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Washington/EFE
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los productores textiles de gran parte
del mundo están atemorizados porque el 1 de enero vencen las cuotas
a la exportación de ropa y han aumentado la presión a sus
gobiernos para que contengan una previsible invasión de tejidos
chinos.
Con las próximas doce campanadas de fin de año se desvanecerán
cuarenta años de cuotas textiles y los cambios en el mercado de
la confección serán radicales, con efectos inmediatos en
las exportaciones de América Latina a países desarrollados.
La Organización Mundial de Comercio (OMC), que decidió en
septiembre suprimir las cuotas textiles, calcula que tras la eliminación
de las restricciones China acaparará un 50 por ciento del mayor
mercado de ropa del mundo, el estadounidense, comparado con el 16 por
ciento actual.
En la Unión Europea, su cuota de mercado saltará del 18
por ciento al 29 por ciento, según estos cálculos, mientras
que las importaciones indias también crecerán, aunque en
menor medida.
Esta perspectiva espanta tanto a los fabricantes nacionales como a los
de otros países cuyos productos previsiblemente se verán
desplazados, como México, los de América Central y el Caribe,
Bangladesh y Nepal.
En EE.UU., el gobierno del republicano George W. Bush está bajo
intensa presión para imponer aranceles especiales que impidan que
el mercado se inunde de confecciones chinas a partir del 1 de enero.
La última vuelta de tuerca llegó el martes pasado, cuando
seis asociaciones de productores textiles y un sindicato pidieron al Departamento
de Comercio de EE.UU. que limite la entrada de pantalones, camisas, sábanas
y otros productos chinos, unas compras que en 2003 ascendieron a $1,960
millones.
Inconvenientes
Karl Spilhaus, presidente de la Asociación Textil Nacional de EE.UU.,
denunció que la industria china recibe subsidios ilegales
del Estado, como un tipo de cambio artificialmente bajo, préstamos
favorables y ayudas a la exportación, así como servicios,
terrenos e instalaciones gratis o a bajo costo.
El Gobierno de EE.UU. había expresado sus dudas sobre la posibilidad
de tomar medidas preventivas, basadas en la amenaza china,
pero luego ha dado marcha atrás, sin duda influido por la proximidad
de las elecciones presidenciales del 2 de noviembre.
De su resultado dependerá la actitud de la Casa Blanca respecto
a Pekín, a juicio de Sherman Katz, un experto en comercio del Centro
de Estudios Internacionales y Estratégicos, un instituto independiente.
(John) Kerry tomará una línea más dura,
predijo Katz.
Una lucha dentro de la OMC
- Si EE.UU. da la razón a sus industrias, el caso podría
acabar en la OMC, ya que China mantiene que Washington no tiene derecho
a imponer las cuotas antes de que se produzca un aumento ingente de las
importaciones.
- En su acuerdo de adhesión a la OMC, China consintió en
que otros países impongan restricciones temporales a sus exportaciones
textiles si éstas ocasionan trastornosen sus mercados.
- Pero el representante de Pekín ante la OMC, Sun Zhenyu, ha indicado
que su Gobierno se opondrá a cualquier medida por parte de EE.UU.
y la Unión Europea.

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