elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Enfilaron Cañones para un cambio

Este relato. Está basado en los testimonios de oficiales que participaron en la planificación y ejecución del golpe de Estado del 15 de octubre de 1979. A petición de los informantes, sus declaraciones constituyen una responsabilidad colectiva y no individual, por lo que en el texto no se citan exposiciones unipersonales.

Publicada 17 de octubre 2004, El Diario de Hoy

¿Qué motivó la insurrección militar contra Romero?:
1. Denuncias de fraudes de dos períodos electorales para ganar la presidencia.
2. Evitar una guerra civil en el país.
Los oficiales en la Maestranza sabían de las reuniones secretas que sostenían Gutiérrez, Vides Casanova y García en la casa de este último.


Heydi Vargas/Tercera Entrega
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En julio de 1979, la agitación callejera de los grupos subversivos, la caída de Somoza y la toma del poder por los sandinistas en Nicaragua, el surgimiento de células guerrilleras y una posible guerra en el país acaparaban el día a día.

Sin embargo, el Presidente Carlos Humberto Romero y sus allegados militares parecían no darle importancia a estos acontecimientos y a una eventual condena de las Naciones Unidas a su gobierno por violar los derechos humanos.

La presidencia parecía más interesada en los entrenamientos del equipo de fútbol Atlético Marte que en el deterioro político y social.

El teniente coronel René Francisco Guerra y Guerra, líder de los militares jóvenes, tenía el cargo de oficial logístico del Estado Mayor Presidencial. Él se había destacado como un brillante estudiante de Ingeniería en Estados Unidos y Japón.

Guerra y Guerra sostenía pláticas con sus compañeros de armas para un cambio político que permitiese evitar el crecimiento de la guerrilla en el país.

Román Barrera solicitó autorización para trabajar con Guerra y Guerra en un programa de cálculos de artillería.

Fue así que llegaron a congeniar en sus ideas y sentar las bases para un movimiento político con sus compañeros para formar, luego, un grupo coordinador que, más adelante, estaría compuesto por el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, el propio Guerra y Guerra, el mayor Álvaro Salazar Brenes y los capitanes Román Barrera y Francisco Emilio Mena Sandoval. Ellos procedieron a nombrar a los oficiales de enlace en cada guarnición militar.

Al frente de la Maestranza, la dependencia donde se realizaba el mantenimiento de armas, manufactura artesanal de botas de combate, abastecimiento del combustible y lubricantes, nombraban a los oficiales que eran de los servicios (estudiando carrera universitaria), los enfermos o los castigados. Llegó de segundo jefe o ejecutivo el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, pero no proyectaba mucho carisma a la oficialidad joven.

Los oficiales de menor rango percibían a Gutiérrez y a dos compañeros de esa tanda como personas resentidas con el gobierno del general Romero.

En la Maestranza, Gutiérrez tenía que firmar desde vales de un cuarto de aceite hasta los de gasolina para autorizar la salida de materiales. Bajo su mando se encontraban los oficiales Oswaldo Marenco, quien había cursado estudios de ingeniería; José Mario Godínez, quien estaba lesionado de la columna, y Francisco Emilio Mena Sandoval (venía del Estado Mayor, sin mando de tropa y tenía un puesto administrativo). Todos ostentaban el rango de capitanes.

Cabildeo

“Plan provisorio” es la planificación que cada miembro ejecutaría para la toma de los regimientos
Situación
“1.- Conocida. En la reunión del 12 de octubre, se planificó la toma de los cuarteles.
Misión
“1.- La F.A. llevará a cabo una rebelión en todos los cuerpos militares y de seguridad a nivel nacional.
Ejecución
“1.- La F.A. procederá a tomar bajo su control las guarniciones militares en sus respectivas sedes.
Administración y Logística
“1.- Los mandos de tropa estarán en contacto estrecho con el personal 2- Apoyo material.
Comando y transmisiones
“1.- Definir los puestos de mando.
2. Neutralizar todas las transmisiones.
Aeropuerto de Ilopango
Fuerza Armada
Radio Nacional
Telégrafo

De la Casa Presidencial le concedieron a Gutiérrez un viaje a Houston para realizarse un chequeo médico; Guerra y Guerra llegó por poco tiempo a la Maestranza, sondeó entre los oficiales y empezó la plática con Marenco, Godínez y Mena Sandoval, a quienes les pareció interesante la idea de un golpe de Estado. Y hablaban de una juventud militar, de tenientes coroneles para abajo, porque si tomaban en cuenta a los coroneles, no habría cambio.

Pero Guerra y Guerra desconocía que Gutiérrez ya les había planteado a sus subalternos que se llevara a cabo un golpe, que fuera ejecutado por los coroneles según su antigüedad.
Cuando regresó al país, Gutiérrez se reunió con Guerra y Guerra en una oficina de la Maestranza.

Los militares destacados en la Maestranza sabían de las furtivas reuniones que sostenía el comandante (en una casa de la colonia Atlacatl) con García y Vides Casanova antes de que Gutiérrez les planteara el golpe.

