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Detienen a ex secretario

Sin contemplaciones. Miguel Á. Rodríguez salió de su país, hacia la OEA, aplaudido por muchos. Regresó ayer en medio de insultos y 3 severos cargos penales por corrupción

Publicada 16 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Ante todos. Las autoridades costarricenses permitieron que las televisoras transmitieran, en directo, la captura del famoso político de su país.Fotos EDH / AP

San José /Ap Redacción
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El ex secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex presidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez llegó ayer a su país, donde fue esposado y trasladado en un vehículo policial sin ventanas hasta la sede de la Fiscalía para prestar declaración sobre presuntos actos de corrupción durante su gobierno.

Rodríguez dejó su asiento en la primera clase vestido con un traje entero y bajó del avión acompañado de varios agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que subieron a la aeronave para recibirlo y colocarle las esposas.

Varios de los pasajeros que lo acompañaban dijeron que estuvo callado durante todo el viaje, leyendo de cuando en cuando un libro. Algunos pudieron observar cuando era esposado.

El fotoperiodista de EL DIARIO DE HOY, Gustavo Marín, viajó ayer desde El Salvador hasta Costa Rica, en el mismo avión en que lo hizo Rodríguez.

Aquí hizo una escala de algunos minutos después de llegar de Washington en un aeronave de TACA y dijo a periodistas salvadoreños que estaba en paz con Dios (Ver nota aparte).
El ex mandatario (1998-2002) deberá responder ante los fiscales por enriquecimiento ilícito, cohecho (recibo de dádivas por parte de un funcionario público) y corrupción agravada.
A sus 64 años, Rodríguez es el primer ex gobernante costarricense que sufre un proceso de detención por actos de corrupción, los mismos que provocaron su renuncia a la secretaría de la OEA.

Salió de Washington en un vuelo comercial y en la terminal aérea costarricense lo esperaban gran cantidad de medios de comunicación y curiosos, así como numerosos policías. Algunas personas portaban pancartas que decían “no a la corrupción” o “enséñeme a robar”.

Antes de introducirlo en un carro tipo “perrera”, al ex presidente le quitaron las esposas. Lucía calmado, serio y no dirigió su mirada hacia las cámaras.
A su ingreso al llamado “Circuito Judicial”, la gente llenó las calles, lo abucheó y le gritó improperios.

“A la cárcel los ladrones” vociferaban en las afueras algunos de los hombres, mujeres e incluso niños que llegaron al lugar, ubicado en el centro de la capital.
No se permitió el acceso de la prensa a las celdas donde pasó la noche.

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