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Sólo habló en El Salvador

Defensa. “Estoy en paz con Dios y con mi conciencia”, afirmó el ex gobernante a los periodistas de este diario en su breve estancia en el país

Publicada 16 de octubre 2004, El Diario de Hoy

“Voy por mi propia voluntad y no voy a decir nada más”
Miguel A. Rodríguez
Ex presidente
de Costa Rica.
Fotos EDH / AP

Enrique Miranda
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

En tránsito entre Washington y San José, Miguel Ángel Rodríguez debió tocar ayer suelo salvadoreño, en donde permaneció por poco menos de una hora.

Con mucho sigilo, Rodríguez salió de la puerta de abordaje número 9 directamente hacia el salón VIP del Aeropuerto Internacional El Salvador, a eso de las 12:20 de la tarde. El grupo de periodistas salvadoreños que le esperaba por la puerta 10 no se percató de su llegada hasta que el ex mandatario ya estaba fuera de alcance. “Ya salió”, aseguró una florista que tiene su puesto frente a la salida 9.

Las dudas comenzaron a asaltar a los comunicadores: “¿Habrá abordado el avión en Washington?, ¿Por dónde salió?”, ¿Esquivará a los periodistas?”

El vuelo 681 que le llevaría hacia su país partiría media hora después. Los periodistas se apostaron a la salida del salón en el que permanecía el costarricense, rodeando la puerta, y creando expectación entre los pasajeros que a esa hora caminaban en los pasillos del lugar. Tal vez un preámbulo de lo que le esperaría en su tierra al costarricense.

Tras unos minutos de espera, la figura de Rodríguez se atisbó entre las ambarinas puertas de vidrio del salón reservado para diplomáticos y personalidades. El ex gobernante se paró frente a la salida y pareció tomar aire, como preparándose para afrontar un pelotón.

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“No voy a dar ningún tipo de declaraciones, voy a defenderme en los tribunales”, se anticipó a decir Rodríguez ante la avalancha de micrófonos y grabadoras que se le abalanzaban.

Rápidamente, empleados de la terminal aérea le facilitaron un carrito para trasladarle hacia la puerta de abordaje número 12, que estaba a unos pocos metros. Con postura hierática y sin perder nunca la compostura, el ex gobernante insistía en que iba voluntariamente hacia los tribunales de su país.

“Voy por mi propia voluntad. No voy a decir nada más. Gracias”, dijo Rodríguez ante las insistentes preguntas de los comunicadores que corrían junto al carrito de golf para poder obtener una respuesta.

En ese ajetreo y el mar de preguntas, un fotoperiodista cayó al suelo, luego de que su pie se enredara en una de las llantas del pequeño vehículo.

“¿Es usted culpable? ¿Cómo se defenderá de los cargos que se le atribuyen? ¿Cómo se encuentra de salud?”, insistían los periodistas.

“Gracias a Dios estoy muy bien, estoy en paz con Dios y con mi conciencia”, atinó a responder el renunciante secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), entre la confusión de preguntas.

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