Heydi Vargas/Tercera Entrega
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En julio de 1979, la agitación
callejera de los grupos subversivos, la caída de Somoza y la toma
del poder por los sandinistas en Nicaragua, el surgimiento de células
guerrilleras y una posible guerra en el país acaparaban el día
a día.
Sin embargo, el Presidente Carlos Humberto Romero y sus allegados militares
parecían no darle importancia a estos acontecimientos y a una eventual
condena de las Naciones Unidas a su gobierno por violar los derechos humanos.
La presidencia parecía más interesada en los entrenamientos
del equipo de fútbol Atlético Marte que en el deterioro
político y social.
El teniente coronel René Francisco Guerra y Guerra, líder
de los militares jóvenes, tenía el cargo de oficial logístico
del Estado Mayor Presidencial. Él se había destacado como
un brillante estudiante de Ingeniería en Estados Unidos y Japón.
Guerra y Guerra sostenía pláticas con sus compañeros
de armas para un cambio político que permitiese evitar el crecimiento
de la guerrilla en el país.
Román Barrera solicitó autorización para trabajar
con Guerra y Guerra en un programa de cálculos de artillería.
Fue así que llegaron a congeniar en sus ideas y sentar las bases
para un movimiento político con sus compañeros para formar,
luego, un grupo coordinador que, más adelante, estaría compuesto
por el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, el propio Guerra y Guerra,
el mayor Álvaro Salazar Brenes y los capitanes Román Barrera
y Francisco Emilio Mena Sandoval. Ellos procedieron a nombrar a los oficiales
de enlace en cada guarnición militar.
Al frente de la Maestranza, la dependencia donde se realizaba el mantenimiento
de armas, manufactura artesanal de botas de combate, abastecimiento del
combustible y lubricantes, nombraban a los oficiales que eran de los servicios
(estudiando carrera universitaria), los enfermos o los castigados. Llegó
de segundo jefe o ejecutivo el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, pero
no proyectaba mucho carisma a la oficialidad joven.
Los oficiales de menor rango percibían a Gutiérrez y a dos
compañeros de esa tanda como personas resentidas con el gobierno
del general Romero.
En la Maestranza, Gutiérrez tenía que firmar desde vales
de un cuarto de aceite hasta los de gasolina para autorizar la salida
de materiales. Bajo su mando se encontraban los oficiales Oswaldo Marenco,
quien había cursado estudios de ingeniería; José
Mario Godínez, quien estaba lesionado de la columna, y Francisco
Emilio Mena Sandoval (venía del Estado Mayor, sin mando de tropa
y tenía un puesto administrativo). Todos ostentaban el rango de
capitanes.
Cabildeo
|
Plan provisorio
es la planificación que cada miembro ejecutaría para
la toma de los regimientos
|
Situación
1.- Conocida. En la reunión del 12 de octubre, se planificó
la toma de los cuarteles. |
Misión
1.- La F.A. llevará a cabo una rebelión en todos
los cuerpos militares y de seguridad a nivel nacional. |
Ejecución
1.- La F.A. procederá a tomar bajo su control las guarniciones
militares en sus respectivas sedes.
|
Administración
y Logística
1.- Los mandos de tropa estarán en contacto estrecho
con el personal 2- Apoyo material. |
Comando y transmisiones
1.- Definir los puestos de mando.
2. Neutralizar todas las transmisiones. |
|
Aeropuerto de Ilopango
|
Fuerza Armada
|
Radio Nacional
|
Telégrafo
|
|
|
|
|
|
|
De la Casa Presidencial le concedieron a Gutiérrez
un viaje a Houston para realizarse un chequeo médico; Guerra y
Guerra llegó por poco tiempo a la Maestranza, sondeó entre
los oficiales y empezó la plática con Marenco, Godínez
y Mena Sandoval, a quienes les pareció interesante la idea de un
golpe de Estado. Y hablaban de una juventud militar, de tenientes coroneles
para abajo, porque si tomaban en cuenta a los coroneles, no habría
cambio.
Pero Guerra y Guerra desconocía que Gutiérrez ya les había
planteado a sus subalternos que se llevara a cabo un golpe, que fuera
ejecutado por los coroneles según su antigüedad.
Cuando regresó al país, Gutiérrez se reunió
con Guerra y Guerra en una oficina de la Maestranza.
Los militares destacados en la Maestranza sabían de las furtivas
reuniones que sostenía el comandante (en una casa de la colonia
Atlacatl) con García y Vides Casanova antes de que Gutiérrez
les planteara el golpe.
Ansia de poder
Los militares acordaron que en la junta revolucionaria o gobierno provisorio
habría dos militares y tres civiles.
Fue así que se mencionó el nombre del coronel Adolfo Arnoldo
Majano Ramos, de conocida trayectoria militar y quien en esa época
se desempeñaba como subdirector de la Escuela Militar y presidente
del Comité de Ajedrez. Le escogieron, porque sintetizaba el pensamiento
de la juventud castrense.
