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Voy por mi propia voluntad y no voy a decir
nada más
Miguel A. Rodríguez
Ex presidente
de Costa Rica.
Fotos EDH / AP |
Enrique Miranda
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En tránsito entre Washington y San José, Miguel Ángel
Rodríguez debió tocar ayer suelo salvadoreño, en
donde permaneció por poco menos de una hora.
Con mucho sigilo, Rodríguez salió de la puerta de abordaje
número 9 directamente hacia el salón VIP del Aeropuerto
Internacional El Salvador, a eso de las 12:20 de la tarde. El grupo de
periodistas salvadoreños que le esperaba por la puerta 10 no se
percató de su llegada hasta que el ex mandatario ya estaba fuera
de alcance. Ya salió, aseguró una florista que
tiene su puesto frente a la salida 9.
Las dudas comenzaron a asaltar a los comunicadores: ¿Habrá
abordado el avión en Washington?, ¿Por dónde salió?,
¿Esquivará a los periodistas?
El vuelo 681 que le llevaría hacia su país partiría
media hora después. Los periodistas se apostaron a la salida del
salón en el que permanecía el costarricense, rodeando la
puerta, y creando expectación entre los pasajeros que a esa hora
caminaban en los pasillos del lugar. Tal vez un preámbulo de lo
que le esperaría en su tierra al costarricense.
Tras unos minutos de espera, la figura de Rodríguez se atisbó
entre las ambarinas puertas de vidrio del salón reservado para
diplomáticos y personalidades. El ex gobernante se paró
frente a la salida y pareció tomar aire, como preparándose
para afrontar un pelotón.
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A bordo del vuelo 623 |
No voy a dar ningún tipo de declaraciones,
voy a defenderme en los tribunales, se anticipó a decir Rodríguez
ante la avalancha de micrófonos y grabadoras que se le abalanzaban.
Rápidamente, empleados de la terminal aérea le facilitaron
un carrito para trasladarle hacia la puerta de abordaje número
12, que estaba a unos pocos metros. Con postura hierática y sin
perder nunca la compostura, el ex gobernante insistía en que iba
voluntariamente hacia los tribunales de su país.
Voy por mi propia voluntad. No voy a decir nada más. Gracias,
dijo Rodríguez ante las insistentes preguntas de los comunicadores
que corrían junto al carrito de golf para poder obtener una respuesta.
En ese ajetreo y el mar de preguntas, un fotoperiodista cayó al
suelo, luego de que su pie se enredara en una de las llantas del pequeño
vehículo.
¿Es usted culpable? ¿Cómo se defenderá
de los cargos que se le atribuyen? ¿Cómo se encuentra de
salud?, insistían los periodistas.
Gracias a Dios estoy muy bien, estoy en paz con Dios y con mi conciencia,
atinó a responder el renunciante secretario de la Organización
de Estados Americanos (OEA), entre la confusión de preguntas.