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| Mascota exótica. Daysi Alvarado posa junto
a Gabriel. Foto EDH |
Ronald Jovel
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En el turno vespertino del Colegio Santa
Teresa de Jesús, en San Marcos, las clases cuentan de vez en cuando
con una compañía muy peculiar. No llegan con el uniforme
oficial: camisa blanca y falda a cuadros o pantalón azul. Su traje
es completamente verde.
A algunos alumnos les ha dado la fiebre de llevar unas iguanas como mascota
a clase. Los animales no dejan de causar revuelo entre los compañeros;
unos las detestan, pero a otros les agrada la presencia en el aula.
Randy Huezo, de octavo grado, es uno de los estudiantes que regularmente
se hace acompañar de una de las dos iguanas que tiene. En clase,
el reptil permanece en el hombro del joven; en recreo, en manos de sus
compañeras.
Los dos animales son machos: uno se llama Wellberine y el otro Máximo.
Las traigo por puro vacil, siempre me han gustado los animales exóticos,
dice Randy.
Si el hambre ataca, para que los reptiles no se pongan furiosos, el joven
lleva varias hojas de lechuga y flores.
Yesenia, de séptimo grado, es otra amante de estos animalitos.
Con una pechera (especie
de collar) lleva a Gabriel al colegio.
El toque del timbre para el recreo pone fin a las dos horas de clase seguidas
y van juntas por los pasillos atrayendo las miradas de los compañeros.
La moda se repite entre otros jóvenes que también llevan
la exótica mascota.

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