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Arrestan a joven por presunto infanticidio

Pesquisas. Según la policía, la muerte de una niña de cuatro años pudo derivarse de un abuso de corrección de su madre

Publicada 16 de octubre 2004, El Diario de Hoy

Detenida. Reyna Larín, de 23 años, ha sido denunciada por el homicidio de su hija.
Foto EDH


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Reyna Larín Pérez, 23 años, fue detenida el jueves anterior en Mejicanos, por homicidio en Karla Jaquelin, 4 años, una de sus cuatro hijos. El hecho ocurrió el pasado seis de marzo en la comunidad La Argentina, cantón El Limón, Soyapango.

La policía sospecha que la niña murió a consecuencia de un castigo físico que la mujer le propinó porque no hizo las tareas del kínder. Larín fue detenida por orden de la Fiscalía, luego de que la autopsia revelara que la niña fue asesinada por asfixia.

Asimismo, la policía asegura que hay testigos de que la mujer la golpeó el día que la niña falleció.

Pero Larín Pérez dice acordarse lo que sucedió aquel 6 de marzo. Eran entre las 2.30 y 3.00 p.m. La niña había regado sus útiles escolares sobre el piso y ella le ordenó que los recogiera.

La niña quiso hacer un berrinche pero ella le espetó una amenaza: “Mirá, Karlita, si llorás te voy a pegar”. En respuesta la niña le dijo: “No mami, si ya no voy a llorar”. En un pestañear, la niña se desmayó y luego convulsionó.

Ante eso, Larín la bañó y la acostó en una cama. Al ver que no reaccionaba llamó a una vecina; ésta le dijo que aún le latía el corazón y juntas la llevaron al hospital de Soyapango, donde dijeron que hacía quince minutos que había muerto.

Según la sospechosa, el documento que Medicina Legal le entregó, al retirar el cadáver, decía que la niña había muerto algo así como que “se había ahogado al reprimir el llanto”.

Testigo y chichón


En opinión de la mujer, la policía trata de hacer encajar, lo que un vecino de ella les ha dicho sobre la golpiza, y una prominencia que la niña presentaba en la frente.

Pero Larín dice que eso fue producto de una caída que la niña tuvo el 25 de febrero de este mismo año en una pila construida a ras de suelo que tiene más de un metro de hondo.
“La niña más grande, que tiene seis años, y Karlita andaban jugando cuando pasó eso”, sostiene Larín, a la vez que asegura tener radiografías y documentos en que consta que la infante estuvo en observación durante dos días en el hospital de Soyapango.
Larín asegura que tanto su familia y vecinas le reprochaban que quería más a Karla que a Katherin, la de seis años.

La mujer niega que tuviera preferencias hacia la niña.
“Es que el papá la negó y algunos de mi familia me la malmiraban porque era inquieta; entonces yo trataba de darle más atención a ella”, sostiene.

“Es que a veces Dios lo castiga a uno quitándole lo que más quiere”, asegura Larín que le dijo su misma madre, en alusión a la supuesta preferencia que tenía por Karla.
Ante lo del testimonio con que cuenta la policía, Larín sospecha que se trata de un vecino con quien nunca se ha llevado bien.

Cuenta que su padre le vendió a ese sujeto un lote.
Éste se agarró más de la medida y no ha querido cancelárselo, asegura la joven, mientras se toca las mamas al recordarse que su último hijo, un bebé de tres meses, no ha querido comer desde que la arrestaron. “Sólo pecho le doy y no ha querido agarrar la pacha. Ayer me lo trajeron como a las doce de la noche para que le diera de mamar”, sostiene la mujer.
Reyna Larín jura que no mató a su hija, sin embargo, será la justicia la que decidirá si las pruebas de cargo son suficientes para enviarla a prisión a pagar el crimen que le achacan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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