la importancia de la protección legal de la familia tradicional en la sociedad. Los salvadoreños hemos sido un ejemplo en lograr la paz y en la defensa de la vida, además en la solidaridad y el optimismo en situaciones de emergencia.

Es importante que nuestro gobierno invierta en programas de fortalecimiento de la familia, promoviendo el matrimonio como institución y garantía para que todos los miembros de la familia tengan una vida estable, sana y sin violencia; para que nuestros niños tengan un mejor futuro, formándolos en personas de bien y ciudadanos responsables, y así nuestra sociedad en general pueda desarrollarse social y económicamente a su máximo potencial.
Es de suma importancia conmemorar el gran paso hacia el fortalecimiento de la familia dado por nuestro país con la creación de los tribunales de Familia hace 10 años y reconocer la ardua labor que han desempeñado, aportando protección a la integridad y dignidad de todos los miembros de la familia.

La fundación Sí a la Vida ha trabajado en conjunto con algunos jueces de Familia, logrando ayudar a muchas mujeres y menores de edad, víctimas de abusos, incesto y violación; brindándoles albergue y una atención integral en el Hogar de Madres Solteras. Además, ha logrado salvar a más de 3,600 bebés y a sus madres del crimen del aborto en el Centro de Ayuda para la Mujer. Asimismo el programa de prevención de violencia, embarazos fuera del matrimonio, enfermedades de transmisión sexual y adicciones ha ayudado a miles de jóvenes en el país.

Por esto nos comprometemos a seguir trabajando de la mano con los tribunales y nos ponemos a sus órdenes para seguir ayudando a fortalecer la familia y salvaguardando el derecho a la vida y protección a la dignidad de la persona desde la concepción hasta la muerte natural.
*Columnista de El Diario de Hoy

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