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| Bullicio. Vecinos del sector se quejan por el
desorden. Foto EDH /Arturo Silva |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
En el Centro Urbano José Simeón Cañas o colonia Zacamil,
en el sector conocido como los 400, unos siete establecimientos funcionan
de manera ilegal como bebederos.
Durante la mañana, estos locales ubicados a lo largo de toda la
acera, son cafetines que preparan platos de comida casera, pupusas y antojitos
típicos, pero por la noche el panorama es muy diferente.
Desde las seis de la tarde, los alcohólicos de la zona llegan al
lugar para iniciar la rutina de todas las noches. El ruido de botellas,
el bullicio de los ebrios y, algunas veces, hasta peleas, es lo que los
residentes de los 400 deben vivir a diario.
A pesar de que desde febrero pasado entró en vigencia la Ordenanza
de Contravenciones que prohíbe el desorden en estos sitios, las
autoridades no han aplicado las sanciones debidas a los dueños
de los locales.
Hay que mencionar que a tres cuadras se ubica el puesto de la Policía
Nacional Civil (PNC).
Paradójicamente, a una cuadra del sitio, la alcaldía de
esa municipalidad ha colocado una valla que proclama la norma, como una
advertencia para que los infractores se abstengan.
Por la noche esta zona se vuelve violenta y peligrosa. Hace casi un año,
dos taxistas fueron muertos a tiros frente a uno de los establecimientos.
Además, estos sitios están ubicados sobre las aceras y obligan
a los peatones a caminar por la calle, poniendo en riesgo su vida.
Esta acción, según la ordenanza contravencional, también
es multada.

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