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Eduardo Sancho: “Golpistas tenían nexos con la izquierda”

El acercamiento a los guerrilleros por parte de los militares jóvenes que ejecutaron la revuelta de octubre de 1979 es un hecho que éstos siempre negaron. No obstante un ex insurgente da testimonio sobre los vínculos que hubo entre ambos

Publicada 20 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Los contactos iniciales de miembros de la Juventud Militar con la izquierda se dieron con el ERP, cuando éste todavía no se había dividido. Por primera vez en la historia una guerrilla latinoamericana plantea una alianza con la Fuerza Armada para un proyecto de gobierno. Foto EDH/Omar Carbonero


Marvin Galeas
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La Resistencia Nacional, fue la única organización guerrillera que dio un apoyo crítico a la primera Junta de Gobierno surgida tras el golpe de Estado del 15 de octubre de 1979 contra el Gobierno del general Carlos Humberto Romero. De hecho, según el testimonio, del ex dirigente de aquella organización, Eduardo Sancho, las reuniones entre oficiales jóvenes y dirigentes de la izquierda se llevaron a cabo, casi de manera abierta, en los cuarteles.

El “apoyo crítico” (en el lenguaje de la izquierda puede significar “apoyo condicionado”, abierto a cualquier interpretación posterior) se diluyó en la medida en que la primera Junta fue perdiendo poder. La Resistencia Nacional se unió con los otros grupos guerrilleros y se formó la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU) y, pocos meses después, en la Habana, se creó el FMLN. En esta conversación Sancho analiza aquellos hechos y sus consecuencias.
 
¿Tuvo algo que ver la izquierda armada en la conspiración del golpe de Estado del 15 de octubre de 1979?
Pocas semanas antes del golpe, por razones operativas, se habían perdido vínculos con la Fuerza Armada. Teníamos vínculos pero de manera indirecta.

¿Pero había antes del golpe contactos entre miembros de la Fuerza Armada y la dirección de la Resistencia Nacional?

Claro, hubo nexos porque el nacimiento de la Juventud Militar se da en 1975. Los primeros contactos se efectuaron con el ERP, cuando éste todavía no se había dividido. Por primera vez en la historia una guerrilla latinoamericana se plantea hacer una alianza con la Fuerza Armada para llevar adelante un programa de gobierno.
¿Y que se proponía en ese programa?
Acabar con la dictadura militar e iniciar un proceso de reformas radicales.
 
¿Había muchos militares entusiasmados con esa idea?
Muchos oficiales jóvenes se fueron nucleando hasta llegar a manifestarse en las asambleas de todos los cuarteles. Yo diría que el movimiento entusiasmó a la mayoría de oficiales de la Fuerza Armada, sobre todo a los de bajo rango.
Más de dos décadas después, ¿se pueden conocer nombres de los líderes de ese movimiento dentro de la Fuerza Armada?
La memoria me falla. No recuerdo.

Perfil
Eduardo Sancho, “Fermán
Cienfuegos”, fue uno de los cinco comandantes que compusieron la cúpula del FMLN durante la guerra. Como principal dirigente de la Resistencia Nacional (RN), uno de los cinco grupos que formaron la alianza guerrillera, mantuvo contacto con los oficiales jóvenes de la Fuerza Armada, desde 1975, cuatro años antes del golpe de estado del 15 de Octubre de 1979.
Actualmente se desempeña como catedrático de Sociología en una universidad privada.

¿El coronel Benjamín Mejía, por ejemplo?
Sí, hubo contactos con él, pero no estaba totalmente vinculado. Era un hombre muy influyente dentro del movimiento de la juventud militar. Este movimiento se desarrolló con mucha fuerza, no era una simple estructura, sino todo un movimiento.

¿De que hablamos: de infiltración o de alianza?
Para nosotros la Resistencia Nacional, nuestra concepción era la de una alianza con la Fuerza Armada, no una infiltración. Claro, por razones de la guerra había oficiales que estaban bastante inclinados hacia la guerrilla. Ellos nos daban información sobre operaciones de capturas que iban a realizar, por ejemplo.

¿Ninguna organización del FMLN se planteó la posibilidad de meter cuadros jóvenes en la escuela militar, como una forma de infiltración?
No, no lo creo. En los cuarteles como soldados, sí. Eso ocurrió durante la guerra como una misión. El concepto, para nosotros el ERP y la RN fue, como te digo, de alianza no de infiltración. Para nosotros el enemigo no era el ejército, sino los cuerpos de seguridad.

¿Cuando ocurre el golpe de Estado, qué pasaba con la dirección de la Resistencia Nacional?
Teníamos idea de que se venía ese movimiento insurreccional dentro del ejército. Y digo movimiento insurreccional porque lo del 15 de octubre superó las características del típico golpe de Estado. Un golpe generalmente lo da un grupo de jefes militares. Pero en el 15 se involucraron prácticamente todos los oficiales jóvenes para impulsar una proclama bastante radical.

¿Tenían información precisa del golpe?

Sabíamos que venía un movimiento, pero no sabíamos la fecha. Para entonces sosteníamos conversaciones secretas con el PDC, en Costa Rica, conocidas por Napoleón Duarte. Esas reuniones tenían por objeto diseñar el rol del Foro Popular, formado a iniciativa de la izquierda, para contar con toda la base social, cuando ocurriera la alianza con la Fuerza Armada. Nosotros estábamos presentes en el Foro Popular, a través del Frente de Acción Popular Unificada, FAPU.

¿Sabían que venía el golpe del 15?
Si, así es. Pero hay que entender que los militares eran desconfiados. El movimiento de la Juventud Militar, era clandestino hasta el 15 de octubre. Algunos gobiernos, como el de México sabían que se venía la insurrección; la Democracia Cristiana también, lo que no sabíamos era la fecha exacta.