Diez días antes de la insurrección militar, los oficiales
Ricardo Pozo, Román Barrera y Juan Velazco visitan al coronel Adolfo
Majano para explicarle las razones de la conjura y pedirle que fuera uno
de los militares que estuviera en la Junta. Un día después,
Majano aceptó la propuesta.
Majano planteó que, por todos los medios, se evitara un derramamiento
de sangre y el enfrentamiento entre unidades militares, ante lo cual los
involucrados estuvieron de acuerdo.
Pero Gutiérrez quería ser el otro miembro castrense de la
Junta. Más adelante lo lograría a través de Mena
Sandoval. Los otros militares que se mencionaban para ocupar el otro puesto
en el consejo de gobierno eran García y Guerra y Guerra.
Mena Sandoval le dijo a Gutiérrez: Mi coronel, no son los
primeros que se nombran los que llegan. ¡Espérese!.
Mena, por su parte, cabildea con otros oficiales para que en lugar de
Guerra y Guerra quedara García. La reunión se hizo en Atami,
Sonsonate.
El día del encuentro todos fueron convocados por Mena, excepto
García. Al ver que este último no llega, Mena les propuso
a sus camaradas que quedara Abdul Gutiérrez como el segundo militar
en la Junta, lo cual aceptaron. El civil sería el ingeniero Román
Mayorga Quiroz.
Al llegar a la Maestranza, Mena le dijo a sus compañeros: Ya
estuvo la babosada, ya vieron... le serví el puesto a mi coronel
Gutiérrez, y contó la maniobra que hizo.
Golpe frustrado
|
Juventud militar
participaron activamente para derrocar al Gral. Romero
|
|
|
| En apoyo a la primera
Junta f Sentados, de izq. a der.: mayores Julio Agustín Trujillo,
Balmore Escamilla, Mario Gilberto Lemus, Óscar Eduardo Morales
Bonilla; capitanes Rafael Eduardo Morales Bonilla, Rafael Eduardo
Argueta Montes, Oswaldo Marenco; mayor Benjamín Ramos, Tte.
Cnel. Salvador Castro Alvarado, mayor Joaquín Ernesto Cerna
Flores, mayor Inocente Orlando Montano, mayor Mauricio Ernesto Vargas;
de pie, izq. a der.: capitán Francisco Emilio Menjívar
Figueroa, Cap. Alfonso Ayala Dimas, capitanes Luis Roberto Rodríguez
Sosa, José Roberto Rivas Galeano, Jaime Guzmán Morales,
José Edgardo Campos Rivas, Víctor Manuel López
Maraver, Román Alfonso Barrera, Raúl Antonio Castillo
Cienfuegos, tenientes Jorge Eduardo Morán Recinos, Camilo Hernández
Barahona, capitanes Orlando Carranza, Roberto Alfonso Mendoza Portillo,
José Ricardo Pozo. No aparecen en la foto (se pasaron luego
a la guerrilla): Tte. Marcelo Cruz Cruz, capitán Francisco
Emilio Mena Sandoval, teniente coronel Bruno Navarrete y capitanes
Ricardo Alejandro Fiallos y Adino Bladimiro Cruz. |
No aparecen en la
foto:
Iván López y López, Cap. José Manuel García
Prieto, Tte. Carlos Hernán Morales Estupinian, Cap. Pto. Miguel
Ángel Águila, Cap. Mario Amílcar Molina Panamá,
Cap. José Adán Turcios Valle, mayor Francisco Samayoa,
Tte. Cnel. Juan Ernesto Méndez Rodríguez, Tte. Danilo
Wilfredo Artiga Salmerón, Sub Tte. Francisco Álvarez
Silva, Tte. Julio Denys Díaz Guillén, mayor Rolando
Adrián Ticas, Cap. Jorge Antonio Medrano, Cap.Óscar
Alberto León Linares, Tte. Nicolás Hernández
Quintanilla. |
Inicialmente, el golpe estaba previsto para el viernes
12, que era asueto nacional, pero tuvo un resbalón el jueves 11:
hubo fuga de información, pues días antes Mena llegó
a la Fuerza Aérea para sobornar a un grupo de mecánicos.
Alguien le informó al jefe de seguridad de la base aérea,
coronel Domingo Monterrosa, que Mena Sandoval les ofreció dinero
a los mecánicos para dañar las plantas eléctricas.
Fue así que dan la voz de alarma a Casa Presidencial y ponen en
estado de emergencia todas las guarniciones militares. Además de
capturar a los oficiales Mejía Peña, Edwin Lazo, Rodolfo
Salazar y Balmore Escamilla, habían girado la orden de captura
para Mena Sandoval. A los detenidos les trasladaron al Estado Mayor para
interrogarles, pero no revelaron información alguna sobre sus planes.
Luego los oficiales se reúnen en la casa de la familia de capitán
Román Barrera, en el cantón La Palma, San Martín.
