
Robert Bottome*
El Diario de Hoy
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Caracas.
(AIPE).- El Gobierno de Venezuela según informaciones de
UPI está negociando la compra de 50 aviones de combate sofisticados
por un monto de 5,000 millones de dólares, una cifra nada despreciable
para una nación que exhibe niveles de pobreza que superan 60% de
la población.
Con 5,000 millones de dólares es mucho lo que se podría
hacer por el país, como construir y dotar adecuadamente hospitales
y escuelas para procurar una mejora en la calidad de salud y educación
de los venezolanos. Pero en lugar de ello, se están destinando
cuantiosos recursos a la compra de armamentos para el sector castrense,
de poca utilidad para el cumplimiento de su misión principal, que
es resguardar las fronteras del país.
En el gobierno de Chávez, los militares se han dedicado a funciones
que no les son propias, asumiendo papeles en la administración
pública que van desde la presidencia de empresas del Estado hasta
la tarea de atender mercados populares.
Y mientras ello ocurre, lo cierto es que en la batalla de la frontera
la Fuerza Armada Nacional
(FAN) y Venezuela están perdiendo. La mayor parte de las zonas
fronterizas occidentales del país se encuentran de facto
bajo control de la guerrilla colombiana, y la FAN luce incapaz o no parece
estar dispuesta a asegurar esas áreas.
El 17 de septiembre, un grupo guerrillero de las FARC, identificado por
el Ministerio de Defensa de Colombia y la policía científica
venezolana, emboscó a un grupo de ingenieros y geólogos
de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en pleno cruce del río
Apure, cerca de la frontera con Colombia, a unos 30 kilómetros
de Guasdualito. Cinco soldados y una ingeniera ambiental de PDVSA (la
estatal petrolera) fueron asesinados en la acción cometida ese
viernes, y el domingo siguiente se encontraron dos grupos de tres cadáveres
cada uno, aparentemente de guerrilleros ajusticiados.
Estos lamentables hechos no hacen más que confirmar las precarias
condiciones de seguridad imperantes en la zona, mientras el Presidente
Chávez intenta hacerse de una flota de aviones MIG para defender
el Canal de Panamá.
Los pocos efectivos de la FAN que quedan en la frontera están inadecuadamente
adiestrados y equipados y, por lo tanto, no pueden rivalizar con las fuerzas
guerrilleras que pululan por las zonas fronterizas, que son más
experimentadas y cuentan con mayor financiamiento y equipos más
modernos.
Sin embargo, según Chávez, la guerrilla no es enemiga
del Estado venezolano, lo cual puede explicar por qué, por un lado,
su Gobierno desatiende la principal misión de la FAN y, por el
otro, crea gloriosas fantasías de conquista mundial en una guerra
equivocada.
*Director de VenEconomía. © www.aipenet.com