¿Y el gobierno de Carter sabía?

Ellos tenían bastante información al respecto, pero creo que el movimiento de los militares fue autónomo.

¿Entonces las denuncias de Roberto d’Aubuisson de que había vasos comunicantes entre la guerrilla y la Democracia Cristiana eran ciertas?
Claro que si. Vasos comunicantes secretos, clandestinos o conspirativos.

¿Y qué fue lo que separó a la izquierda de la Democracia Cristiana?

Lo que divide al Foro Popular, es que la Resistencia Nacional, que le había dado un apoyo crítico a la primera Junta de Gobierno comienza a vacilar. De los grupos guerrilleros sólo la RN había dado ese apoyo.
Pero había cuadros del Partido Comunista dentro de la primera Junta, como Gabriel Gallegos, para mencionar a uno.
El Partido Comunista entró al reparto del pastel. Nunca estuvieron en la conspiración. Como siempre, los comunistas llegan a la hora del cumpleaños y al reparto del pastel pero no participaron en la planificación de la fiesta.

¿Qué paso con las organizaciones guerrilleras luego del golpe?
Nosotros, como dije, inicialmente dimos apoyo crítico. El ERP ejecuta acciones paralelas con operaciones militares, las FPL lo califican de maniobra imperialista. Pero poco después el golpe provoca las primeras reuniones de unificación de las organizaciones guerrilleras.

¿Después del golpe, la dirección de la Resistencia Nacional volvió a tener contacto con los militares?

Sí. Después del golpe se dieron reuniones abiertas con los jefes de varios cuarteles. Tuvimos reuniones en la Primera Brigada y en la Escuela Militar y en otros cuarteles. Las reuniones se realizaban con los jefes de brigadas. Por nuestra parte, quien iba a las reuniones en los cuarteles era Alberto Ramos y Roberto Cañas, quien es hijo de un militar. Yo me reunía con un enlace de Majano y el encargado de inteligencia a través de la Escuela Militar.

¿Cómo?

Un oficial de la Escuela Militar sacaba a los cadetes a hacer ejercicios en la calle, luego llegaban al Estadio Flor Blanca y mientras los cadetes daban vueltas en la pista, yo me reunía con el oficial en los graderíos. Ese era un mecanismo para enviar los mensajes a Majano.

¿Alguna vez sostuvieron reuniones directas con el coronel Majano?
Sí. En 1980 todos los comandantes que estábamos formando la Dirección Revolucionaria Unificada, nos reunimos con Majano en la casa de un oficial.

Después del golpe hubo reuniones abiertas con los jefes de varios cuarteles, en la Primera Brigada, la Escuela Militar y en otros centros de operaciones militares. Yo me reunía con un enlace de Majano y el encargado de inteligencia a través de la Escuela Militar. Foto EDH/Omar Carbonero

¿Como era el ambiente de la reunión?
Muy tenso porque imagínate el riesgo para todos los comandantes estar metidos en una casa con Majano y otros oficiales.

¿De que hablaron?

De la situación… Pero una cosa que siempre fue un obstáculo entre nosotros y los militares fue la desconfianza mutua.

¿Majano era un hombre de izquierda?

Yo creo que si. Aunque no militaba en algún movimiento creo que era una persona de izquierda. Los militares no se dejaron mangonear nunca por las organizaciones guerrilleras.

¿Tuvieron contacto con el coronel Jaime Abdul Gutiérrez?
No, nunca. Teníamos contactos con otros militares a través de terceros. Por ejemplo, el Gral. Omar Torrijos, era amigo personal del ministro de Defensa, el entonces coronel Guillermo García. A través de Torrijos enviábamos mensajes a militares como García.

¿Que nos dejó el golpe del 79?

Lo primero es que se liquidó la dictadura militar; eso es histórico. También se producen tres importantes pactos en el país. El primero, producto del movimiento de aquel octubre, es el pacto de Apaneca, del cual se derivan dos grandes acontecimientos: la consolidación de ARENA como nueva fuerza política de la derecha y la restauración de la República. El otro pacto es el que se da entre el Partido Demócrata Cristiano, la Fuerza Armada y el gobierno de Estados Unidos para hacer un experimento de impulsar un programa muy radical.

¿Socialista?
Bueno si… A nosotros nos dejaron sin programa. El problema fue que se trató de un programa que excluyó a la derecha y a la izquierda, por eso fracasó el proyecto de reformas. Las reformas siempre deben ser pactadas, aquella fue una lección muy importante.

¿Y el otro pacto?

Es el de la guerrilla. En 1982, en la Habana los comandantes de las cinco organizaciones que ya conformaban el FMLN se comprometieron a renunciar al esquema de la dictadura del proletariado y a aceptar un proceso democrático. El pacto está contenido en un famoso libro verde.

¿Los cinco comandantes firmaron ese pacto?

Todos con la excepción de Cayetano Carpio. Él firmó pero hizo ver que lo hacía con reservas y allí, en libro verde, quedó consignado.

¿Pero por qué en la Habana?
El pacto fue una iniciativa de la Resistencia Nacional y del Ejército Revolucionario del Pueblo que los cubanos apoyaban. Creo que es el momento de publicar ese libro verde sin alterarlo. Allí aparecerá la reserva de Marcial y el apoyo de Mélida de Anaya Montes. De ese hecho se deriva el asesinato de Mélida Anaya Montes un año después en Managua. Para Cayetano Carpio aquello fue una traición al socialismo.

¿Qué piensas de las llamadas reformas estructurales?
La lección es que si no se hace un pacto para hacer reformas estructurales, estas no son viables.

¿El Salvador necesita reformas estructurales ahora?

No, creo que no es viable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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