Una caravana de 40 vehículos ocupa la principal carretera. En el
camino pasaron a comprar unas botellas de licor para despistar las intenciones
reales de la reunión.
Uno de los oficiales preguntó: ¿...Bueno, y Mena Sandoval
en qué anda?. Y es que todos los oficiales concentrados en
la casa de la familia Barrera daban muestras de preocupación, ya
que Mena S., siendo cadete de la Escuela Militar, fue expulsado en dos
ocasiones por sus nexos con la izquierda y, en ese momento, como oficial
destacado en la Maestranza, se desempeñaba también como
jefe de seguridad de un banco. Ya no confiaban en sus intenciones. Por
eso le mintieron sobre la fecha.
Se establecieron comisiones para trabajar en la proclama de la Fuerza
Armada y definieron el 15 de octubre como el día Dy
las 8:30 a.m. como la hora h.
Fue en esa reunión que llega Mena, y después de que los
oficiales le mintieran sobre el día del golpe, dice: Compañeros,
desde este momento yo paso a la clandestinidad, porque he tenido un problema
y me quieren capturar.
Horas más tarde, Estrella, la esposa de Mena S., llega a donde
Barrera y le dice que él quiere verle. Camino al Puerto de La Libertad
en el motel La Fuente, se encuentra Mena S. Barrera confía en éste
y le dice que el golpe será el lunes.
Antes del día D
Los oficiales creían que se trataba de una revolución
democrática, donde se cambiarían las estructuras del
poder, abriendo espacios políticos necesarios y creando las bases
para una transformación pacífica.
La proclama emitida fue una de las tres que pusieron a discusión.
Una fue preparada por el doctor Francisco Lima, a pedido del coronel Gutiérrez;
la segunda, por el Dr. Ulises Flores y el coronel Mariano Castro Morán,
y la tercera, fue el consolidado de las anteriores con la revisión
de los coroneles Majano, Gutiérrez, Guerra y Guerra y el ingeniero
Román Mayorga Quiroz.
|
Cumplir con la
misión
|
El lunes 15, en el cuartel de Artillería en San Juan Opico,
se respiraba un clima de alivio, ya que el alto mando de la Fuerza
Armada esperaba el golpe el fin de semana anterior.
Eran las 8:15 a.m. Todos los capitanes se reunieron en la comandancia,
tocaron a la puerta y esperaron la autorización del comandante
para entrar. Este fue el primer cuartel en consolidar el movimiento
y generar confianza con los restantes.
Los oficiales, haciéndole el saludo con la mano y poniéndose
firmes, le dijeron: Con todo respeto, mi coronel, le pido que
deponga el mando de la brigada. El jefe trató de sacar
un arma, pero se lo impidieron diciéndole: Sin violencia,
mi coronel, no queremos violencia . Después de darle
una explicación rápida, le encerraron y le incomunicaron
con custodia.
Enfilaron los cañones de grueso calibre, a fin de evitar que
las unidades blindadas de caballería se aproximaran, ya que
no se había confirmado su participación en la conjura.
También se prepararon las unidades de artillería antiaéreas,
previendo cualquier ataque. La consigna era cumplir con la misión.
A las 9:30 a.m., teniendo ya la confirmación de todos los cuarteles,
exceptuando el Regimiento de Caballería y la Fuerza Aérea,
los golpistas se sintieron más tranquilos. A esa misma hora
se trasladan hacia el cuartel San Carlos el coronel Gutiérrez
y el ingeniero Mayorga, para establecer el puesto de mando. La Escuela
Militar sirvió al coronel Majano como puesto alterno y luego
se trasladó también al cuartel San Carlos.
Eran las 10:30 a.m. El coronel Eduardo Iraheta, subsecretario (viceministro)
de Defensa y Seguridad Pública, le trasladó a la Fuerza
Aérea y amenazó por teléfono a los golpistas
con bombardear los cuarteles si no deponían movimiento. Pero
no pudieron despegar los aviones, porque algunos pilotos los habían
saboteado.
A las 11:00 a.m. Gutiérrez habló con el general Romero
y le dio un plazo de tres horas para abandonar el país. Romero
había contactado con todos los cuarteles y ninguno le ofrecía
apoyo, por lo que comprendió que la situación estaba
perdida. Las seis de la tarde marcaron el final del gobierno del general
Carlos H. Romero.
Antes de la medianoche la proclama fue leída por el mayor Benjamín
Ramos y fue transmitida en cadena de radio y televisión. |
|
Militares que fueron electos para estar en
la junta de gobierno.
|
|
|
|
Cnel. Adolfo Majano
Diez días antes del golpe, le proponen integrarse a la Junta.
Majano estuvo en ella hasta 1982. |
Cnel.
Jaime Abdul Gutiérrez
Uno de los principales personajes que desde sus inicios apoyó
un golpe de Estado, con el aval de los Estados Unidos. |

|