El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Los
juristas aluden el término del homicidio imperfecto cuando el crimen
no se logra llevar a cabo y queda en realidad como un intento
de asesinato.
Entonces gramaticalmente está fuera de lugar la figura del llamado
homicidio imperfecto, pues si éste no se llega a perpetrar,
no es homicidio, sino simplemente intento de asesinato.
Según las estadísticas, en nuestra población se cometen
un promedio de seis homicidios diarios, después de haberse reducido
desde un 7 por ciento. En las cárceles, mientras tanto, se ha llegado
a introducir armas para que los asesinos se maten entre sí, al
parecer dentro de una lógica infernal de acabar con los criminales
reincidentes. Pero recordemos que en las cárceles no están
todos los que debieran estar, así como afuera tampoco están
los que debieran estar libres.
Al igual que en los recintos carcelarios del mundo, generalmente sólo
llegan los rateros, mientras que los grandes usurpadores y jerarcas de
las mafias y del narco tráfico son muchas veces condecorados en
actos públicos. Así, tenemos en la ciudad a miles de seres
inocentes a merced de criminales sueltos. Es el llamado silencio
de los corderos en el fatídico espacio del inmoral genocidio
urbano. Allí donde los juristas debaten gramaticalmente el crimen
perfecto e imperfecto.