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Detenida. Reyna Larín, de 23 años,
ha sido denunciada por el homicidio de su hija.
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EDH
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Reyna Larín Pérez, 23 años,
fue detenida el jueves anterior en Mejicanos, por homicidio en Karla Jaquelin,
4 años, una de sus cuatro hijos. El hecho ocurrió el pasado
seis de marzo en la comunidad La Argentina, cantón El Limón,
Soyapango.
La policía sospecha que la niña murió a consecuencia
de un castigo físico que la mujer le propinó porque no hizo
las tareas del kínder. Larín fue detenida por orden de la
Fiscalía, luego de que la autopsia revelara que la niña
fue asesinada por asfixia.
Asimismo, la policía asegura que hay testigos de que la mujer la
golpeó el día que la niña falleció.
Pero Larín Pérez dice acordarse lo que sucedió aquel
6 de marzo. Eran entre las 2.30 y 3.00 p.m. La niña había
regado sus útiles escolares sobre el piso y ella le ordenó
que los recogiera.
La niña quiso hacer un berrinche pero ella le espetó una
amenaza: Mirá, Karlita, si llorás te voy a pegar.
En respuesta la niña le dijo: No mami, si ya no voy a llorar.
En un pestañear, la niña se desmayó y luego convulsionó.
Ante eso, Larín la bañó y la acostó en una
cama. Al ver que no reaccionaba llamó a una vecina; ésta
le dijo que aún le latía el corazón y juntas la llevaron
al hospital de Soyapango, donde dijeron que hacía quince minutos
que había muerto.
Según la sospechosa, el documento que Medicina Legal le entregó,
al retirar el cadáver, decía que la niña había
muerto algo así como que se había ahogado al reprimir
el llanto.
Testigo y chichón
En opinión de la mujer, la policía trata de hacer encajar,
lo que un vecino de ella les ha dicho sobre la golpiza, y una prominencia
que la niña presentaba en la frente.
Pero Larín dice que eso fue producto de una caída que la
niña tuvo el 25 de febrero de este mismo año en una pila
construida a ras de suelo que tiene más de un metro de hondo.
La niña más grande, que tiene seis años, y
Karlita andaban jugando cuando pasó eso, sostiene Larín,
a la vez que asegura tener radiografías y documentos en que consta
que la infante estuvo en observación durante dos días en
el hospital de Soyapango.
Larín asegura que tanto su familia y vecinas le reprochaban que
quería más a Karla que a Katherin, la de seis años.
La mujer niega que tuviera preferencias hacia la niña.
Es que el papá la negó y algunos de mi familia me
la malmiraban porque era inquieta; entonces yo trataba de darle más
atención a ella, sostiene.
Es que a veces Dios lo castiga a uno quitándole lo que más
quiere, asegura Larín que le dijo su misma madre, en alusión
a la supuesta preferencia que tenía por Karla.
Ante lo del testimonio con que cuenta la policía, Larín
sospecha que se trata de un vecino con quien nunca se ha llevado bien.
Cuenta que su padre le vendió a ese sujeto un lote.
Éste se agarró más de la medida y no ha querido cancelárselo,
asegura la joven, mientras se toca las mamas al recordarse que su último
hijo, un bebé de tres meses, no ha querido comer desde que la arrestaron.
Sólo pecho le doy y no ha querido agarrar la pacha. Ayer
me lo trajeron como a las doce de la noche para que le diera de mamar,
sostiene la mujer.
Reyna Larín jura que no mató a su hija, sin embargo, será
la justicia la que decidirá si las pruebas de cargo son suficientes
para enviarla a prisión a pagar el crimen que le achacan.

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