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| Al final del juego. Beto Torres intentó
motivar al grupo. No pudo. Foto EDH |
El Diario de Hoy
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Tiempo para sacar las calculadoras o encenderle velas a los santos.
Sólo eso queda por hacer, porque sólo las matemáticas
o un milagro podrían permitir que El Salvador logre el boleto.
Vital era ganarle a Panamá tras haber caído el lunes contra
Costa Rica. Eso hubiese permitido ir tranquilamente a buscar el pase el
próximo domingo contra Nicaragua.Pero todo se estropeó al
caer 0-2 contra los canaleros. Quedamos con tres puntos y podemos llegar
a seis en caso de ganarle a los pinoleros.
Panamá en cambio llegó a seis unidades. En el caso de que
perdieran contra los ticos, sumarían nueve contra Nicaragua, que
no parece ser rival para ellos.
Es cierto que los nuestros tuvieron mayor dominio territorial y control
de balón a lo largo de los noventa minutos de juego. Pero nunca
lograron traducirlo en goles. Ni siquiera en agresividad y definición.
El Salvador volvió a estar muy bien en la marca, con un 3-5-2 en
donde sobresalieron Guillermo Parada en la zaga e Isaac Zelaya en la contención.
Pero en función creativa y ofensiva, se volvió a fallar.
Aún así, El Salvador dominaba, pero Panamá sabía
que tarde o temprano se abriría.
Los goles
Y así fue, un balón que nunca pudo ser rechazado, quedó
rebotando a merced del capitán Armando Gun. El zaguero prendió
el balón de volea y de zurda lo puso en el rincón superior
derecho del meta Henry Hernández.
Aturdidos, pero no desmoralizados, los nuestros volvieron a encimar a
los panameños, quienes pacientemente los esperaban atrás
y posteriormente los desarmaban.
La improductividad de los salvadoreños trató de ser corregida
por el seleccionador, cuando envió a Adán Larios por Gómez
y a Henry Gómez por Dulce. El primero se hizo cargo de llevar al
equipo hacia adelante, mientras que el segundo pasó a ocupar el
corredor derecho, dejado por Diego Henríquez para que se incorporara
al ataque.
Mejoró El Salvador, pero bastó otro descuido para que todo
se echara a perder.
Un centro de Gun desde el sector izquierdo, fue bajado de pecho por David
Arrué quien sin dejar caer el balón al piso, sacó
un fuerte tiro de izquierda que cruzó al portero Hernández.
Ahora habrá que esperar si la ciencia o la religión le permiten
salir bien librado a El Salvador. Aunque estas por sí solas, no
usan tacos o ganan partidos.
Luto en el vestuario
Lágrimas y sollozos en el camerino salvadoreño. Ambiente
de tristeza y resignación.
Queda todavía oportunidad de clasificar, pero es tan remoto como
la distancia que separa a estos chicos de sus hogares en El Salvador.
Los Sub 20 escuchaban las palabras que Humberto Torres les decía
para levantarles el ánimo. Pero de nada servían.
No quiero verlos tristes, nada se ha perdido, esto es apenas el
comienzo de otro proceso que vamos a seguir con ustedes, decía
Papá Beto.
Pero igual, los consejos y proyectos del máximo dirigente de la
Fesfut, hacían poco.
Ricardo Gómez lloraba, Dennis Alas bebía sorbos de agua
sin desviar su mirada perdida. Todos los demás estaban igual.
Oración, conteo y grito de El Salvador. Así
se termina siempre la concentración en los vestidores. Pero igual,
las caras largas y rostros cabizbajos no se quedaron ahí.
Es triste esto, la verdad es que teníamos fe de que podíamos
llegar más lejos, pero
prácticamente todo se ha acabado para nosotros, dice un extenuado
Isaac Zelaya.
Cristhoper Dulce es otro de los que piensan que todo terminó para
los salvadoreños. Estaba igual de triste, pero no tan decepcionado.
Yo siento que pudimos haber hecho más, pero si esto acabó
aquí, que yo en lo personal pienso que sí, hay que ver hacia
adelante. En lo que podamos hacer en un futuro, recalcó el
atacante.

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