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| Baile.Los jamaiquinos le pusieron color al juego
de ayer. Foto EDH |
Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Unas tres
horas antes del juego, una ensordecedora música principalmente
reagge y otros ritmos caribeños y un DJ arengando a la gente
se robó todo el protagonismo. La única manera de hablar
era a través de señas.
La gente, acostumbrada a estas fiestas del fútbol que empiezan
mucho antes que el pitazo inicial, responde bailando, gritando.
La sed no se apaga con Coca Cola sino con cerveza o ron. Y si algo faltaba
para alcanzar la euforia total, para eso está la marihuana, que
aquí es legal y se vende como si fueran pupusas. En medio de todo
ese ambiente, ¿quién necesita del fútbol para divertirse?
Precisamente los Reagge Boyz, el show estelar de la noche, fueron la gran
frustración. Porque los muchachos de Sebastiao Lazaroni, a pesar
de que tuvieron posibilidades de ganar el partido entre Santos Rivera
y los postes se lo impidieron, no estuvieron iluminados y dejaron
escapar la victoria.
Por culpa de ellos, y por el gran tesón que mostró la selección
de El Salvador, la fiesta terminó en silencio, con caras largas
y rostros de preocupación. La música del prólogo
calló.

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