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Presionan para evitar invasión de la ropa china

Temor. La eliminación de las cuotas preocupa a EE.UU.

Publicada 18 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Washington/EFE
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Los productores textiles de gran parte del mundo están atemorizados porque el 1 de enero vencen las cuotas a la exportación de ropa y han aumentado la presión a sus gobiernos para que contengan una previsible invasión de tejidos chinos.

Con las próximas doce campanadas de fin de año se desvanecerán cuarenta años de cuotas textiles y los cambios en el mercado de la confección serán radicales, con efectos inmediatos en las exportaciones de América Latina a países desarrollados.

La Organización Mundial de Comercio (OMC), que decidió en septiembre suprimir las cuotas textiles, calcula que tras la eliminación de las restricciones China acaparará un 50 por ciento del mayor mercado de ropa del mundo, el estadounidense, comparado con el 16 por ciento actual.

En la Unión Europea, su cuota de mercado saltará del 18 por ciento al 29 por ciento, según estos cálculos, mientras que las importaciones indias también crecerán, aunque en menor medida.

Esta perspectiva espanta tanto a los fabricantes nacionales como a los de otros países cuyos productos previsiblemente se verán desplazados, como México, los de América Central y el Caribe, Bangladesh y Nepal.

En EE.UU., el gobierno del republicano George W. Bush está bajo intensa presión para imponer aranceles especiales que impidan que el mercado se inunde de confecciones chinas a partir del 1 de enero.

La última vuelta de tuerca llegó el martes pasado, cuando seis asociaciones de productores textiles y un sindicato pidieron al Departamento de Comercio de EE.UU. que limite la entrada de pantalones, camisas, sábanas y otros productos chinos, unas compras que en 2003 ascendieron a $1,960 millones.

Inconvenientes

Karl Spilhaus, presidente de la Asociación Textil Nacional de EE.UU., denunció que la industria china recibe “subsidios ilegales” del Estado, como un tipo de cambio artificialmente bajo, préstamos favorables y ayudas a la exportación, así como servicios, terrenos e instalaciones gratis o a bajo costo.

El Gobierno de EE.UU. había expresado sus dudas sobre la posibilidad de tomar medidas preventivas, basadas en la “amenaza” china, pero luego ha dado marcha atrás, sin duda influido por la proximidad de las elecciones presidenciales del 2 de noviembre.

De su resultado dependerá la actitud de la Casa Blanca respecto a Pekín, a juicio de Sherman Katz, un experto en comercio del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, un instituto independiente.

“(John) Kerry tomará una línea más dura”, predijo Katz.

Una lucha dentro de la OMC

- Si EE.UU. da la razón a sus industrias, el caso podría acabar en la OMC, ya que China mantiene que Washington no tiene derecho a imponer las cuotas antes de que se produzca un aumento ingente de las importaciones.
- En su acuerdo de adhesión a la OMC, China consintió en que otros países impongan restricciones temporales a sus exportaciones textiles si éstas ocasionan “trastornos”en sus mercados.
- Pero el representante de Pekín ante la OMC, Sun Zhenyu, ha indicado que su Gobierno se opondrá a cualquier medida por parte de EE.UU. y la Unión Europea.



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