elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Una noche de adoración

Más de cinco mil personas protagonizaron una ofrenda musical el viernes en el Gimnasio Nacional. El concierto del mexicano Jesús Adrián Romero se llenó de júbilo y reflexión.

Publicada 17 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Anfitrión. Jesús Adrián Romero inició un nuevo ciclo de las Noches de alabanza, organizadas por Kemuel. Foto EDH

Claudia Núñez
El Diario de Hoy
claudiux@elsalvador.com

Manos alzadas, miles de voces al unísono, las luces de varias velas, globos bamboleantes, confetis de colores y un largo repertorio de cantos de adoración a cargo del cantante mexicano Jesús Adrián Romero colmaron las instalaciones del Gimnasio Nacional, la noche del viernes.

La fiesta cristiana llevaba por nombre Noches de alabanza, un evento con varios años de tradición, impulsado por la Iglesia Kemuel, con el propósito de conquistar corazones para Cristo a través de la música.

“Aunque parezca que ustedes son el público, nuestra verdadera audiencia es Dios y juntos le daremos un concierto a Él”, dijo Romero a los asistentes, antes de abrir su presentación con Aleluya.

El creador de Sumérgeme y Como búfalo interpretó por casi dos horas varios de los éxitos que suenan en radios cristianas locales.

Congregados. Unas 5 mil personas unieron sus voces para adorar al Creador y agradecer su fidelidad. Foto EDH

Al filo de las once, Te necesito y Por un momento lograron que muchas cabezas se inclinaran en posición de oración para reflexionar sobre la importancia de vivir en pos de Dios.

Antesala patriótica

El concierto se inició con una Revolución a cargo del ministerio de Alabanza Kemuel. Eran ocho jóvenes que rompieron el hielo y avivaron los corazones con temas como Te adoramos hoy, Enciende una luz y una dramatización de Gafas Oscuras.

La sorpresa llegó cuando el pastor Juan Carlos Hasbún entonó las notas del Himno Nacional para darle la bienvenida al Presidente Elías Antonio Saca, quien hizo un espacio en su apretada agenda para asistir al evento.

Organizadores y asistentes le obsequiaron una placa, animándole para que considerara al Señor como su “consejero Supremo”, y dirigieron una oración por su mandato.

“Yo puse mi precandidatura en manos de Él y hoy soy Presidente. Dios siempre es prioridad”, dijo el mandatario antes de retirarse a atender otros compromisos.



elsalvador.com WWW
Xs