Ansia de poder

Los militares acordaron que en la junta revolucionaria o gobierno “provisorio” habría dos militares y tres civiles.

Fue así que se mencionó el nombre del coronel Adolfo Arnoldo Majano Ramos, de conocida trayectoria militar y quien en esa época se desempeñaba como subdirector de la Escuela Militar y presidente del Comité de Ajedrez. Le escogieron, porque sintetizaba el pensamiento de la juventud castrense.

Diez días antes de la insurrección militar, los oficiales Ricardo Pozo, Román Barrera y Juan Velazco visitan al coronel Adolfo Majano para explicarle las razones de la conjura y pedirle que fuera uno de los militares que estuviera en la Junta. Un día después, Majano aceptó la propuesta.

Majano planteó que, por todos los medios, se evitara un derramamiento de sangre y el enfrentamiento entre unidades militares, ante lo cual los involucrados estuvieron de acuerdo.

Pero Gutiérrez quería ser el otro miembro castrense de la Junta. Más adelante lo lograría a través de Mena Sandoval. Los otros militares que se mencionaban para ocupar el otro puesto en el consejo de gobierno eran García y Guerra y Guerra.

Mena Sandoval le dijo a Gutiérrez: “Mi coronel, no son los primeros que se nombran los que llegan. ¡Espérese!”. Mena, por su parte, cabildea con otros oficiales para que en lugar de Guerra y Guerra quedara García. La reunión se hizo en Atami, Sonsonate.

El día del encuentro todos fueron convocados por Mena, excepto García. Al ver que este último no llega, Mena les propuso a sus camaradas que quedara Abdul Gutiérrez como el segundo militar en la Junta, lo cual aceptaron. El civil sería el ingeniero Román Mayorga Quiroz.

Al llegar a la Maestranza, Mena le dijo a sus compañeros: “Ya estuvo la babosada, ya vieron... le serví el puesto a mi coronel Gutiérrez”, y contó la maniobra que hizo.

Golpe frustrado

“Juventud militar” participaron activamente para derrocar al Gral. Romero
En apoyo a la primera Junta f Sentados, de izq. a der.: mayores Julio Agustín Trujillo, Balmore Escamilla, Mario Gilberto Lemus, Óscar Eduardo Morales Bonilla; capitanes Rafael Eduardo Morales Bonilla, Rafael Eduardo Argueta Montes, Oswaldo Marenco; mayor Benjamín Ramos, Tte. Cnel. Salvador Castro Alvarado, mayor Joaquín Ernesto Cerna Flores, mayor Inocente Orlando Montano, mayor Mauricio Ernesto Vargas; de pie, izq. a der.: capitán Francisco Emilio Menjívar Figueroa, Cap. Alfonso Ayala Dimas, capitanes Luis Roberto Rodríguez Sosa, José Roberto Rivas Galeano, Jaime Guzmán Morales, José Edgardo Campos Rivas, Víctor Manuel López Maraver, Román Alfonso Barrera, Raúl Antonio Castillo Cienfuegos, tenientes Jorge Eduardo Morán Recinos, Camilo Hernández Barahona, capitanes Orlando Carranza, Roberto Alfonso Mendoza Portillo, José Ricardo Pozo. No aparecen en la foto (se pasaron luego a la guerrilla): Tte. Marcelo Cruz Cruz, capitán Francisco Emilio Mena Sandoval, teniente coronel Bruno Navarrete y capitanes Ricardo Alejandro Fiallos y Adino Bladimiro Cruz.
No aparecen en la foto:
Iván López y López, Cap. José Manuel García Prieto, Tte. Carlos Hernán Morales Estupinian, Cap. Pto. Miguel Ángel Águila, Cap. Mario Amílcar Molina Panamá, Cap. José Adán Turcios Valle, mayor Francisco Samayoa, Tte. Cnel. Juan Ernesto Méndez Rodríguez, Tte. Danilo Wilfredo Artiga Salmerón, Sub Tte. Francisco Álvarez Silva, Tte. Julio Denys Díaz Guillén, mayor Rolando Adrián Ticas, Cap. Jorge Antonio Medrano, Cap.Óscar Alberto León Linares, Tte. Nicolás Hernández Quintanilla.

Inicialmente, el golpe estaba previsto para el viernes 12, que era asueto nacional, pero tuvo un resbalón el jueves 11: hubo fuga de información, pues días antes Mena llegó a la Fuerza Aérea para sobornar a un grupo de mecánicos.

Alguien le informó al jefe de seguridad de la base aérea, coronel Domingo Monterrosa, que Mena Sandoval les ofreció dinero a los mecánicos para dañar las plantas eléctricas.

Fue así que dan la voz de alarma a Casa Presidencial y ponen en estado de emergencia todas las guarniciones militares. Además de capturar a los oficiales Mejía Peña, Edwin Lazo, Rodolfo Salazar y Balmore Escamilla, habían girado la orden de captura para Mena Sandoval. A los detenidos les trasladaron al Estado Mayor para interrogarles, pero no revelaron información alguna sobre sus planes.

Luego los oficiales se reúnen en la casa de la familia de capitán Román Barrera, en el cantón La Palma, San Martín.

Una caravana de 40 vehículos ocupa la principal carretera. En el camino pasaron a comprar unas botellas de licor para despistar las intenciones reales de la reunión.

Uno de los oficiales preguntó: “¿...Bueno, y Mena Sandoval en qué anda?”. Y es que todos los oficiales concentrados en la casa de la familia Barrera daban muestras de preocupación, ya que Mena S., siendo cadete de la Escuela Militar, fue expulsado en dos ocasiones por sus nexos con la izquierda y, en ese momento, como oficial destacado en la Maestranza, se desempeñaba también como jefe de seguridad de un banco. Ya no confiaban en sus intenciones. Por eso le mintieron sobre la fecha.

Se establecieron comisiones para trabajar en la proclama de la Fuerza Armada y definieron el 15 de octubre como el día “D”y las 8:30 a.m. como la hora “h”.

Fue en esa reunión que llega Mena, y después de que los oficiales le mintieran sobre el día del golpe, dice: “Compañeros, desde este momento yo paso a la clandestinidad, porque he tenido un problema y me quieren capturar”.

Horas más tarde, Estrella, la esposa de Mena S., llega a donde Barrera y le dice que él quiere verle. Camino al Puerto de La Libertad en el motel La Fuente, se encuentra Mena S. Barrera confía en éste y le dice que el golpe será el lunes.

Antes del día “D”

Los oficiales creían que se trataba de una “revolución democrática”, donde se cambiarían las estructuras del poder, abriendo espacios políticos necesarios y creando las bases para una transformación pacífica.

La proclama emitida fue una de las tres que pusieron a discusión. Una fue preparada por el doctor Francisco Lima, a pedido del coronel Gutiérrez; la segunda, por el Dr. Ulises Flores y el coronel Mariano Castro Morán, y la tercera, fue el consolidado de las anteriores con la revisión de los coroneles Majano, Gutiérrez, Guerra y Guerra y el ingeniero Román Mayorga Quiroz.

“Cumplir con la misión”
El lunes 15, en el cuartel de Artillería en San Juan Opico, se respiraba un clima de alivio, ya que el alto mando de la Fuerza Armada esperaba el golpe el fin de semana anterior.

Eran las 8:15 a.m. Todos los capitanes se reunieron en la comandancia, tocaron a la puerta y esperaron la autorización del comandante para entrar. Este fue el primer cuartel en consolidar el movimiento y generar confianza con los restantes.

Los oficiales, haciéndole el saludo con la mano y poniéndose firmes, le dijeron: “Con todo respeto, mi coronel, le pido que deponga el mando de la brigada”. El jefe trató de sacar un arma, pero se lo impidieron diciéndole: “Sin violencia, mi coronel, no queremos violencia” . Después de darle una explicación rápida, le encerraron y le incomunicaron con custodia.

Enfilaron los cañones de grueso calibre, a fin de evitar que las unidades blindadas de caballería se aproximaran, ya que no se había confirmado su participación en la conjura.

También se prepararon las unidades de artillería antiaéreas, previendo cualquier ataque. La consigna era “cumplir con la misión”.

A las 9:30 a.m., teniendo ya la confirmación de todos los cuarteles, exceptuando el Regimiento de Caballería y la Fuerza Aérea, los golpistas se sintieron más tranquilos. A esa misma hora se trasladan hacia el cuartel San Carlos el coronel Gutiérrez y el ingeniero Mayorga, para establecer el puesto de mando. La Escuela Militar sirvió al coronel Majano como puesto alterno y luego se trasladó también al cuartel San Carlos.

Eran las 10:30 a.m. El coronel Eduardo Iraheta, subsecretario (viceministro) de Defensa y Seguridad Pública, le trasladó a la Fuerza Aérea y amenazó por teléfono a los golpistas con bombardear los cuarteles si no deponían movimiento. Pero no pudieron despegar los aviones, porque algunos pilotos los habían saboteado.

A las 11:00 a.m. Gutiérrez habló con el general Romero y le dio un plazo de tres horas para abandonar el país. Romero había contactado con todos los cuarteles y ninguno le ofrecía apoyo, por lo que comprendió que la situación estaba perdida. Las seis de la tarde marcaron el final del gobierno del general Carlos H. Romero.

Antes de la medianoche la proclama fue leída por el mayor Benjamín Ramos y fue transmitida en cadena de radio y televisión.
Militares que fueron electos para estar en la junta de gobierno.
Cnel. Adolfo Majano
Diez días antes del golpe, le proponen integrarse a la Junta. Majano estuvo en ella hasta 1982.
Cnel. Jaime Abdul Gutiérrez
Uno de los principales personajes que desde sus inicios apoyó un golpe de Estado, con el aval de los Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW